LOS HOMBRES DEL PRESIDENTE (EMÉRITO)

Laporta se ha rodeado de hombres de confianza tan serviles como innombrables y desalmados

Figuras como el ya popularmente conocido como el presidente emérito Joan Laporta también forjan su leyenda con la ayuda de personajes igualmente singulares por referirse a ellos con cierta benevolencia. Xavier Sala Martín, por ejemplo, que ya suena de nuevo como entorno del laportismo si las elecciones salen tan bien como pretende Laporta, mientras que, por ahora, otro de la banda de Reus sigue oculto, Joan Oliver. No hay duda que el ex director general del FC Barcelona, responsable también de los 47,3 millones de pérdidas del mandato (84 el último ejercicio), sigue actuando en la sombra, oculto, mientras se va olvidando que su terrorífico paso por el Reus dejó una víctima ’mortal’, el propio club con más de cien años de historia.

Entre otros motivos de sobras conocidos, unos meses antes de entrar en el club se había encargado de popularizar-se por un comentario suyo que desde luego no gustó demasiado a los miles de barcelonistas de fuera de Catalunya ni tampoco en determinados sectores de la sociedad catalana pero que desde luego complació a Joan Laporta, por no decir que fue la típica bravuconada que le decidió a ficharlo como director general. “Los españoles son chorizos por el hecho de ser españoles”, dijo en una tertulia de radio cuando ya trabajaba para el club en Nueva York. Claro que entonces, según constaba y proclamaba, Laporta era independentista radical. No como ahora que se creado un personaje de candidato despojado de cualquier ideología soberanista. Y hay quien se lo cree.

En la directiva, su otro compañero desbocado -dependiendo del día y de sus dosis de autocontrol- fue Albert Perrín, protagonista también de episodios tan destacados como un cruce de impresiones sin desperdició en Catalunya Ràdio a donde había acudido acompañando a otro miembro de la junta, Jaume Ferrer, al programa Els Millors Anys de la Nostra Vida. Mientras se desarrollaba la entrevista llegó uno de los tertulianos del programa, Toni Freixa, al que Perrín se dirigió con un intento de sarcasmo, patético según los testimonios. “Lo siento -le dijo a Toni Freixa-, tendréis que esperar a entrar en el club. Hemos ganado, tú estás fuera y yo dentro, lo siento”. La reacción de Freixa fue interrogarle, visto su estado, sobre si necesitaba alguna infusión relajante “porque te veo nervioso, tranquilízate”. En ese momento, explotó el auténtico Perrín, al que tanto aprecia el presidente Laporta, para responder con una frase muy fuera de tono, pero muy propia de su entorno directivo. “¡A mí lo que me gusta es que me la chupen!”. Los presentes se quedaron atónitos y Toni Freixa le respondió con otra pregunta, tranquilo, pero ya en un clima de cierta tensión: “¿Pero pagando tú, o con la tarjeta del club?”. Irritado, Perrín fue conducido a la puerta repitiendo lo de “yo estoy dentro y tú estás fuera”.

En otro momento de su escandaloso y libertino paso por el Barça, con motivo de un desplazamiento a Polonia (Cracovia) con el primer equipo, la expedición directiva fue invitada a visitar el campo de exterminio nazi de Auschwitz, a pocos kilómetros de la capital polaca. “¿Aquí es donde queman periodistas?”, fue el comentario jocoso de Albert Perrín, incapaz de demostrar el más mínimo respeto ni por la prensa ni por la memoria de los miles de víctimas del Holocausto que fueron asesinadas en dicho campo de concentración, donde se han conservado las cámaras de gas, los hornos crematorios y hasta el pelo, las maletas y las prótesis de los últimos trenes de judíos que llegaron a Auschwitz. A Perrín, ese entorno le despertó el sentido del humor.

Por añadir sólo un nombre más a esta pequeña pero representativa colección de los hombres del presidente emérito conviene recordar que quien hoy es su jefe de prensa, Alex Santos, periodista vinculado históricamente a la agencia EFE, fue su cómplice más entregado entre la prensa durante años y el más osado servidor de su causa en el voto de censura de 2008. Tanto que protagonizó un hecho inédito como fue vulnerar la jornada reflexión con la difusión de una entrevista, como no, de Joan Laporta, el día antes de la votación. Una infracción ética y de agresión al espíritu democrático y de respeto a las reglas del juego. Decepcionante, sin duda, aunque en la línea de una actuación colaboracionista personal con el uso y la manipulación indebidas de un medio de comunicación que como agencia estatal de información debe aparentar ser neutral y respetuoso con las normas más elementales de un acto como son unas elecciones. Trece años después siguen juntos desafiando cualquier modelo democrático y de respeto a los socios.

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