«España será la tumba del transgenerismo»

Entrevista a Carme Freixa

Psicóloga y periodista. Feminista, ciber-activista, miembro de diferentes organizaciones que luchan por los derechos de las mujeres, de la Red Estatal Contra el Alquiler de Vientres (RECAV), de plataformas abolicionista y de la alianza contra el borrado de las mujeres. Su último libro, en colaboración, es Nietas de la memoria. Federalista.

 

¿Dónde está el feminismo, tal como históricamente lo hemos entendido?

El movimiento feminista tiene 300 años de historia y siempre ha estado luchando por los derechos de las mujeres, de los que se ha beneficiado todo el mundo, porque se trata de derechos democráticos. El derecho al voto universal lo reivindicaron las mujeres cuando dijeron “somos el 50% de la humanidad». Porque las mujeres no somos un colectivo. A la hora de recortar derechos, somos las primeras en pagarlo, por la sencilla razón de que seguimos viviendo en un sistema patriarcal. Si no fuera así, a nadie se le ocurriría pensar que las mujeres pueden ser alquiladas para diferentes cosas: mercadear para tener hijos a tu gusto y capricho, tener relaciones sexuales con las excusas más peregrinas…

¿Por qué se asocia el feminismo a algo tan críptico como el movimiento LTGBIQ?

Eso no es feminismo. El patriarcado ha utilizado diferentes armas para mantener sus privilegios. La más normal, las religiones, que han sometido a las mujeres a leyes que justifican de forma divina la preponderancia de los hombres. En la ciencia también ha encontrado aliados como, por ejemplo, Freud que tenía una visión masculinizada de la sexualidad femenina. Tuvieron que venir Masters y Johnson a desmentirle.

¿Qué predica el movimiento queer?

Ahora, desde hace unos años, en los que se pensó que el patriarcado se estaba empezando a arrinconar, que las mujeres habían conseguido casi todo, el patriarcado se ha inventado una religión que es la “Q-religión”. Su sacerdotisa es la señora Judith Butler, que lo que hace es pone de moda, disfrazadas de modernidad, las ideas más rancias de los estereotipos sexuales. Las anglosajonas llevan diez años denunciando todo lo que ha sucedido con los postmos y los neoliberales. Judith Butler está favoreciendo la economía neo-liberal, porque gracias a ella están surgiendo como setas clínicas de hormonación, etc.

¿Cuáles son los preceptos queer especificados?

Nadie cuenta que bloquear los hormonas supone quedarse con aspecto aniñado; que te va a crecer la barba, sin reversibilidad, que hay que seguir consumiendo medicamentos de por vida… Se arguye que para todo esto hay que tener consentimiento informado. Pero ¿Cómo a los 11 o a los 14 años, se puede hablar de conocimiento informado? Aquí entramos en la cuestión de los estereotipos, que es algo terrible. Si eres una niña que resulta que te gusta jugar al fútbol y no te gustan las faldas, pues resulta que eres un niño. Aquí es donde aparece lo risible de esta religión.

¿Por qué se interpreta que estas creencias y sus consecuencias prácticas están contribuyendo al “borrado de las mujeres”?

A la sociedad liberal le va de coña todo esto porque se le abren fuentes de negocio envidiables. Más graves incluso son sus repercusiones sociales, jurídicas… Está penetrando en nuestras escuelas, lo mismo que lo ha hecho en el mundo anglosajón, para decir que se olviden de todo lo que se  luchado por la igualdad, porque lo que vale son los estereotipos rancios. Ahí subyace un gran peligro, que aparece en esa idea religiosa de que has nacido en el cuerpo equivocado. Patada a la biología, a la anatomía, a la fisiología, a los descubrimientos científicos… A partir de ahí, justificamos el maltrato infantil que supone decirle a una niña de 6 años que es una persona que ha nacido en el cuerpo equivocado, porque no responde a los estereotipos sexistas clásicos. En consecuencia, debe operarse, medicarse y convertirse en otra cosa. Si eres hombre, simplemente, con sentirte mujer ya basta. No hace falta que te mutiles, ni que te sometas a cirugía.

