Florentino arrastra a Laporta a sufrir la peor ‘venganza’ de LaLiga

El Barça no participará, por orden del presidente blanco, en la asamblea extraordinaria de Dubai, donde Tebas tiene alineados 40 clubs contra el supremacismo de Madrid y Barça

Joan Laporta y Florentino Pérez
Joan Laporta y Florentino Pérez.

Cada día que pasa aumentan la sumisión y el servilismo de Joan Laporta hacia el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, que domina y dirige el futuro del Barça prácticamente a su antojo desde el día que le dejó colgar una pancarta electoral cerca del Bernabéu. Al contrario del efecto propagandístico que pudo ejercer en su día, subrayando aparentemente el valeroso antimadridismo de Laporta, la realidad ha dejado paso a una dominación absoluta por parte de Madrid de los designios del club azulgrana y de sus políticas económicas, patrimoniales y deportivas.

Sobre todo, en materia de estrategia respecto al rol de Barça en el entorno de las relaciones con LaLiga, el CSD, la Moncloa y, especialmente, ante la UEFA. La apuesta por la Superliga, en la que el Real Madrid lleva la voz cantante mientras Laporta le hace de palmero a Florentino, es la mejor prueba de este nuevo escenario, dantesco, en el que empezaron bailando doce de los grandes clubs del continente y se han quedado solos dos de ellos haciendo apenas ruido con una pandereta y una zambomba, después de que el tercer socio en discordia, la Juventus, haya desaparecido del primer plano víctima de una dimisión en cadena de sus altos cargos a causa de una investigación por prácticas de fraude contable, parece que escandaloso.

De la opacidad y totalitarismo con que también Florentino y Laporta se han acostumbrado a actuar, además de presumir y de ejercerlo dictatorialmente sobre sus respectivos socios, parece que se retroalimentan en un bucle que habrá que ver cómo acaba, pues ambos se han desmarcado, ahora ya totalmente, del resto de los clubs de LaLiga que preside Javier Tebas, con quien el enfrentamiento se ha vuelto agrio y frontal.

Madrid y Barça se han negado a participar ahora en la asamblea de Laliga convocada en Dubai para este miércoles 7 de diciembre, clave en la adopción de acuerdos que tienen que ver con la adaptación a la nueva Ley del Deporte y en la expansión internacional de la patronal del fútbol español, ahora dividida y enfrentada en dos bloques: Real Madrid y Barça, por un lado, y el resto, por otro, el peor de los cismas que podría haberse producido.

Los dos grandes envían un mensaje que no deja lugar a dudas sobre su inclinación al supremacismo en un mercado, el del fútbol español, que consideran pequeño e insuficiente para su supervivencia y crecimiento, como si jugar la Liga se hubiera convertido en una opción anacrónica y rutinaria por la que ya no vale la pena dejarse el prestigio cada domingo. Un aburrimiento sin estímulo comparado con los 350 millones que les prometía el fondo inversor de la Superliga, JPMorgan Chase, con 5.000 millones de dólares, de entrada, para su formación.

Si será o no el cuento de la lechera es algo que está ahora mismo en manos de los más altos tribunales europeos y del (poco) atrevimiento de los clubs ingleses en echarle un pulso histórico a ese modelo de fútbol continental con más de cien años de historia y arraigo.

En cualquier caso, el revés que supuso el paso atrás dado por los ingleses, la ausencia de PSG y Bayern Múnich y el abandono del At. Madrid y el Milan dejaron el proyecto tambaleándose.

Madrid y Barça se han quedado finalmente más solos que la una sin que la UEFA ni la ECA, a quienes se les ha invitado al diálogo, se sientan hoy -al contrario- con la presión de buscar una salida o un entendimiento.

Puede ocurrir, por tanto, que también se queden en fuera de juego dentro de ese fútbol español que ambos quieren abandonar para jugar la Superliga a partir de la temporada 2023-24. Ese es el plan apuntado por el flamante y nuevo ejecutivo puesto al frente del rescate del proyecto, el alemán Bernd Reichart, experto en medios de comunicación y deporte, ex-CEO del Grupo RTL Deutschland, que ha sido nombrado director general de la Superliga por la empresa encargada de promover a su creación, A22 Sports Management.

Hasta ahora, con un efecto más espumante que otra cosa, mientras los dos promotores, Madrid y Barça, libran su primera batalla en el ámbito doméstico nacional contra esa alianza de, al menos, 40 clubs que sí han confirmado su participación en la cumbre de Dubai de esta semana.

El Madrid, en un comunicado, califica de “injustificable” citar a los clubs a “5.000 km de la sede de la Liga” y más todavía hacerlo con carácter de “improvisado y urgente, sin el oportuno debate y análisis”, además de calificar de “dispendio” innecesario “desplazar a más de 100 personas para realizar un acto de esta naturaleza, en estas fechas, a los Emiratos Árabes Unidos, cuando el mismo podría celebrarse en la sede de LaLiga sin incurrir en costes extraordinarios”.

El Barça se ha opuesto también a participar en una nota calcada, excusando su actitud en que abordar asuntos de este calibre “requieren un mayor debate previo y un análisis más extenso y participativo que facilite el máximo consenso que merece una reforma de esta envergadura”. También ha cuestionado la cita y ha afirmado su negativa a colaborar “ante cualquier actuación que consideramos lesiva para los derechos e intereses del FC Barcelona”.

La réplica de Javier Tebas, también en una nota, desmonta y tritura el pésimo y embustero argumentario de ambos. Primeramente, porque los clubs conocían esta convocatoria de la asamblea general extraordinaria de LaLiga de desde el 6 de septiembre pasado, que se celebrará en Dubai estratégicamente para generar una ofensiva internacional de LaLiga, como ya se ha hecho en otras ocasiones, como en la celebrada en 2018 en la India. Esta vez para participar complementariamente en el Summit internacional Investopia.

Tebas también aclara que la participación presencial no es obligatoria, como bien saben los clubs que disponen de la posibilidad de hacerlo telemáticamente, al igual que en esas asambleas que tanto le gustan a Laporta. “Sorprende especialmente el comunicado del FC Barcelona -afirma LaLiga- dado que desde el 13 de octubre habían confirmado la asistencia de Ferran Oliver, tesorero, y Mateu Alemany, director de fútbol del Club”. El club azulgrana, en definitiva, se ha echado atrás siguiendo las instrucciones de Florentino Pérez.

No ha habido réplica ni matices de ambos presidentes que, curiosamente, prefieren reírle las gracias y las maneras a Luis Rubiales, el de las fiestas impresentables, el de los negocios sucios con Arabia Saudí, y el que tuvo que destituir a su vicepresidente económico, Andreu Subies, al que pillaron gastándose el dinero de la Federació Catalana de Futbol en reformar un restaurante propiedad de su esposa, según la Audiencia Nacional.

Si los 40 clubes de la Asamblea de LaLiga adoptan decisiones que a la larga y a la corta no benefician al Barça, lo que está claro es que el Real Madrid sí dispone ahora mismo de estructuras financieras, económicas y patrimoniales para resistir los palos necesarios. No sería el caso del Barça.

Qué raro que Laporta se haya querido perder este viaje de cinco estrellas con lo que le gustan a él estas excursiones por el desierto.

Pero Florentino no le ha dejado ir.

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