Albert Donaire, el coordinador de la sectorial de la ANC Mossos per la República, ha hecho un llamamiento el último fin de semana a proclamar la república catalana independiente cuando se haya superado la crisis del coronavirus, y ha asegurado que él participará en la insurrección. "El día que podamos salir la calle, los tenemos que recuperar. Tienen que hervir. Y tenemos que proclamar la república. El pueblo tiene que tomar el poder. Y os garantizo que yo seré uno de los que saldrá con todos vosotros. Acabaremos con un sistema político, judicial y social corrupto", ha tuiteado.

"Mentalicémonos de que cuando todo acabe, caerán gobiernos. Tendremos una oportunidad para hacer efectivo el estado catalán", ha vaticinado Donaire antes de afirmar que los independentistas tienen "mucho que ganar y nada que perder" porque, según prevé, "España será insolvente y no podrá afrontar el futuro con ninguna garantía".

Este agente de los Mossos también ha piado este lunes la imagen de una pistola de electrochoque, las conocida pistola táser, para comentar que "al final, los independentistas tendremos que ir a Andorra y comprar una de estas. Como he dicho, si nadie nos defiende, nos tendremos que proteger nosotros mismos".

"No, no están regularizadas. Pero viendo que en España se permiten las intimidaciones y amenazas si eres independentista, al final se trata del derecho de legítima defensa. Sea como sea. Mejor que te lleven flores a una cárcel que a un cementerio. Lo tengo clarísimo", ha manifestado. "¿Para defenderme? Pues prefiero hacer contrabando de estas «armas prohibidas» a que me traigan flores al cementerio", ha insistido.

Además, Donaire ha expresado lo que él entiende que tendrían que ser los destinatarios de los respiradores artificiales, un producto necesario en las unidades de cuidados intensivos de los hospitales para atender a los pacientes más afectados por la Covid-19. Según el coordinador de Mossos por la República, los respiradores fabricados en Cataluña con impresoras 3D "se tienen que quedar en Cataluña. En este sentido, se tiene que hacer como una conocida empresa de la Garrotxa: primero vende a Cataluña, después a los Países Catalanes, después al resto del mundo y si queda algo, a España".

Durante los meses posteriores al 1-O, el coordinador de la sectorial policial de la ANC atribuyó al Estado central los atentados del 17 de agosto de 2017, cometidos en Barcelona y Cambrils, comparó a otras fuerzas de seguridad del Estado con nazis y denigró a los andaluces y los extremeños, pero la justicia consideró que estos dos últimos hechos no eran constitutivos de un delito de odio. Cuando compareció en el Tribunal Supremo como testigo, por otro lado, dijo que no recordaba haber escrito tuits en los que manifestó que no pensaba retirar ninguna urna del 1-O y que ayudaría al gobierno catalán a garantizar la celebración de aquel referéndum ilegal.