Roures desvela la falta de independencia de Laporta

Su relato del adiós de Messi refuerza la tesis que Florentino Pérez y sus avalistas le marcan el paso

La encerrona que Joan Laporta le tendió a Leo Messi, un gran embuste desde el principio, desde el primer momento que le prometió renovarlo en la campaña electoral, se va aclarando gracias a los diferentes testimonios del episodio más dantesco e inesperado del barcelonismo de los últimos veinte años. El propio Jaume Roures, se supone que amigo de Joan Laporta y, admitido por él mismo, avalista interpuesto en el primer año de mandato, ha ofrecido una versión que desde luego se parece mucho más a la de Javier Tebas y a lo que, sin decirlo abiertamente, dejó entrever la reacción del propio jugador y la de su padre, de enfado ante el incumplimiento de todas las promesas.

Roures confirmó lo avanzado por el presidente de la Liga de Fútbol Profesional (LFP), Javier Tebas, sobre un acuerdo de cobertura suficiente y pactada en una comida en Lleida a principios del verano donde Laporta, Tebas y el propio Roures dieron por hecho el acuerdo.

Lo que nadie sabe es qué tipo de compromiso alcanzó Laporta con Messi más allá de ese contrato imposible de registrar en la LFP (dos años de contrato federativo simulado bajo la apariencia por cinco años), de algún refuerzo como el defensa argentino Cristian Romero (del Atalanta, luego fichado por el Tottenham) y el detalle de traer al Kun Agüero.

Tampoco ha trascendido si, internamente, el CEO Ferran Reverter, parte de la directiva -la que avala- y el equipo financiero no le aceptaron bajo ningún concepto cargar con el mega-salario de Messi, el mismo o un poco menos que había soportado el Barça de Bartomeu pese a la caída de los ingresos las temporadas 2019-20 y la 2020-21. De cara a la 2021-22 las previsiones presupuestarias le negaban e impedían todo aquello que Laporta, por su cuenta y riesgo, había ido prometiendo.

De forma cada vez más trasparente y diáfana el desenlace sobre Messi responde a la menor ‘independencia’ de Joan Laporta como presidente, atrapado en un contexto económico que, más allá de los problemas del pasado, ya se enfrenta a esa realidad que no le admite a Bartomeu pero que ya le tiene contra las cuerdas porque los ingresos no vuelven, los abonados le dan la espalda, los patrocinios decaen y sus promesas no se pueden cumplir de ninguna de las maneras.

Lo peor, con todo, ha sido comprobar amargamente que además Laporta obedece las órdenes de Florentino Pérez en lo tocante a la lucha de fondo de la LFP contra la Superliga, que no tiene criterio ni autoridad como presidente del FC Barcelona para defender los intereses del club por encima de los deseos y de la guerra de Florentino.

Conclusión: Laporta tenía un plan en el que Messi continuaba, pura ciencia ficción contra realidad, al margen de herencias, y contra la línea que le marca el presidente del Real Madrid. La famosa lona de la campaña electoral  ya es una losa para Laporta.

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