«Lo más parecido a un machista de derechas es uno de izquierdas»

Entrevista a Cruz Leal

Graduada en trabajo social. Ahora, y en relación con la pandemia de coronavirus, trabaja en Sanidad, donde también se formó. Militante feminista de antiguo, formó parte de Esquerra Unida i Alternativa (EUIA). Promovió el grupo “Pensament polític y econòmic” y el club de lectura Lletra Violeta, en El Prat de Llobregat.


¿Está en crisis el feminismo, tal como lo hemos entendido en su devenir histórico?

En absoluto. El feminismo es acción y teoría política y, en consecuencia, no está en crisis porque ahora hay mucha más conciencia que nunca. Cosa que, de algún modo, es también consecuencia de las tecnologías que han permitido que las mujeres nos informemos y contactemos, globalmente. Así, vamos atando cabos y nos damos cuenta de que pertenecemos a un grupo de personas, que son más de la mitad de la población, y que está en condiciones penosas. Y más que eso. Se nos ha encomendado el cuidado de los niños, y nos encargamos de la dependencia. Con lo cual nuestro peso específico se agranda. Pero, cuando se hacen políticas relacionadas con estos colectivos, se sesgan hacia la visión y los intereses de los hombres, sin tener en cuenta que somos nosotras quienes las llevamos a cabo.

La socióloga Eva Illouz habla de los ataques de las viejas ideologías, que una parte de la población no quiere superar, al feminismo ¿Es sólo de ellas, o también de algunas nuevas?

El machismo y la misoginia son transversales. Lo más parecido a un machista de derechas es uno de izquierdas. Las izquierdas nunca se han llevado bien con el feminismo. La traición está en la propia Ilustración, que defendía los derechos de los hombres, no los de las mujeres. Olympe de Gouges, escribió en 1791 la “Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana”, como respuesta a la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano. Por sus ideas políticas fue guillotinada dos años después, acusada de ser la autora de un cartel girondino. El feminismo es molesto porque no tiene que ver con una determinada ideología, sino con un estado de conciencia, que se enfrenta al patriarcado. Y el patriarcado deja espacios para que surjan determinadas ideologías, creando la ilusión de que hay un marco de libertad, o de lucha contra el sistema. Pero el machismo y la misoginia está totalmente presente en las izquierdas, y en las actuales mucho más. El daño que en estos momentos está haciendo la izquierda alternativa a la propia izquierda, por supuesto, y al feminismo, no lo ha hecho nadie hasta ahora.

¿El concepto “patriarcado” no podría sonar un tanto superado, a la luz de las realidades de las mujeres hoy en día?

El patriarcado es un sistema de dominación que contempla que las personas con un determinado sexo, las mujeres, van a ser las esclavas. Se las dedica a la reproducción, a los cuidados; se las encierra en el ámbito privado, se las explota…, sin ninguna contrapartida. Y, en este sentido, los hombres deberían aplicarse el cuento, porque después van ellos. Hay una tendencia de vuelta a la esclavitud, un sistema que a lo largo de la historia les ha venido muy bien a unas élites. 

¿Cuáles son, a su juicio, las prioridades de la lucha feminista aquí, en Occidente, hoy en día?

En nuestro contexto, entre los retos que tiene el feminismo está, sin duda, la lucha contra todo tipo de violencia, incluida la mercantilización del cuerpo Se nos quiere apartar del ámbito laboral, y explotar nuestros cuerpos. Y esto hay que frenarlo porque va totalmente contra la civilización. Esto no es ya solo una cuestión de mujeres, sino de sociedad. Otra prioridad es la de los trabajos con dignidad, y la reivindicación política del Estado de bienestar, desarrollado. Con salarios dignos. El sector de los cuidados y los servicios tiene que partir de ahí. El Estado puede crear puestos de trabajo, y es su obligación hacerlo. Otra cuestión importante es aceptar que las mujeres tenemos derecho al conflicto, porque somos seres políticos. Y la política, en los conflictos entra en una pugna de voluntad y de intereses. No se sostiene eso de que “ustedes se pelean”. Algo que hoy mismo he escuchado. Las feministas tenemos derecho a pelearnos como se pelean los de Podemos, con no sé con quién. Los hombres se están peleando constantemente. Una cuestión primordial tiene que ver con la maternidad, con el derecho a ser padre o ser madre. Hay que abrir el melón sobre la inmensa violencia que se ejerce sobre la infancia.

