Bustinduy afirma que la sentencia contra Alves hubiera sido «difícil» hace unos años y denota un cambio social «enorme»

Irene Montero defiende que con la ley del 'solo sí es sí' se podría haber puesto una pena "muy mayor" a Alves

Pablo Bustinduy (Ministeri d'Afers Socials)

El ministro de Derechos Sociales y Consumo, Pablo Bustinduy (Sumar), ha afirmado que la sentencia que condena al exjugador del Barça Dani Alves a cuatro años y medio de prisión por violación, hubiera sido «difícil» hace unos años y revela un cambio cultural y social «enorme». «Sería difícil que el caso se hubiera denunciado, se hubiera creído a la persona y que una persona con poder hubiera tenido que rendir cuentas», ha manifestado el ministro.

Sobre la sentencia contra Alves, Bustinduy ha celebrado también que la sociedad ha cambiado y que esto está haciendo también que las relaciones de poder, las instituciones, la magistratura y las leyes también lo estén haciendo. Ha reconocido el debate sobre el hecho de que se haya aceptado que el exfutbolista ha pagado ya la indemnización a la víctima como atenuante pero ha insistido en que la valoración general tiene que ser positiva.

Por su parte, la exministra de Igualdad Irene Montero (Podemos) ha defendido que con la ley del ‘solo sí es sí’ se podría haber puesto una pena «muy mayor» contra Dani Alves. En declaraciones a RAC1, ha afirmado que la pena de cuatro años y medio es una decisión «exclusiva» del juez y responde a un problema llamado «automatismo por la mínima», que hace que, normalmente, se ponga la pena mínima en casos de agresiones sexuales.

Con todo, Montero ha querido destacar que «por primera vez» hay una sentencia que reconoce que para hablar de agresión sexual el punto capital ha sido la falta de consentimiento. Ha dicho que en este sentido la sentencia es «ejemplar».

Montero ha valorado así las críticas que apuntan que si Alves ha sido condenado a la pena mínima posible haya sido por la ley del ‘solo sí es sí’, que ella lideró. Ha detallado que el rango de la pena podía ir de cuatro a doce años, por lo tanto se podía haber optado por una pena más alta. La exministra se ha explicado pero la decisión judicial por un automatismo «habitual» en una justicia con una «tendencia» a poner la pena mínima.

La exministra Montero ha destacado que lo más importante es que la víctima sienta que la sociedad y la justicia se la han creído. Aun así, ha lamentado que todavía hay «sesgos patriarcales» dentro de los sistema judicial, como este automatismo de la pena, que se tienen que ir resolviendo. En este sentido, ha reflexionado que no hacen falta penas altas para obtener justicia y reparación. Aun así, ha esperado que tanto la defensa como la fiscalía recorran para que el acusado reciba la pena más alta.

Consentimiento en el centro
Lo que ha querido destacar la exministra de Podemos es que la nueva normativa ha situado el consentimiento en el centro: «La ley del consentimiento ha sustituido la ley de la impunidad». De hecho, ha manifestado que, hasta ahora, gente como Alves no pisaba ni una comisaría ni un juzgado y si lo hacían era para quedar libres.

Por eso, ha puesto en valor el adelanto «incalculable» que supone que la sentencia sitúe el consentimiento en el centro y la forma como lo hace. Ha recordado que hasta antes de la nueva ley era necesario demostrar violencia o intimidación.

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