Ada Colau se aprovecha de la desintegración de Podemos para fortalecer su liderazgo

Fuga masiva de militantes del partido de Irene Montero y Ione Belarra, que van a buscar refugio en Barcelona en común, la plataforma que encabeza la exalcaldessa

Ada Colau

La izquierda vive tiempos convulsos. El hundimiento de Podemos deja un espacio libre a formaciones emergentes a la izquierda de los socialistas, que está por ver todavía si mantienen su cuota de poder en los próximos años. En Cataluña, la estructura de Podemos ha quedado reducida a mínimos. Muchos de los militantes de esta formación la abandonaron el último trimestre del año pasado para pasarse en las filas de los comunes, liderados por Ada Colau.

En un proceso similar al que pasó al resto del Estado, el trasvase de militantes ha estado alto. “Lo que ha pasado es un problema de doble militancia. Hace unos años, éramos incitados por la dirección para afiliarnos a los comunes. Nos decían que había que participar en estos espacios y que nos metiéramos. Pero después de la crisis del año pasado, de repente, prohíben la doble militancia y nos dicen que tenemos que elegir o nos expulsan. El motivo es que han dado voz a los más sectarios, y así se ha agrandado la crisis en Podemos. La mayor parte de los militantes hemos optado para quedarnos a los comunes”, explica a EL TRIANGLE un exalto cargo de Podemos que ahora milita solo en Barcelona en común (BComú). La estructura de los comunes en Cataluña, afirman, ha salido ganando, mientras que Podemos se hunde a cada día que pasa. “Muchos de los perfiles de BComú que acaban de ser elegidos son muy buenos técnicamente. Son gente muy capacitada que ya han demostrado lo que valen. Y el trasvase de militantes es constante, porque nadie quiere quedarse en Podemos”, insiste el exalto cargo.

En esta nueva situación, Ada Colau se siente reforzada. Ella fue una de las primeras marcadas por la dirección de Podemos. “Las relaciones con Pablo Iglesias tuvieron muchos altibajos, y mantenían las distancias, pero cuando pasaron a liderar el partido Irene Montero e Ione Belarra se produjo una distanciación muy grande, en parte porque también coincidió con el despegue de Yolanda Díaz”, afirma esta fuente. El desmarque de la gallega fue aprovechado por Ada Colau para marcar perfil propio y alejarse de Podemos, partido en el cual veía que no podía prosperar a causa de la fuerte personalidad de Iglesias y su círculo más íntimo.

Las relaciones con Díaz fueron muy buenas desde el principio y fue la vicepresidenta del Gobierno español la que apostó por Cataluña como una de sus principales cartas para hundir Podemos. El verano del 2022, Díaz empezó unas negociaciones con Íñigo Errejón, ya a más País, que determinaron su estrategia en los meses siguientes, hasta fundar Sumar. Su principal aliada era Ada Colau, que de una tacada se tomaba su venganza sobre la cúpula morada y preparaba la estocada final en Cataluña. El junio pasado, 13 miembros de la dirección podemita pidieron la unidad con Sumar de cara a las elecciones del 23 de julio y fueron expedientados por eso. En noviembre, dimitieron de su cargo y unos días más tarde se produjo la fuga de Jéssica Albiach, la líder parlamentaria de los comunes y una de las fundadoras de Podemos en Cataluña: Albiach, junto a sus principales colaboradores, se daban de baja del partido morado, cosa que significó un importante hachazo interno para Podemos. Fue un punto de inflexión en la crisis de la nueva izquierda.

A pesar de todo, la Comisión de Garantías Estatal condenó los 13 insumisos a 9 meses de suspensión de militancia y a 4 años sin poder optar a cargos públicos. Este mes de enero, 122 militantes firmaron un manifiesto y abandonaron en bloque el partido. “La situación es insoportable. Hay mucho cabreo con la dirección estatal”, resume la exalto cargo mencionado.

Llamamiento a la deserción

Marcos Galant, uno de los represaliados, encabeza el grupo que acusa la dirección estatal de tratar de impedir, con esta decisión, que pueda haber voces críticas en Cataluña. Una carta firmada por los 122 fugitivos, encabezados por Galán, explica cómo reniegan de Podemos: “Queremos dejar claro que nos presentamos como candidatos y candidatas de En común Podemos y que ahora, más que nunca, continuaremos contribuyendo al crecimiento de este espacio junto con la militancia que cree que es posible construir un partido de mayorías, sin tutelas, soberano, donde cabemos todos y todas y donde la responsabilidad con el país y su ciudadanía quede por encima de cualquier tacticismo cortoplacista en clave de interés partidista o personal. Por nosotros, Podemos son compañeros y compañeras sobre el territorio con quien nos unen lazos fraternales y a los cuales hacemos un llamamiento a continuar construyendo el proyecto del cambio en Cataluña juntos y juntas dentro de En común Podemos”.

