Primer Sant Jordi laborable después de la pandemia: 7 millones de rosas y 1,9 millones de libros

La jornada de este año llega precedida de polémica por el copago de paradas impulsado por el Gremi de Llibreters

Sant Jordi

Sant Jordi vuelve este año a una celebración entre semana y con una única preocupación: el tiempo. El sector editorial espera repetir las cifras del año pasado, con 1,87 millones de libros vendidos y 24 millones de euros facturados la semana de la fiesta. Los mayoristas de Mercabarna-flor prevén distribuir siete millones de rosas, con ventas un 20% superiores al año pasado. Advierten, sin embargo, que será el último año con producto local y que la mayoría de las rosas llegarán de Colombia, Ecuador y los Países Bajos.

Barcelona mantiene este Sant Jordi las áreas profesionales delimitadas y recuperará la totalidad de la Rambla. Después de la pandemia y del atentado terrorista de 2017, los organizadores han garantizado un nuevo modelo más esponjado que ofrecerá paradas de libros, floristerías y entidades de barrio hasta el Centro de Artes Santa Mònica. En toda Barcelona habrá 425 paradas de rosas y libros y 3.356 metros de oferta en zonas profesionales.

Polémica por el copago

La fiesta llega precedida por la polémica, con un copago impulsado por el Gremi de Llibreters de entre 100 y 480 euros por parada –en función de la medida y de si se es agremiado- en las zonas profesionales delimitadas. El colectivo contrario al pago denunció «un proceso de externalización y privatización» de la fiesta y apostaron por un Sant Jordi popular. Ibai Sans, del editorial Descontrol, es uno de sus portavoces y explica en declaraciones a la Agencia Catalana de Noticias (ACN) que Sant Jordi “tendría que ser de todo el mundo y para todo el mundo sin que haya manos oscuras y privadas que lo gestionen”.

Por un lado, dice Sans, la medida excluye a todos aquellos que no pueden pagar y por el otro, los que no son profesionales del sector, es decir, a muchos colectivos y entidades, más allá de librerías y editoriales, que salían a la calle a mostrar lo que hacían y que “con este modelo no tienen la oportunidad de seguir haciéndolo». “La excepcionalidad que tenía el día de Sant Jordi es que daba voz a mucha gente que aprovechaba para explicar qué hace durante el año”.

Sans hace énfasis en el hecho de que los Sant Jordi anteriores a 2020 los gastos asociados eran cero y que estos los asumían cada una de las entidades o las personas que iban a poner la parada en las Ramblas. “Llevabas una mesa y sillas y no hacía falta ni luz”, indica. Defiende que el copago no tendría que ser el modelo que se impusiera, sino que todo tendría que ser gestionado por la administración pública porque “al final se está ocupando el espacio público”.

A la vez, el portavoz lamenta la falta de transparencia en los contratos firmados y apunta que estudian la posibilidad de llevar a cabo acciones legales contra la Cambra del Llibre y el Ayuntamiento de Barcelona por falta de transparencia. “Es una cosa que se está estudiando y no tenemos claro si sacarlo adelante o no”.

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