Enterremos el odio

«He pasado de todo en la vida. He estado seis meses atado con alambre, con las manos en la espalda con alambre. Irme de cuerpo por no poder aguantar dos días o tres en un camión. Estar dos años sin que me llevaran a bañarme y tener que bañarme con un frasco, con una taza de agua y un pañuelo. He pasado de todo, pero no le tengo odio a nadie».

«En mi jardín hace décadas que no cultivo el odio porque aprendí una dura lección que me impuso la vida, que el odio termina estupidizando porque nos hace perder objetividad frente las cosas. El odio es ciego como el amor, pero el amor es creador y el odio nos destruye. Una cosa es la pasión y otra el cultivo del odio».

«Hay que dar oportunidad a nuevas generaciones: construir, ayudar a construir el porvenir, para que la vida se nos va pero las causas quedan. Y a los jóvenes les quiero transmitir que hay que dar gracias a la vida. Triunfar en la vida no es ganar. Triunfar en la vida es levantarse y volver a empezar cada vez que caes».

Una amiga me hizo llegar el vídeo con la intervención de cinco minutos en la que el ex-presidente de Uruguay, José Múgica, anunció en el Senado que renunciaba a su escaño. Dijo que lo hacía porque la pandemia lo echaba porque no le permitía ir a hablar con la gente, que, a su entender, es la función principal de un político. Era el 20 de octubre del año pasado. Tiene 86 años y una enfermedad inmunológica crónica que desaconseja que se vacune.

No se puede vacunar contra la Covid-19. Pero pide que nos vacunemos contra el odio.

¡Hagámoslo!

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1 comentario en «Enterremos el odio»

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