Quejas de los padres por los gastos del Orfeó

La Fundación Banco Santander subvenciona las actividades de la coral, a pesar de la politización independentista del concierto de Sant Esteve
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Fèlix Millet, Jordi Montull y la banda de saqueadores del Palau ya no están, pero entre las paredes del edificio modernista de Lluís Domènech y Montaner continúa habiendo miedo de hablar y sufrir represalias. Esto explica la exigencia de anonimato absoluto que plantean, a la hora de mantener una entrevista con EL TRIANGLE, unos padres que tienen a sus hijos en la Escuela Coral del Orfeó Català. Les motiva el amor a la música y el gran prestigio artístico que tiene la entidad fundada en 1891 por Lluís Millet y Amadeu Vives.

Estos padres no dudan en alabar la calidad y la exigencia de los profesores de la Escuela Coral, pero a la vez quieren denunciar públicamente algunos hechos en el funcionamiento que escapan a su comprensión. El Orfeó Català está organizado en siete niveles: el Coro Pequeño, formado por 25 niños de 6-7 años; el Coro Mediano, con 42 niños de 8-10 años; el Coro Infantil, con 55 cantantes de entre 11-16 años; el Coro de Chicas, con 36 voces; el Coro Joven, con 66 cantantes; el Orfeó Català propiamente dicho, que cuenta con 84 cantantes adultos; y el Coro de Cámara, formado por 20 voces, los únicos que están en nómina.

Los cinco primeros niveles están integrados en la Escuela Coral, que cuenta con un equipo de nueve profesores, cuatro directores y cuatro pianistas. El funcionamiento de esta Escuela Coral tiene, desde hace años, una subvención finalista de la Fundación Banco de Santander que, en principio, tendría que cubrir los gastos de formación. Pero no. Algo extraño continúa pasando en las finanzas de la institución que ahora preside Mariona Carulla.

Los padres de los cantantes tienen que pagar, hasta los 16 años, una cuota mensual, a pesar de que los coros de niños y jóvenes hacen muchas actuaciones en el exterior, por las cuales se supone que la institución cobra unos honorarios. Para afrontar los larguísimos ensayos se les dice a menudo que se traigan de casa el agua y el bocadillo. Las salidas en grupo para ensayar y mejorar la convivencia también las tienen que pagar los padres y las entradas para asistir a los conciertos de sus hijos, si quieren más de una, las tienen que abonar a tocateja.

Pero es que, además, el Orfeó Català es el propietario del edificio del Palau de la Música y se supone que la fundación que lo gestiona le tendría que pagar un alquiler altísimo por los conciertos que se celebran y las visitas turísticas que recibe. ¿Dónde está este dinero? O, dicho de otro modo: ¿por qué hay padres que tienen sus niños en la Escuela Coral que tienen la sensación de que les toman el pelo, que la subvención de la Fundación Banco de Santander se pierde por el camino y que les hacen pagar gastos que no tocan?

LEE EL REPORTAJE COMPLETO EN LA EDICIÓN EN PAPEL DE EL TRIANGLE DE ESTA SEMANA  

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