«Piden lo que ellos no hacen, con el objetivo de continuar en el poder»

Entrevista a Marcel Vidal Calzada
Marcel Vidal Calzada
Marcel Vidal Calzada

Estudiante de periodismo en la Universidad Autónoma de Barcelona y miembro de Federalistes de Esquerres.

¿Constituye el coronavirus un nuevo aviso sobre el endiosamiento de los humanos respecto a la naturaleza?

El parón de la actividad económica quizá puede servirnos para reflexionar sobre cómo hemos venido explotando los recursos naturales, y bajar el listón sobre la competitividad entre países, Estados, economías…

¿El cese de actividad no podría ser un ensayo general sobre lo que estamos llamados a hacer, tarde o temprano​, respecto al cambio climático?

Está habiendo un repunte de la extrema derecha que, entre otras cosas, niega el cambio climático. Resulta alarmante que gobiernos, como el de Donald Trump, estén tomando decisiones siguiendo criterios acientíficos. Pero la soberanía, entendida como se entiende, impide cualquier forma de colaboración.

¿Es la hora, pues del federalismo como vía más adecuada para superar el reduccionismo soberanista?

El coronavirus ha puesto sobre la mesa la gran evidencia de que vamos hacia un modelo federal, de entendimiento y coordinación entre diferentes agentes. Los retos que afrontamos son globales. Cuesta entender que en pleno siglo XXI, en un mundo interconectado, haya políticos que sigan abogando por poner fronteras.

¿Quiénes así se comportan, como, sin ir más lejos, los nacionalistas catalanes, no crees que están llamados a perder audiencias?

Quim Torra solo piensa en como permanecer en el poder, apelando a las emociones, agudizando al máximo el conflicto con el Estado español, y obstaculizando cualquier diálogo. Hay muchos intereses en juego, pero a la larga acabarán debilitándose, y el coronavirus contribuirá a ello.

¿En la actitud de Torra respecto al virus, que coincide objetivamente con Vox, no hay una especie de estrategia perversa del “cuanto peor mejor”?

El actual Gobierno de la Generalitat se está significando por su abandono de las políticas públicas. Piden lo que ellos no hacen, con el único objetivo de permanecer en el poder. Vivimos en campaña electoral permanente. No es casual que, en una encuesta reciente, mayoritariamente los ciudadanos de Cataluña manifiestan más confianza en el gobierno español que en el catalán a la hora de valorar la lucha contra el virus. 

¿Acabará pasando factura la Cov-19 a los gobiernos, sean del color que sean?

Creo que sí, pero no necesariamente del mismo modo. Hay que reconocer que la gestión de la pandemia es muy compleja. Ahora, hay quien critica lo que hizo el Gobierno, pero cuando, en enero, el virus estaba en China, no éramos conscientes del peligro. La oposición aquí o donde sea se va a aprovechar para desgastar a los Gobiernos. Pero, en nuestro caso, es fácil apreciar como el Gobierno de Sánchez ha velado por el interés general, mientras el de Torra ha optado por una vía electoral. Lo cual refleja su forma de ver la política, su sectarismo.

¿No están los prejuicios en la base de algunas decisiones tardías o erróneamente adoptadas?

Vivimos en un mundo globalizado, no hay fronteras. Todos tenemos un vecino chino, paquistaní, o de donde sea. Esta cuestión de las nacionalidades es solo referencial y administrativa. Hasta la Primera guerra mundial no había pasaportes. Vivimos en comunidades cada vez más heterogéneas y solo el federalismo es capaz de organizarlas, siempre desde la lealtad. 

¿Dónde están las instituciones supra-nacionales?

La ciudadanía no las conoce. No se sabe, por ejemplo, que competencias tiene el Parlamento Europeo o la Comisión. No digamos las Naciones Unidas. Así las cosas, no es de extrañar que aparezca el frentismo. A escala local, claramente, pero también en Europa (eje norte-eje sur) y a escala global: EE.UU. y sus aliados, etc. Se echan de menos medidas de alcance global, más allá de las que cada uno se las apañe, con su particular modo de ver las cosas. Pero, claro, está el Brexit, Trump, los nacionalismos, las fronteras…

Fronteras que no reconocen ni la Covid-19, ni el carbono, ni la radioactividad…

El nacionalismo habla de un pasado glorioso, pero apela sobre todo a la identidad, y utiliza las nuevas tecnologías de la comunicación para inundar de mentiras el mundo. Por un lado, juegan con una globalización sin regulación y de otro con los sentimientos de pertenencia. Tampoco la información tiene fronteras, pero sí que está supeditada a intereses, como el carbono o la emigración. Lo que dice Vox de la emigración nada tiene que ver con la realidad, pero acaban construyendo un frame que algunas personas perciben como real. 

¿Qué decir del modelo del éxito y cuestiones a él asociadas, como el lucro, el consumismo, el individualismo…

El individualismo está asociado a este repliegue nacional-identitario, en el que prima más el individuo que la sociedad, el bienestar personal que el social. Los emigrantes que mueren en el Mediterráneo nos están enviando un mensaje muy fuerte de que algo estamos haciendo mal, que la xenofobia transforma en un relato de “nosotros primero”.

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