«Las Guerras Correctas»

"¿Organizó, autorizó o toleró usted la guerra sucia del GAL?". Esta fue la primera pregunta que el periodista Iñaki Gabilondo espetó al entonces presidente del gobierno español Felipe González la noche del 9 de enero de 1995. Nadie pensaba que aquella entrevista levantaría tanta polvareda. Aquello marcó un antes y un después en la política española, y quizás, un antes y después en sus vidas y, sobre todo, en su relación. La entrevista tuvo un claro protagonista: el GAL y el señor X, y Gabilondo se agarró apretando los dientes como un pequinés al pantalón de González, sin soltar la presa, acribillando a preguntas que buscaban poner un poco de luz a uno de los episodios más oscuros del posfranquismo. De aquella historia salió una interesante obra de teatro, "Las Guerras Correctas", escrita y dirigida por Gabi Ochoa, a la que vale la pena prestar atención.

Ha llovido desde la entrevista, que merece ser enmarcada y aleccionar futuros periodistas y políticos. La 'voz' de Iñaki continúa sonando, igual de afinada y afilada. Felipe ha hecho girar la puerta para formar parte del consejo de administración de Gas Natural, a la vez que no sabe o no quiere dejar de ejercer de 'jarrón chino' -que es como él mismo llama a los ex, aduciendo al estorbo que hacen una vez retirados. Con defectos y virtudes, nos encontramos ante dos grandes personajes, de lo mejor de la historia del periodismo y de la política española.

Ya no quedan. Por ejemplo, el botón de las elecciones que vamos a votar el domingo y los debates y entrevistas que hemos sufrido estos últimos días. Cuesta encontrar similitudes entre aquellos ejemplos y la actualidad. Sea como sea, hay lo que hay; los Felipe González, Manuel Fraga, Santiago Carrillo y Adolfo Suárez han sido sustituidos por Pedro Sánchez, Pablo Casado, Pablo Iglesias y Albert Rivera. Verlos el otro día en el debate de Atresmedia hace venir añoranza. Salvo Iglesias, que decidió hacer de político, los demás optaron por reproducir una tertulia de bar, especialmente agitada por hooligan Rivera. Faltaba, porque así lo decidió la Junta Electoral Central, y casi que se lo agradezco, el candidato ultra de Vox, Santiago Abascal. También faltaban los candidatos de los partidos de la periferia española, ERC, Junts per Catalunya, PNV y unos cuantos más sin importancia (para la JEC). La verdad es que, salvo alguna excepción, el panorama catalán tampoco invita a tirar cohetes.

Nunca he pedido el voto para nadie, y tampoco lo haré ahora. En cualquier caso, sí que me gustaría pedir el 'no voto' para Vox y para quienes le dan cobertura y, a pesar de los pesares, se alían -PP y Cs. Los de Vox no formarían parte de las guerras correctas que decía Ochoa.

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