Un gran aparcamiento al aire libre, lejos del centro de la ciudad, y con poca vigilancia policial es el sueño de los adolescentes que hacen botellón, y en el Fòrum, en el distrito de Sant Martí, han encontrado el paraíso. "Vivimos junto a una gran zona sin asfaltar que se ha convertido en un aparcamiento a coste cero –explica Maria de Carme García, del Movimiento Diagonal Mar y vecina de Sant Martí–, donde los adolescentes se reúnen para hacer botellón durante los fines de semana, sin que nadie les diga nada".

El incivismo, el ruido y la suciedad son habituales en una zona que sufre los macroconciertos que se hacen en la ciudad, un total de 16 durante el verano, por los cuales pasarán más de 700.000 personas. "Y no son sólo los conciertos, sino que, además, todos aquellos que no han podido entrar se montan la fiesta por su cuenta allí mismo, abriendo los coches y con la música a toda castaña" comenta Maria de Carme García.

El ruido y el trasiego de gente arriba y abajo no es el único problema para los vecinos de la zona. El incivismo y la suciedad hacen que vivir junto a la playa, un enclave que se considera privilegiado, se haya convertido en una pesadilla. "Cuando bajamos a la playa siempre está llena de plásticos, botellas y restos... ¡y es que los de la limpieza no dan abasto! Tampoco para controlar la gente que duerme en la arena o mantiene relaciones sexuales. Esto se ha convertido en un tipo de vertedero y tierra de nadie, demasiado lejos del centro de la ciudad para que al Ayuntamiento le importe", se queja la representante del Movimiento Diagonal Mar.

Desde el consistorio afirman que continúan estudiando los diferentes usos de la zona del Fòrum, para desesperación de los vecinos que sufren los macroconciertos y el botellón de cada fin de semana. La degradación malogra una zona que, a pie de playa, ha mutado de paraíso a infierno.


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