El precio del cerdo cae un 30% y provoca una gran angustia en las comarcas rurales de Catalunya

Esta bajada coincide con el incremento de los suministros básicos para las granjas, como el pienso, la electricidad o el combustible

Alarma en el campo catalán. El precio de la carne de cerdo en Mercolleida, el mercado de referencia del sector, está en mínimos desde hace dos años: se paga a poco más de 1 euro el kilo, cuando, antes de las vacaciones de verano, estaba por encima de 1,50 euros/kilo. En solo cuatro meses ha perdido un tercio de su valor y las expectativas son muy sombrías a corto y medio plazo.

En paralelo, los gastos de producción que tienen que soportar los ganaderos catalanes no paran de subir. La electricidad, el pienso y el combustible han experimentado un brusco brote inflacionista que repercute directamente sobre las cuentas de explotación de las granjas. Se calcula que el coste real de producción de un kilo de carne de cerdo es actualmente de 1,21 euros/kilo. Es decir, los ganaderos ya están vendiendo con pérdidas.

El sector porcino de Cataluña ha vivido una época dorada en los últimos años. La propagación de la peste porcina africana (PPA) en China provocó que este país –el principal consumidor mundial de carne de cerdo- tuviera que importar enormes contingentes de este alimento, cosa que hizo subir los precios en los mercados europeos y norteamericanos.

Pero China parece que ya se ha recuperado de esta crisis epidemiológica y, además, ha multiplicado su capacidad de producción para autoabastecerse. Esto ha provocado un frenazo en seco de las importaciones, que repercute en la fuerte bajada de los precios que están sufriendo los mercados concurrentes, como pasa ahora mismo en Cataluña.

Esta bonanza pasada del sector porcino hizo que muchos ganaderos catalanes decidieran ampliar sus granjas o construir de nuevas, recurriendo al endeudamiento bancario. La actual crisis de precios, que parece que va para largo, tendrá como consecuencia que muchas explotaciones ganaderas de porcino quedarán ahogadas y se verán abocadas a reconvertirse o a cerrar, según apunta a EL TRIANGLE el directivo de una entidad financiera de Lleida.

Cataluña es una tierra de cerdos. La cabaña porcina (8 millones) es superior a la población humana (7,5 millones). El número de explotaciones que se dedican a la cría del cerdo es de 5.556, la gran mayoría (75%) en régimen de integración. Es decir, el ganadero no es el propietario de los cerdos y se limita a engordarlos y a deshacerse de los purines que generan.

El sector está controlado por grandes conglomerados agroindustriales, entre los cuales destacan el gigante Vall Companys, la Corporación Alimentaria Guissona, el grupo aragonés Jorge y Baucells. La crisis hace mella no solo en las granjas, sino también en los grandes mataderos, donde frecuentan los conflictos laborales y se había convocado una huelga a partir de este día 25, que ha sido parada ‘in extremis’.

Para acabar de agravar el panorama, la temida PPA ya ha hecho su aparición en Europa del Este y en Alemania, propagada por los jabalíes. En Cataluña, la Generalitat ha obligado a los ganaderos a extremar al máximo las medidas de seguridad de las granjas para evitar los contagios a toda costa.

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