Galán critica la ruptura del grupo de Sumar en el Congreso, y acaba con una sentencia contundente: “Podemos Cataluña ya no nos representa y decidimos abandonar el partido para continuar construyendo un espacio del cambio cohesionado y diverso”.

Lucas Ferro, exportavoz de Podemos y otro de los expedientados, se quejó que “nos han expulsado de Podemos y hemos quedado en espacio de nadie. Yo siempre he dicho que somos militantes de la confluencia, somos militantes de En común Podemos, queremos seguir trabajando para preservar la unidad del espacio. No lo haremos desde Podemos Cataluña, es evidente, pero entendemos que a En común Podemos hay espacio, hay ganas. Con las fuerzas hermanas tenemos muy buena relación para seguir trabajando conjuntamente con los comunes codo a codo”.

Los ecosocialistas

El espectro político de la nueva izquierda ahora se está reorganizando alrededor de los comunes, mientras Podemos se hunde, no ya como reflejo de la crisis estatal, sino porque Podemos, como partido, no tiene militantes con peso en las instituciones. La diputada Yolanda López, una de las personas que podría acaparar poder, fue una de las 13 represaliadas al final del 2023. Y ni en el Ayuntamiento ni en Barcelona en común, con quién había promovido la doble militancia, copa cuotas de poder. Para los de Montero y Belarra, Cataluña es un páramo, a pesar de que Irene Montero situó Conchi Abellán, líder del partido en Cataluña, en su lista a las europeas.

En esta guerra interna, los comunes han conseguido arrastrar con ellos todas las confluencias que habían hecho piña con Podemos desde hace una década. Y, especialmente, ha salido beneficiada en los últimos meses la antigua ICV (y Esquerra Verda, el partido presidido por Joan Saura, que desde el 2021 quiso representar la esencia de ICV). Nombres como Janet Sanz, David Cid o Ernest Urtasun como ministro son una prueba que los ecosocialistas tienen todavía un lugar en la política catalana y estatal.

Con el trasvase de militantes a los comunes, Colau se siente reforzada. Y por eso, después de su fallido plan de entrar al Gobierno español, ha trabajado en el blindaje de su estructura catalana. Esto pasa por una cosa: no enrolarse en Sumar, sino seguir teniendo una personalidad política propia. En las próximas elecciones autonómicas, los comunes irán con su marca propia, a pesar de que esperan contar con el apoyo de Yolanda Díaz. Este detalle descubre cuáles son las intenciones de la líder de los comunes, que no tienen garantizado que Podemos se sume a su lista, puesto que posiblemente concurrirá con su propia marca a las catalanas.

En la reorganización de su espacio, Colau cuenta con importantes activos. El más importante es el think tank que la catapultó al estrellado: el antiguo Observatorio DESC, que fundó Jordi Borja. Ahora, esta plataforma se denomina Observatorio DESCA, y son miembros el Centro de Derechos Humanos Irídia, CCOO, Mujeres Juristas, el Instituto de Derechos Humanos de Cataluña, la Intersindical Alternativa de Cataluña, el Grupo Antropología Jurídica de la ICA, Martí Batllori, Gonzalo Boye, Isabel Elbal, Raquel Rodríguez i Miguel Ruiz.

De esta plataforma, dentro de la cual Colau montó su Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), salieron los principales dirigentes municipales de las dos legislaturas en las cuales Colau gobernó como alcaldesa. Y sigue siendo su plantel: hace pocos días fichó como asesor del grupo municipal Alfredo Palomera, hasta ahora técnico responsable de vivienda y ciudad a DESCA.

El otro puntal de Colau es la Fundació Sentit Comú, que preside el exministro de Universidades y exteniente de alcalde de Barcelona Joan Subirats. Esta fundación fue concebida como un laboratorio de ideas con participación de las diferentes confluencias en su dirección. Así, hay acérrimos de Colau, como el mismo Subirats, la presidenta, Sara Moreno, Tània Corrons, Lucia Morale o Gala Pin. Pero también se deja notar el peso de ecosocialistas como Ricard Gomà, Joaquim Brugué o Laia Ortiz. Pero además de ser laboratorio de ideas, la fundación es la estructura que controla los medios de comunicación a través de los cuales se difunden las tesis y las proclamas de los comunes, como La Futura Channel o la revista La Pública (el número 2 de la cual se presenta este 10 de febrero) y la que controla la formación de cuadros y militantes de los comunes.

Con sus mentores Jordi Borja i Joan Subirats al frente de cada una de estas plataformas, Ada Colau puede dormir tranquila: no le faltan estructuras para resistir en Cataluña el asedio a que la puedan someter desde Madrid los restos del naufragio de Podemos. En Barcelona, la calle es suya.

Puedes leer el artículo entero al número 1562 de la edición en papel de EL TRIANGLE.

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