El ex-comisario José Manuel Villarejo pone el Estado español contra las cuerdas

Amenaza con hacer estallar la "traca final" antes de Navidad para forzar su salida de Estremera, donde está encerrado desde hace más de un año
Pepe Villarejo
Pepe Villarejo

Desde hace más de un año, el 17 de noviembre del 2017, el ex-comisario José Manuel (Pepe) Villarejo está encerrado en la prisión de Estremera, acusado de los delitos de prevaricación, soborno, blanqueo de dinero y pertenencia a una organización criminal. Este policía jubilado trae de cabeza a los poderes fácticos del Estado español (empresarios, políticos, jueces, periodistas de renombre…) y todos los que, en un momento u otro, han estado en contacto con él durante estos últimos años tiemblan.

Y es que Pepe Villarejo, que actuaba como un policía encubierto –utilizando la empresa Zenyt, con sede en la Torre Picasso, de Madrid–, tenía la obsesión de grabar todas las conversaciones que mantenía, bien sea presencialmente o por teléfono. Este enorme archivo oral, que recoge muchas confidencias que le han hecho, en los últimos años, altas personalidades del Estado, ocupa 35 terabytes y consta de 400 carpetas.

Periodistas de confianza

La Audiencia Nacional, cuando lanzó la Operación Tándem contra la organización mafiosa encabezada por Pepe Villarejo, encontró estos archivos sonoros en una vivienda de seguridad que el ex-comisario tenía en Madrid. Pero parece que hay otra colección de grabaciones que no ha sido localizada y esto trae de cabeza a los investigadores de este escándalo de corrupción policial, política y judicial, que se considera el más grave de la historia de la democracia española, por las implicaciones que puede llegar a tener.

Pepe Villarejo tenía un grupo de periodistas de confianza en varios medios de comunicación madrileños, a los cuales filtraba las "exclusivas" que le interesaba dar. Entre estos, estaban Eduardo Inda, Esteban Urreiztieta y Manuel Cerdán. Pero las grabaciones que están saliendo a la luz pública, y que han hecho temblar las estructuras del Estado, aparecen en la web moncloa.com, un diario digital creado el pasado mes de septiembre que dirige el ex-redactor de Interviú Joaquín Vidal, y que es propiedad del empresario Alejandro Suárez. Hasta ahora, han salido audios explosivos con conversaciones del ex-comisario con Corinna zu Sayn-Wittgenstein (la ex-amante del rey emérito, Juan Carlos I), con la actual ministra de Justicia, Dolores Delgado, y con la ex-ministra de Defensa y ex-secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, y su marido, Ignacio López del Hierro.

Estas filtraciones, según es fácil de deducir, son un chantaje que Pepe Villarejo envía, a través de intermediarios, a las más altas instancias del Estado para que lo pongan en libertad. Hasta ahora ha cumplido de pe a pa sus amenazas y anuncia que, si no sale de la prisión, "antes de Nadal habrá la traca final".

Amigo de Baltasar Garzón

En el mundo policial, a Pepe Villarejo –que había estado destinado a la jefatura de policía de Vía Laietana, en Barcelona– lo consideraban próximo al PSOE, en contraposición a la vieja guardia policial franquista. Por eso, el ex-ministro José Luis Corcuera le permitió actuar como policía encubierto, y en tiempo del ministro Alfredo Pérez Rubalcaba fue ascendido a comisario.

Las investigaciones en marcha han permitido constatar la estrecha relación que, desde hace años, une Pepe Villarejo con el ex-magistrado y abogado Baltasar Garzón, un juez estrella que llegó a ir a las listas del PSOE y que fue expulsado de la magistratura al poco de destapar la trama Gürtel. Esta amistad se ha traducido en fructíferos negocios mancomunados donde, más allá de los principios deontológicos, primava una insaciable pasión por el dinero.

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