El rechazo al Puerta a Puerta

La implantación del sistema de recogida de basuras puerta a puerta en el barrio de Sant Andreu de Barcelona ha generado una protesta transversal, que el equipo de Ada Colau no se esperaba y que ha motivado una gran preocupación en el consistorio de En Común Podem y PSC cuando se ha atravesado el ecuador del mandato. Un sistema que obliga a dejar la basura en la calle de ocho a diez de la noche, con unas bolsas transparentes y chip indicador de su propietario, con sólo uno o dos días semanales para cada fracción.

El Ayuntamiento no se quiere echar atrás por entender que daría una imagen de debilidad, y propone cambios puntuales. Cambios que los contrarios a este sistema no resuelven el problema de fondo. Hay muchos vecinos cívicos, que con el sistema de contenedores lo reciclaban todo, que no están en casa muchos días de las ocho a las diez de la noche, y se verán obligados a guardar los desechos más días dentro de casa.

Continuará habiendo basura en el suelo, con la incomodidad que genera para la gente mayor o a quien lleva un cochecito de bebé. Y seguirán siendo señalados como incívicos los que no puedan cumplir el horario, al dejar el Ayuntamiento la basura incorrecta sin recogerla en el suelo, con un adhesivo que informa que se ha tomado nota de la infracción.

Se habla mucho de diversidad, pero hay mucha gente que no puede cumplir el horario porque trabajan de tarde noche o porque a esa hora están en el gimnasio y no llegan a casa hasta las diez y media o porque muchos días duermen en casa de la pareja. Hay los que el viernes por la mañana se van a trabajar y no vuelven a casa hasta la madrugada. Y también es un problema grave para las personas que tienen niños pequeños o personas mayores que utilizan pañales, ya que sólo se pueden dejar a la bolsa del rechazo dos días a la semana, si bien excepcionalmente, como un acto de humanidad, algunos ayuntamientos pactan un servicio especial para aquellos vecinos con niños o enfermos para que algún otro día puedan dejarlos en la calle en una bolsa especial, lo que indigna a los adultos que los utilizan por alguna enfermedad por su vulneración del derecho a la intimidad. Intimidad que también se ve vulnerada para la totalidad de los vecinos, ya que la bolsa del rechazo debe ser transparente y todo el mundo ve si dentro hay compresas o preservativos.

El Puerta a Puerta funciona en núcleos urbanos de casas unifamiliares, sobre todo si en el municipio hay una zona de contenedores, insultantemente denominada en algunos lugares «Área de Emergencia», o cuando en el pueblo de al lado se mantienen los contenedores habituales, lo que permite a los que no están en casa de las 20 a las 22 horas dejar la basura en los contenedores del pueblo vecino.

Yo lo reciclo todo y separo la fracción orgánica. Vivo en Moià y en Barcelona y separo todos los residuos. Y si bien en Moià afortunadamente se recoge con contenedores, conozco muy bien lo que hacen muchos en pueblos vecinos donde se ha implantado el Puerta a Puerta, como Castellterçol, con una zona de contenedores en el polígono industrial, o en Calders, Sant Feliu de Codines o Tona. Mucha gente cívica que no está en casa a la hora que haría falta o que marcha dos días fuera, acaba llevando la basura a estas zonas de emergencia o a los contenedores de Moià o de los municipios vecinos. En los contenedores de las entradas de Moià en los sábados de verano es habitual la imagen de coches que vienen de los pueblos vecinos y que se van el fin de semana a la playa y dejan en los contenedores de Moià los desechos de la cena del viernes y de la fracción que se recoge el sábado y el domingo. Conozco el caso de vecinos que tienen que restringir el consumo de gambas y otros alimentos de residuos olorosos determinados días y comérselos temprano, porque a las diez menos cuarto empieza la recogida.

Susana Alonso

Visto cómo funciona este sistema en algunos municipios, me permito discrepar de estadísticas que dicen que gracias a este sistema se pasa de un reciclaje del 35% al ​​60%. Donde hay Puerta a Puerta mucha gente tira las compresas, los condones y restos de comida en el inodoro, y mete el rechazo dentro de los cartones de leche o zumo. Y es que mientras los algunos ayuntamientos se llenan la boca informando del incremento del volumen de lo que se recicla con este sistema, nadie explica después la cantidad de residuos que muchos vecinos han de esconder dentro de estos envases y de los que acaban en la depuradora de aguas.

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