Los banqueros andorranos sufren un ataque de nervios

Vall Banc de Andorra corre el riesgo de ser sancionado con el cierre si la entidad no desbloquea los saldos en dólares antes del próximo 31 de diciembre
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La plaza financiera de Andorra está gravemente herida ante la crisis bancaria que vive el país a raíz del caso de la Banca Privada de Andorra (BPA). La situación día tras día sigue empeorando sin que, a estas alturas, el gobierno tenga claro por donde tirar. En este momento ni siquiera puede garantizar la recuperación de la plena operativa por parte de Vall Banc, la nueva entidad creada con los activos sanos de la intervenida BPA. Más de medio año después de la puesta en marcha, el banco ahora tutelado por el fondo buitre norteamericano J.C. Flowers tiene muchas dificultades por la falta de agentes que actúen como corresponsales.

El minicorralito actual se suma a las limitaciones de disponibilidad de los depósitos que prohíbe a los clientes de Vall Banc tocar más de 250.000 euros en efectivo antes de final de año, así como transferir dinero fuera de países de la OCDE.

La estabilidad del sistema financiero hace aguas por todas partes. La comparecencia del jefe del ejecutivo, Toni Martí, la semana pasada ante la comisión legislativa especial que trata el caso BPA tampoco sirvió para esclarecer mucho más el tema. El líder de la formación naranja se limitó a recordar que tanto la misma comisión como el gobierno han contratado a expertos para que evalúen medidas y que se está trabajando en este sentido.

SITUACIÓN MUY COMPLICADA

La situación se complicará si finalmente el Consejo General (Parlamento) aprueba la ley de intercambio automático de datos fiscales que tiene que entrar en vigor a partir del próximo 1 de enero, y que supondrá que los datos sobre los saldos de las cuentas de extranjeros en la BPA y en Vall Banc se tendrán que comunicar automáticamente a las haciendas de España, de Francia y del resto de países de la OCDE.

En el caso de cuentas superiores al millón de euros, el millar de clientes extranjeros de BPA y de Vall Banc tienen que cerrar sus cuentas con el país de los Pirineos antes de que acabe este año si quieren esquivar el intercambio de información fiscal. Por lo tanto, los grandes clientes no regularizados que se mantengan hasta el 1 de enero en Andorra pueden tener problemas con las autoridades fiscales de sus jurisdicciones de origen.

Vall Banc, a parte, tendría que desbloquear los saldos actuales en dólares y la cartera de renta variable de manera inmediata para que los clientes tengan el tiempo necesario para poder acceder a sus ahorros en la moneda norteamericana. De este modo podrían acceder a su dinero en dólares y podrían vender las acciones en esta moneda, en euros o en cualquier otra.

Pero eso sí, este proceso tendría que estar en marcha antes de final de año. El tiempo pasa, y si no se pone hilo a la aguja, Vall Banc podría tener una sanción muy grave, incluso el cierre, si no hace los deberes que tiene que hacer. Incluso algunos expertos consultados por EL TRIANGLE hablan abiertamente del riesgo del sistema bancario de pasar de blanquear capitales a la evasión fiscal con países como España.

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