Barracones prefabricados: la vergüenza de Cataluña

La escuela privada marca la política del Departamento de Educación
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En la película Demain (Mañana), realizada por Cyril Dion y Mélanie Laurent, el director de un centro de educación finlandés comenta orgulloso que, a pesar de que están en un barrio pobre, y precisamente por eso, disponen de un edificio escolar espectacular. En Cataluña, se continúa dando clase en más de 1.000 barracones.

Llegó a haber 1.100, y en algún momento bajaron hasta los 950, pero siempre ha habido muchos barracones escolares en Cataluña. Ahora hay unos 200 centros escolares que funcionan en este régimen, debido a una política que se ha basado en algo tan elemental como la oferta y la demanda, que sin duda les resulta muy familiar a sus mentores. Así, cuando se detectaba crecimiento de población en una zona, se abría una escuela sólo para niños de P3. Si en dos o tres años este crecimiento no se consolidaba, se eliminaban los barracones, se acababa cerrando la escuela o se fusionaba con otra. Ahora se están habilitando nuevos barracones, sobre todo en el ciclo de secundaria, porque no se ha construido lo suficiente y hay pocos institutos.

Todo esto, con el agravante de la falta de previsión, porque en un instituto es posible saber cuántos alumnos puede haber a largo plazo, ya que los alumnos entran con doce años. Contabilizando los niños de primaria que accederán algún día al instituto, no es difícil calcularlo. Cosa que no pasa cuando llegan a P3. En aquel momento sólo se pueden calcular las plazas por intuición, todavía sin cifras. Se suelen elaborar previsiones a partir del índice de nupcialidad, del porcentaje de mujeres en edad fértil, de la tasa de natalidad de la zona, etc., pero nunca con resultados fiables.

Construcciones permanentes
Entre los dos centenares de centros escolares que funcionan en barracones los hay que son escuelas prácticamente desde P3 hasta 6º y otras que sólo tienen tres o cuatro cursos. También hay escuelas que están creciendo y que podrían, en un momento dado, pasar a un edificio construido sin necesidad de estar ocho o nuevo años en el barracón. Pero, claro está, esta es la teoría. En la práctica hay centros en los que no se produce un crecimiento demográfico significativo, que quizás en un año pueden suprimir los barracones, y en cambio otros, sobre todo si se hace valer una situación económica mala y aunque haya un crecimiento demográfico importante, que pueden acabar consolidándose totalmente como escuelas en barracones.

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