¿Cómo puede Laporta causar otro perjuicio de 100 millones al Barça?

Joan Laporta, a les obres del Camp Nou

En el Barça de Joan Laporta suelen coincidir la improvisación, el capricho y la necesidad, lo que no se dan son casualidades como que, al poco de aparecer la noticia sobre una nueva palanca blaugrana, consistente en vender anticipadamente los palcos VIP del nuevo Spotity Camp Nou, la junta convoque una reunión triunfal con socios en la que se ha dado cuenta de las excelencias sobre la marcha de la obra y detalles -nada nuevo- sobre plazos y reapertura parcial de las instalaciones.

No es casualidad porque la prensa, como no podía ser de otro modo, le ha dedicado titulares espectaculares, positivos y atractivos a esta sesión propagandística que, ciertamente, pueden ayudar a que alguno de los clientes potenciales puedan convencerse de que se trata de una inversión acertada comprar anticipadamente un palco del nuevo estadio barcelonista para diez años de uso y disfrute a partir de que se pueda inaugurar de forma oficial.

El otro análisis, si se deja a un lado la euforia habitual con la que se acompaña estas acciones, debe dejar más preocupados a los barcelonistas, en primer lugar porque la venta de los palcos VIP este verano, a cambio de 100 millones, son la peor muestra de urgencias y de precariedad financiera, pues supone un anticipo hoy y hambre para cuando se inicie la explotación y el club no pueda beneficiarse, sino al contrario, de uno de los ingresos que, precisamente, le da valor al esfuerzo de la reforma con la intención de mejorar sustancialmente la facturación.

No parece existir ninguna forma de impedir que Laporta, a casi cuatro años de la finalización de la obra, ya tenga la necesidad de explotar los futuros palcos. El nuevo Spotify Camp Nou dispondrá de 115 palcos VIP, veinte considerados como Very Vip Suites y los 95 restantes, Boxs. Por lo que ha trascendido, 62 de estos nuevos palcos se destinarán a empresas y los otros 53 se ocuparán en satisfacer compromisos puntuales.

Los medios que han avanzado la noticia, fanáticamente laportistas, han tratado la operación como una maniobra inteligente y propia de alguien con el talento de un gran administrador que, alarmantemente, se le atribuye a Joan Laporta. En realidad, deberían haberla analizado en su contexto y denunciar lo que se fragua de verdad, una especie de engaño al plan de viabilidad con LaLiga, ofreciéndole un ingreso ‘extra’ de 100 millones para el ejercicio 2024-25 para cumplir con las expectativas exigidas.

Pero no es un ingreso extra. Solo un anticipo a cambio de perder por diez años otra fuente de recursos futura, es decir, otra fractura financiera. Si Laporta lo vende antes de la asamblea de octubre, como es su propósito, ya no habrá nada que hacer.

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