¿Dónde está hoy en día el huevo de la serpiente de la violencia machista? ¿En la familia? ¿La pareja?, ¿El sexo? ¿El conjunto social? ¿La condición humana?…

Está en cada uno de nosotros, también. Pero, básicamente, en la sociedad, que es machista, misógina. Y lo alimenta cada día, en cada momento. En México, mueren nueve mujeres al día por violencia machista. Y aquí, en España, piensa en las mujeres asesinadas, que solo es la punta del iceberg de la gran violencia enterrada, maltratos, violaciones, acoso, prostitución, pornografía…, que se ejerce contra las mujeres. En Argentina acaban de legalizar el aborto, pero ¿Cuántas mujeres siguen muriendo en el mundo por esa causa? El parto sigue siendo la primera causa de mortalidad femenina. En Afganistán, las mujeres siguen careciendo de nombre. La violencia es consecuencia del odio, como el racismo con los negros. Ahora, esa violencia se capta más porque, entre otras cosas, el sistema está “feminizando” a los hombres. El neoliberalismo convierte al hombre, que era el señor del Universo, el patriarca, en paria. Así, los hombres se sienten atacados y se revuelven.

¿Todos los hombres? ¿Todas las mujeres?

Si eres mujer y tienes la suerte de nacer en una clase burguesa alta, es diferente, claro. Los liberales han dado ciertas, digamos, prebendas a sus mujeres, porque era una manera de diferenciarse como clase. A las suyas no se las tocaba. Las trabajadoras eran todas putas. Pero, en algunas cuestiones (herencias, abusos maritales o familiares…) estaban en las mismas condiciones. En cualquier caso, ¿Todas las mujeres son feministas por ser mujeres? No. Hay muchas mujeres que no lo son, o no lo saben. Porque el feminismo parte también de la conciencia. De la misma manera que hay negros que son del Ku Klux Klan, o que hubo judíos que colaboraron con los nazis. Cosa que no invalida el Holocausto. 

Echando la vista atrás, parece que la condición de las mujeres ha cambiado significativamente a mejor. ¿O se trata quizás de un espejismo y, por el contrario, está empeorando?

En este momento, decía, el feminismo está enfrentando la realidad y ofreciendo mucha resistencia. Tuve suerte de nacer cuando lo hice, porque si hubiera sido ahora igual me habrían sometido a un tratamiento hormonal, o algo así. Casi todas las mujeres de mi generación decíamos que queríamos ser chicos ¿Por qué? Porque, en primer lugar, quería ponerme pantalones. Quería salir de noche y por la tarde. Cuando volvía del cole me ponía a ayudar a mi madre, que es lo que hacíamos todas. Los chicos jugaban a pelota, entraban y salían de casa cuando querían… Se lo pasaban como Dios. Era injusto, y teníamos una conciencia incipiente ¿Éramos feministas? No, claro. Luego creces y te vas dando cuenta de que lo que te pasa a ti también les ocurre a las demás. 

¿Qué responsabilidad tiene la religión en este estado de cosas?

Toda. La nuestra, y el resto. Es la mejor herramienta de comunicación que ha utilizado el patriarcado. Ahora, lo hace con la teoría de comunicación de Berlusconi. Tienen un Dios que no se cuestiona, que es el Mercado, y un libro, que es la Escuela de Chicago. Y tienen sus padres, sus sacerdotes, que van predicando. 

¿A qué se puede achacar que no surjan partidos solo de mujeres para defender, digamos causas femeninas?

Porque nunca se nos ha autorizado. Porque entramos en los partidos, y allí siempre nos dejan para más tarde. Porque, como a los niños, no se nos reconoce el derecho al conflicto. A las mujeres nos une más nuestra condición de mujer, y por eso no podemos funcionar en los partidos tradicionales.

¿Y los partidos realmente existentes responden de algún modo a las cuestiones que plantea el feminismo?

Para los partidos, los temas de mujeres son siempre menores, sin importancia. No tienes más que verlo en la cuestión de la prostitución. Algo que es una corrupción de la sociedad. Si admitimos que la explotación laboral en condiciones de esclavitud es un problema social, que nos afecta a todos ¿Por qué no se acaba con la prostitución? Para hacer políticas a favor de las mujeres, quienes las hacen tendrán que ser feministas. Lo importante no es que haya mujeres en las instituciones, sino que haya mujeres feministas en las instituciones.

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