Laporta arrastra a Xavi al precipicio del caso Dembélé

Si también prescinde del delantero francés, tras cargarse a Messi y a Griezmann, habrá batido un registro insuperable

Dembelé

Los errores acumulados en la gestión de un futbolista como Dembélé por parte de la junta directiva y el equipo ejecutivo de Joan Laporta han convertido su caso y el desenlace fatal en el paradigma de su incapacidad y negligencia. El primer y principal error fue no considerarlo de verdad como un futbolista de futuro y clave para la línea de ataque azulgrana de los próximos años, sino como una parte de la herencia de Bartomeu, desechable y prescindible, una inversión condenable y un error del pasado con el que reforzar el relato mediático electoral.

Eran tiempos en los que el recién llegado presidente, Joan Laporta, se creía su propio cuento de renovar a Messi, recuperar a Griezmann y convertir a Ansu Fati y Pedri como fichajes propios para armar un ataque de ensueño que, también como resultado de su gestión, nefasta, se acabó derrumbando como un castillo de naipes. Mientras duró esa ensoñación, Dembélé siguió trabajando en silencio, solitariamente, abandonado y recusado por la secretaría técnica con la única mano amiga de Ronald Koeman, quien sí veía y creía en el potencial de Ousmane.

Nadie se preocupó en esos tiempos, durante largos meses, de darle soporte anímico y personal, cercano, hasta que las circunstancias cambiaron y de pronto Dembélé se convirtió en una pieza clave y estratégica de presente y de futuro del Barça. Llegó Xavi al poco de volver a los terrenos de juego y no dudó en airear y proclamar no sólo su admiración por un futbolista capaz de romper las defensas contrarias, superlativo técnicamente, veloz y aún por explotar después de graves lesiones musculares que, por desgracia, lo habían mantenido apartado de la primera línea de juego. También le lanzó un desafío estimulante para él mismo y para la afición barcelonista: “Puede ser el mejor en su puesto”.

Es en este punto donde empiezan a trascender que existe, desde la junta directiva, una especie de plan perverso que tiene como protagonista a Dembélé a partir de que se plantea también el fichaje de Ferran Torres del Manchester City. Si Dembélé acepta ampliar su contrato, la contrapartida, o más bien la carambola, es perfecta pues la rebaja en la amortización de Dembélé (25 millones esta temporada) habría caído a apenas 5 millones, dejando espacio salarial suficiente para hacerle sitio al delantero valenciano.

A Laporta se le vio el plumero cuando puso sobre la mesa grandes expresiones de afecto y entusiasmo a favor de la continuidad del delantero francés, pero con una oferta que no igualaba esas expectativas. Dicho de otro modo, era una propuesta trampa, pues había que ahorrar en su ampliación de contrato para hacerle sitio a Ferran Torres, una operación que Laporta cerró con precipitación y prisas, también con sobreprecio, para desesperación del delantero francés.

El hecho de quedar libre a partir del próximo día 1 de julio favorece que Dembélé, sobre todo por la manifiesta influencia de sus agentes, pueda inclinarse por una oferta externa que incluya una atractiva prima de fichaje para él y unas condiciones superiores, sea en la Premier o en el Calcio, que recompensen sus mejores años como futbolista, esos que están por llegar. 

Ese es el plan y el desenlace más probable una vez que, según versiones fiables, Ousmane ha rechazado la oferta del FC Barcelona para renovar ya que no sólo es inferior a otras que tiene sobre la mesa. Su entorno también ha filtrado el malestar del futbolista por haberlo alineado demasiados minutos en el partido complicado de Copa frente al Linares, donde acabó jugando más minutos de los pactados en el regreso a los terrenos de juego tras la lesión. Un esfuerzo que pudo poner en riesgo su recuperación.

Otras fuentes, por el contrario, sostienen que a nivel interno Dembélé empieza a vivir un conflicto con su representante Moussa Sissoko, y con su socio Moustapha Diata, dos personajes que a los negociadores azulgrana han conseguido desesperar hasta prácticamente arrojar la toalla. Fuentes del club filtran que Dembélé, a nivel personal, sigue queriendo triunfar en el Barça y estando dispuesto a quedarse pero que la relación con los suyos se ha vuelto tóxica, llegando a poner en duda que las ofertas que maneja sean del todo reales o alcancen las cifras que han exigido en las negociaciones con el club azulgrana. Esa intoxicación ha acabado por romper todas las negociaciones.

No puede ocultarse, sin embargo, que Dembélé es un futbolista con un carácter y una sensibilidad muy especiales, capaz de percibir esas extrañas percepciones, cambiantes y extremas, provenientes de un entorno directivo que pasó de ignorarlo a hacerle mucho la pelota. 

Ahora, como la propia vida interior del Barça está marcada por los diferentes asesores y amigotes del presidente, a la que se ha producido la ruptura no ha faltado quien filtrase a la prensa que Dembélé iba a ser el objeto de una actuación represiva por negarse a renovar.  Xavi ha sido también víctima de ese arrebato del presidente, impulsivo y vengativo. O renueva, o se marcha, vino a decir en la rueda de prensa previa al partido de esta noche en San Mamés de Copa de Rey.

Los “tempos” y las fluctuaciones en una negociación, deberían saberlo Laporta y Xavi, pueden llegar dar mil vueltas antes de arreglarse o romperse. Pero lo que definitivamente no tiene solución ni conduce a ninguna parte es romper la baraja de este modo, a media partida. ¿Qué hará hoy Xavi? Si lo convoca y lo pone de titular se contradice y queda como un tonto. Si se lo lleva y no juega provoca una tensión innecesaria y corre el riesgo, si el partido no va bien, de recurrir al francés para buscar una solución. Igualmente queda como un tonto. 

La alternativa de no convocarlo si no renueva a lo largo del día de hoy también genera un problema artificial, innecesario y muy poco inteligente. ¿Puede el Barça prescindir de Dembélé en este momento de la temporada? Está claro que alguien, el presidente o el entrenador, o ambos, se sienten por encima de demasiadas cosas. Laporta ya se cargó a Messi y a Griezmann. Puede que con Dembélé bata un récord insuperable.

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