La comisión Pegasus del Parlamento europeo se encuentra en España un ‘CatalanGate’ desprestigiado y desautorizado

Los diputados de la Eurocámara constatan que los independentistas tienen más interés en sacar rédito político del supuesto espionaje que por esclarecer su alcance y motivos

Capçalera del portal catalangate.cat comprat per l'ANC tres mesos abans que Citizen Lab publiqués el seu 'CatalanGate'

La misión de eurodiputados que ha enviado a España la comisión del Parlamento europeo que investiga el uso del programa Pegasus y otros para realizar espionaje en varios países europeos, conocida como comisión PEGA, se ha encontrado con un CatalanGate totalmente desautorizado y desprestigiado. CatalanGate es el nombre que dieron Citizen Lab y un sector del independentismo catalán al informe publicado en abril del año pasado en el portal del colectivo canadiense en el que se aseguraba que 65 personas partidarias de la separación de Cataluña de España habían sido espiadas con los programas maliciosos Pegasus y Candiru. Casi un año después, el rigor de ese informe está cuestionado y las contradicciones entre su contenido y las afirmaciones de las personas supuestamente espiadas han sido constantes.

Tanto Citizen Lab como algunas de las personas supuestamente espiadas han tenido que rectificar informaciones que han hecho públicas en estos meses. El director de Citizen Lab, Ronald Deibert, reconoció hace unas semanas que su CatalanGate había incluido por error al ex consejero de Salud Toni Comín en el listado de víctimas del espionaje. Un investigador de su equipo confundió sus iniciales con las de otra persona, según dijo Deibert. En el informe de Citizen Lab aparece ahora un misterioso A.C. en el sitio que antes ocupaba Comin. En el portal catalangate.cat, creado por la Assemblea Nacional Catalana en un dominio de Òmnium Cultural, tres meses antes de que Citizen Lab publicara su informe, todavía aparece hoy Comín como víctima del espionaje.

El CatalanGate de Citizen Lab ha sido rectificado en una decena de ocasiones desde su publicación. Los autores de las rectificaciones no dejan constancia de cuál era la información sustituida, con lo que sólo se puede saber lo que se ha cambiado si se conserva una copia del informe original. Una de las rectificaciones afecta a la fecha en que supuestamente fue infectado el teléfono móvil de Andreu van den Eynde, abogado de Oriol Junqueras y Raül Romeva. Este cambio de fecha permite al abogado aducir que la infección se produjo mientras mantenía reuniones para preparar la defensa de sus clientes independentistas.

Comín montó en cólera en una sesión de la comisión PEGA en Bruselas exigiendo explicaciones de quien le había espiado. No ha pedido perdón por presentarse como víctima de un espionaje que  Citizen Lab dice que no se produjo. Además, este colectivo aseguró que no ha podido volver a realizar un análisis de su teléfono móvil porque Comín ha perdido su password y no puede acceder a él. Diana Riba, vicepresidenta de la comisión PEGA, eurodiputada de ERC y víctima supuesta de este espionaje, afirmó en una reunión de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa celebrada en París, que Citizen Lab había detectado dos ataques en su móvil. En el informe de Citizen Lab sólo consta un ataque. Riba, que forma parte de la misión que ha enviado el Parlamento europeo a Madrid, no se ha desdicho de esa mentira.

La expresidenta de la ANC, Elisenda Paluzie, también se desdijo de la explicación que dio de la fecha en que fue espiada, según Citizen Lab. Hace unos días, ha asegurado que ha hecho revisar su teléfono móvil de nuevo por un perito que no ha identificado y que le ha descubierto una infección que el colectivo canadiense no supo detectar. Las explicaciones de cómo fue su infección o cómo se enteraron de ella dadas por otros cuatro miembros de la ANC también están marcadas por las contradicciones e incongruencias.

Todo ello, sumado a la negativa de la comisión de investigación del caso Pegasus en el Parlament de Catalunya a aprobar la comparecencia de expertos críticos con el informe de Citizen Lab, ponen en evidencia la falta de credibilidad de este CatalanGate, el interés de sus propagandistas por sacar provecho ideológico y político de él y la poca voluntad de saber quién los investigó y porqué.

En Madrid, los miembros de la misión europea verán cómo alguno de sus interlocutores les plantea porqué no tienen en cuenta la posibilidad de que hayan sido servicios de inteligencia estadounidense los que estaban interesados en espiar los teléfonos móviles de personas que negociaban con emisarios del Kremlin el apoyo a la independencia de Catalunya a cambio de 10.000 soldados rusos, enormes cantidades de dinero o la conversión de la comunidad autónoma en un paraíso de las criptomonedas. También recibirán un informe que seguro ya han leído. Son las 250 páginas del estudio «Una revisión crítica del CatalanGate de Citizen Lab», que presentó el 9 de febrero en la Eurocámara José Javier Olivas, profesor del departamento de Ciencias Políticas y de la Administración de la Universidad Nacional a Distancia.

A estas alturas del funcionamiento de la comisión PEGA, a pocas semanas para que presente sus conclusiones, Citizen Lab sigue negándose a entregarle las pruebas que justifiquen su conclusión de que los teléfonos móviles y dispositivos digitales de 65 personas partidarias de la independencia de Catalunya fueron espiados con software malicioso. Negativa que también ha sido la respuesta del grupo que lidera Ronald Deibert a las reiteradas peticiones de expertos en tecnologías digitales y académicos universitarios de que una comisión independiente analice estas pruebas.

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