De hecho, el movimiento queer habla no sólo de una visión, digamos, de las cosas, sino que conspira para intervenir en asuntos prácticos…

Si la práctica religiosa se limita a unas creencias y rezar, no se perjudica a nadie. Pero si se establece que hay personas que nacen en el cuerpo equivocado y me dedico a hacer de policía de género, y quiero una ley que borre el concepto jurídico de mujer, los derechos basados en el sexo… El sexo es un factor de discriminación, cuando se le unen los estereotipos sexuales. La ciencia nos dice que no es lo mismo tener cromosomas XX que tenerlos XY. ¿Qué, evidentemente, hay anomalías inter-sexuales? Sí, pero son puntuales, y en base a ello no podemos acometer cambios que implican borrar a las mujeres. La otredad,como en la Edad Media. La creación es el hombre, la mujer es aquello que complementa al hombre. Desde esta religión se acusa a las feministas de conservadoras y de coincidir con la derecha y la Iglesia. Las feministas nos referimos a la ciencia y la realidad. En países islámicos, donde la religión influye en las leyes, es aceptado y hasta obligado el cambio de sexo, cuando un hombre no responde a los estereotipos de hombre.

Cosa, por otro lado, bastante aleatoria, esto de los estereotipos…

Si, como pasó en el Parlamento de Extremadura, llevamos a niñas y niños de 6 años a decir que yo me siento así y me tenéis que hacer, me tenéis que dar…, sin dejarlos madurar, sin permitirles tener su evolución psicológica y anatómico-fisiológica. Estamos haciendo terapias de conversión. Algo que generaciones enteras de científicos han criticado.

¿Quién o quienes están comprando el discurso “Queer”?

Tenemos unos representantes políticos, con algunas excepciones, como Carmen Calvo o Adriana Lastra, muy incultos. Compran todo aquello que les parece moderno. Da igual que sean socialistas, de Podemos, Ciudadanos, de la CUP, de Esquerra… Gente, como algunos de Esquerra y de Junts per Catalunya, que se pasan el día yendo a misa, rezando rosarios y estas cosas, no podrían comprar este discurso, que en el fondo lo que dice es que Dios se equivoca. Pero también lo hacen. La derecha lo compra porque es la forma de ocultar que no hace nada por reafirmar los derechos sociales de las personas. Y la izquierda porque ¡No a va ser la derecha más moderna que nosotros! Y así vamos… Esto mismo ha pasado, por ejemplo, en Canadá, donde gobierna el señor Trudeau, que todo el mundo consideraba tan feminista…

¿Dónde podríamos, si es que existe, la antítesis, el contrapoder de lo «Queer”?

Esta gente actúa como una secta. Persigue a la gente, como se ha puesto de manifiesto con la Rowling. El movimiento feminista tiene en estos momentos una diosa que se llama J.K. Rowling. Si no hubiera sido por ella, la comunidad científica estaría todavía callada. Gracias a como se posicionó, su trabajo en las redes, y aquél tuit tan famoso (“Ayudadme a buscar la palabra…”) las cosas cambiaron de golpe. Hasta entonces la comunidad científica estuvo callada, unos por miedo, otros por interés.

¿Por esta brecha, se están colando los negocios de la prostitución?

Seguro. Y los estamos denunciando. Porque ésta es la puerta trasera para el desarrollo del proxenitismo. Si el sujeto político mujer desaparece y queda reducido a “personas gestantes”, “menstruantes”, “portadoras de útero”… ¿Que se puede esperar? No he oído hablar de «portadores de penes», o «portadores de próstata»… Esto sólo se dice con las mujeres, laotredad. Un ente que se define por sus órganos, puede ser utilizado para lo que dé la gana. ¿Hay experiencias de acción feminista contra todo esto, en otros países? Las mujeres anglosajonas han luchado con uñas y dientes durante diez años. En Inglaterra han dado marcha atrás en la Ley de género. Pero queda mucho camino por recorrer. Se ha hecho mucho daño. En cuestiones de explotación reproductiva y sexual, Argentina ha sido siempre un laboratorio. Allí se instituyó el concepto de “trabajadora sexual”. Existe un manual que describe como hay que hacer las cosas para que lo transgénero esté en las leyes. Plantean hurtar a la discusión pública estos conceptos, y plasmarlos en leyes populares. Aquí, en España, se planteó la Ley de Libertad sexual que, de hecho, acababa con ella, excepto para los transgénero. Pero el tema ha entrado, como Caballo de Troya, por las autonomías. El gran problema del feminismo es que siempre está en el día de la marmota, gobierne quien gobierne. En este momento, tenemos en España un problema que se llama Instituto de la Mujer, Ministerio de Igualdad, porque no defiende a las mujeres de los graves problemas que tienen, como la discriminación salarial, el terrorismo machista, el sexismo…España va a ser la tumba del trans-generismo.

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