Igualdad política y ser catalán

Lo ha recordado Juan-Ramón Capella en un artículo publicado en la revista mientrastanto.es: “Si se relaciona el número de censados para votar con el número máximo de escaños atribuidos a cada circunscripción, resulta lo siguiente con datos de 2023: En Barcelona, con 4.243.500 censados, se reparte en 85 escaños. La relación es, pues, de 51.100 censados por escaño. En Tarragona, con 596.689 censados para votar, se reparten 18 escaños. La relación es, pues, 33.149 censados por escaño. En Girona, 596.689 censados para 17 escaños: la relación es de 32.139 censados por escaño. Lleida, con un censo electoral de 317.225 censados para 15 escaños, da una relación de 21.184 censados por escaño”.

Susana Alonso

Cada persona censada en la provincia de Barcelona pesa menos electoralmente que la mitad de una persona censada en Lleida (la situación en Girona y Tarragona transita por esa misma línea). Lo que interesa a un filósofo político, y debería interesar a una ciudadanía informada, observa con razón el profesor Capella, “es el restablecimiento en Cataluña del principio de igualdad política de todos y cada uno que hoy destruye maquinalmente la ley electoral en vigor antes de que se empiece a votar”. No existe igualdad política real en .Cat desde hace más de 40 años (antes el franquismo) y no existe tampoco deseo alguno de rectificación por parte de la gran mayoría de las fuerzas políticas catalanas.

Pero hay más. Está incluso en juego la misma consideración de “ser catalán” desde una perspectiva nacionalista excluyente. Lo pudimos comprobar una vez más, no es la primera vez, el primer día de 2024. Dio cuenta de ello EL TRIANGLE.                                                                                                El primer bebé catalán del año nació el 1 de enero a las 00.01 horas en la Fundació Sant Hospital de la Seu d’Urgell. Se llama Jacob y es hijo de emigrantes latinoamericanos. Varios usuarios han publicado en X comentarios xenófobos tras conocer la noticia. Para esas personas Jacob «no es catalán». Uno de sus comentarios: «Continúa la sustitución demográfica y la sur-americanización de Cataluña». Otro usuario preguntó si «ha nacido ya algún catalán».

La alcaldesa de extrema derecha de Ripoll, Sílvia Orriols de “Aliança Catalana”,  es alcaldesa gracias a Junts-Puigdemont, ha comentado la noticia con un irónico «Viva Cataluña» y se ha sumado a la xenofobia negando la catalanidad del bebé. Lo que publicó en X: «Si el dinero que se usa para subvencionar y potenciar “la sustitución demográfica y cultural” [el pseudoconcepto que esgrimen ella y sus partidarios] de nuestro pueblo, se usara para incentivar las familias numerosas autóctonas, el primer bebé del año volvería a ser del país”. Su broche final: “Llamadme racista, que los racistas son ellos”.

No son comentarios aislados. Se han repetido en otros casos. El primer bebé de Barcelona, Matteo Alexander, nacido en el Hospital Vall d’Hebrón a las 00.10 horas, ha sido recibido así: «¡Qué desgracia para los catalanes! Los de fuera procreando y los de aquí teniendo perros. Así no se hace un país». Según EL TRIANGLE, un tercer bebé, nacido en el Hospital de Figueres a las 00.40 horas, hijo de Rupindar Kaur y Amrik Singh, también ha sido víctima del racismo por el origen de sus padres.

Aquella en principio bienintencionada consideración (no entro en su comentario crítico) que afirmaba que era catalán quien trabajaba y vivía en Cataluña  ha pasado a la historia. Para ser catalán, la primera condición, desde los primeros instantes de vida, es entrar en el marco cultural nacional-secesionista y llamarse Oriol, Iu o Marta por ejemplo, y ser hijo/a de padres catalanes-catalanes. Los Jacobs, FranciscosMercedes no superan la primera condición que es sine qua non, no son “gent del país”. Son personas que viven, que vivimos en Cataluña, nuestro lugar de residencia, pero no somos propiamente catalanes.

No es un desvarío lo que expongo. Esas consideraciones excluyentes y xenófobas corren por venas y arterias de varias corrientes del nacionalismo .Cat (por Junts por ejemplo). Cuando se saltan sus controles “políticamente correctos”, lo sueltan con toda la ignominia del mundo y más todavía cuando hablan para los suyos, en “la intimidad”.

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