La gente y los partidos de izquierda tienen que demostrar que existen y que apuestan fuerte por defender a las personas más vulnerables en estos momentos que vivimos y viviremos de empobrecimiento social. En los últimos años hemos visto como aumentaba la desigualdad en la gran mayoria de países. La distancia económica entre los ciudadanos más ricos y el resto de la ciudadanía, especialmente la más vulnerable, ha ido creciendo de forma desproporcionada, impúdica e inmoral.

Mientras crecía la pobreza y la desigualdad, desde el poder confortable se intentaba hacer creer que la solución a este mal era el crecimiento del Producto Interior Bruto, cuando cada vez era más evidente que este crecimiento tenía dos inconvenientes: uno, que estaba mal repartido y que se beneficiaban más los ricos que la gente normal, y dos, que era incompatible con la imprescindible y urgente lucha contra la emergencia climática.

El PIB ha caído de forma espectacular en todas partes. Algunos partidos interesados en desgastar a los gobiernos respectivos han intentado presentarlo como una responsabilidad de estos gobernantes. Punto arriba punto abajo, la caída del PIB hay que atribuirla al impacto de la pandemia de la Covid-19. Intentar sacar ventajas partidistas es lamentable. Tanto o más lamentable como intentar sacar de la mortalidad mayor en unas comunidades que en otros. como han hecho dirigentes políticos y opinadores sin escrúpulos.

La caída del PIB se llevará por ante la tranquilidad y la mínima seguridad vital de millones de personas y familias. Es evidente que los mercados no harán nada para ayudarlas. Sólo los partidos y los ciudadanos con convicciones progresistas y de izquierda pueden plantar cara a su angustia y sufrimiento. No puede haber excusa ni otra prioridad que la lucha firme y valiente contra el empobrecimiento y las privaciones que amenazan, afectan y afectarán a tanta gente.

Es la hora de la izquierda. En Catalunya, en España, en Europa, en todas partes. Si la deja pasar, el desastre y la tragedia humana y humanitaria están aseguradas. No sé si es la lucha final o habrá otras, pero toca que las izquierdas se agrupen y den la cara.