La nefasta gestión económica de Joan Soteras lleva a la Federación Catalana de Fútbol al borde de la ruina

Las abultadas nóminas de los directivos y de los “enchufados” disparan los gastos de personal hasta los 6,6 milones de euros anuales

Joan Soteras, el presidente de la Federación Catalana de Fútbol (FCF), presume de ser un buen gestor. Pero el balance económico de los tres años que lleva al frente de la entidad lo desmienten. Soteras cerró el ejercicio de  2018 con un incremento en la partida de personal de 858.950,23 euros, tendencia que continuó en 2019 (531.540,72 euros más), de forma que la nómina de la Federación se situó en máximos históricos: 6,6 millones de euros.

Además, Joan Soteras, que es jubilado, se hizo aprobar un salario de 120.000 euros netos en 2019, asegurando en una asamblea general que 100.000 euros serían sufragados por la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) y el resto por la FCF. Tal como consta en la web oficial de esta entidad, en 2019 la RFEF no pagó esta ayuda a la FCF, con lo cual su salario fue aprobado engañando a los asambleístas, que votaron a favor de su remuneración pensando que una gran parte de este dinero lo pagaría Madrid.

Además, desde la entrada del presidente Joan Soteras en la Federación, las retribuciones a los directivos se han incrementado 380.000 euros anuales, así como las múltiples atenciones federativas y los gastos de viajes, que han pasado de 250.000 euros anuales (2017) a más de 580.000 euros en el ejercicio de 2020, en plena pandemia y cuando las competiciones y el resto de la actividad federativa estaban suspendidas. Es realmente sorprendente que los directivos hayan comido, bebido, viajado y trabajado más en tiempos de pandemia y con las competiciones paralizadas que en una temporada normal.

Ello ha ido acompañado de una destrucción del patrimonio neto federativo, que el presidente Soteras ha adelgazado significativamente, como los fondos propios, que pasan de 2,3 millones a poco más de 900.000 euros, a consecuencia de las pérdidas acumuladas de casi 1.500.000 euros. Mientras tanto, para poder seguir pagando los sueldos a amigos y familiares de la junta directiva, ha duplicado el endeudamiento de la Federación con la ampliación de pólizas de crédito y préstamos hasta 3,3 millones de euros. Todo esto, cuando todavía está pendiente de devolver a los clubes parte de las aportaciones de la temporada que ahora acaba.

A pesar de la paupérrima situación económica de la FCF, esto no ha impedido al presidente Joan Soteras hacer gastos cuantiosos para embarcarse en proyectos faraónicos que los clubes nunca han pedido: la FCF TV, que cuesta más de 345.000 euros anuales y registra unas audiencias ridículas, o el campeonato de E-games, que ha costado casi 50.000 euros, con una participación de pocas decenas de federados, dos iniciativas que han sido un fracaso estrepitoso de gestión.

Todo esto para tener entretenidos a los dos asesores que el presidente Soteras tiene enchufados en el departamento de presidencia –Álvaro Montoliu como experto en comunicación y Raül Sus como asesor en nuevas tecnologías–, que le cuestan a la Federación más de 250.000 euros anuales.

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