Anna Navarro, un fichaje que es más de lo mismo

La empresaria de Olot que Puigdemont ha presentado como gran incorporación a su candidatura lleva años trabajando para la ANC, Òmnium Cultural, Plataforma per la Llengua y Diplocat

Anna Navarro, en la dirección de la Fundación Auba de Òmnium en Suiza, con Oleguer Serra que se ha refugiado en este país huyendo de la justicia

Anna Navarro no ha aterrizado en Catalunya procedente de Silicon Valley convencida de repente por el mensaje y el proyecto de Carles Puigdemont y Junts per Catalunya. La empresaria de Olot hace ya años que se mueve por el mundo independentista en busca de cargos y honores. La tentativa fracasada más sonada fue cuando la Cámara de Comercio de Barcelona gobernada por Mònica Roca, en representación de la Assemblea Nacional Catalana (ANC) intentó colocarla hace un año medio como consejera de la Fira de Barcelona. Navarro también ha establecido vínculos con Òmnium Cultural. Es directiva de la Fundación Auba, con sede en Neuchatel, entidad a la que se incorporó Jordi Cuixart, expresidente de Òmnium, cuando se marchó a Suiza aduciendo que lo hacía para dirigir mejor su empresa de paquetería ARANOW Internacional. También asesora desde hace años a la Plataforma per la Llengua, en cuya revista apareció entrevistada hace un año y es miembro desde junio de 2021 del Consejo Consultivo de Diplocat, entidad del gobierno catalán para promocionar Cataluña en el extranjero.

El pasado 2 de abril, el candidato de JuntsxCat a presidir la Generalitat anunció el fichaje de Anna Navarro como número dos de su candidatura diciendo que “ha aceptado el reto que le he propuesto para que nos ayude en esta nueva etapa del país, poniendo su excepcional trayectoria al servicio de Catalunya”. En el vídeo que difundió el partido de Puigdemont con las primeras declaraciones de la empresaria, Navarro aseguraba que «vuelvo a casa para ayudar a que el próximo gobierno se lidere con determinación, sin complejos y mirando directamente al mundo». Muchos medios de comunicación difundieron la idea de que era la primera vez que la empresaria tomaba partido político e ideológico pero lo cierto es que llevaba años buscando un lugar para cerrar definitivamente su etapa en Estados Unidos, que se encuentra en su fase final.

Su alineamiento con el independentismo más fanático está presente constantemente en su perfil de X con posts como este: “El daño que España ha hecho y sigue haciendo a Catalunya es incalculable, primero por la falta de transparencia, persecuciones, esperanzas falsas, dinero robado, leyes que no van a ninguna parte, discusiones que no va a ninguna parte. Una gran tomadura de pelo y colonización en nuestra contra” (13 de febrero). En noviembre del año pasado aplaudió el grito de «visca Catalunya i visca la terra», en recuerdo del grupo terrorista Terra Lliure, que hizo el presentador del programa El búnker de Catalunya Ràdio Jair Domínguez al recibir el premio Ondas. “¡Claro que sí! ¡Sin ningún complejo! ¡Viva nuestra tierra que es potente, preciosa, llena de cultura y la queremos libre!”, escribió cometiendo numerosas faltas de ortografía catalana.

El fracaso de la tentativa de colocar a Anna Navarro en el consejo de gobierno de la Fira se produjo cuando había que renovar a dos de sus miembros que habían acabado mandato. Mònica Roca intentó forzar el nombramiento de Navarro como uno de los nuevos consejeros y amenazó con que vetaría la renovación del mandato de tres miembros de la dirección. Al final, se descartó su propuesta y su amenaza quedó en nada. En la Fundación Auba de Òmnium Cultural, la empresaria que ahora ha “fichado” Puigdemont fue a caer junto no sólo a Jordi Cuixart sino también al lado de Oleguer Serra, que desde hace meses vive en Suiza por miedo a que encarcelen por su participación en la creación de Tsunami Democràtic.

Otro fracaso de Anna Navarro en su aterrizaje en Cataluña fue en su candidatura, impulsada desde el independentismo, para que se le concediera el Premio Drac 2024 organizado por RAC1 en la categoría «Tots som 1». Los oyentes de la emisora prefirieron concederlo al Mago Pop.

Carles Puigdemont, en cambio, sí le ha acogido en su candidatura, exagerando su currículum y presentando su jubilación profesional en Estados Unidos como un sacrificio personal por amor a Catalunya.

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