We are a welcoming Europe!

«We are a welcoming Europe. Let us help!» («¡Somos una Europa acogedora. Dejadnos ayudar!»). Este es el lema de la iniciativa ciudadana europea que debe recoger un millón de firmas para reclamar que no se criminalice la solidaridad con las personas que piden refugio o acogida en los países de la Unión Europea, que se las apoye y que se garantice el acceso a la justicia de todas aquéllas que sufren explotación o abusos. Unas sesenta entidades defensoras de los derechos humanos y de las personas inmigrantes y refugiadas en los países de la Unión Europea han puesto en marcha esta iniciativa que se presentó hace unos días en nuestro país.

No piden la luna. Es un ejercicio de posibilismo en unos momentos en que el papel europeo en la acogida de las personas que piden asilo y refugio es penoso. La Europa oficial, la de las reuniones del Parlamento Europeo y el Consejo Europeo, apuesta por cerrar las puertas a los que quieren buscar una vida mejor en los países que la forman. O hacerlos pasar por una pequeña rendija de uno en uno y con los papeles (si es que tienen) en la boca. La Europa oficial y sus países miembros ponen obstáculos -unos más que otros- a las personas que quieren dar una mano a quienes llaman a estas puertas, con la ilusión de construir vidas dignas.

Es la Europa que secuestra los barcos a las asociaciones como Proactiva Open Arms, que rescatan personas abandonadas en medio del mar Mediterráneo o lleva a los juzgados a tres bomberos sevillanos de Proemaid por hacer lo mismo en el Egeo. La misma Europa que procesa a ciudadanos suyos que acogen a inmigrantes o refugiados o les ayudan a cruzar fronteras interiores. La que paga a Turquía o Libia (a saber a quién en este país) para que contenga las salidas de aspirantes a llegar al continente europeo.

Los promotores de la iniciativa tienen un año de tiempo para recoger las firmas. En España basta con que se recojan 40.500. Deben hacerlo, como mínimo, en siete países de la Unión. Seguro que se pueden conseguir en pocos días. La interlocutora de la campaña es, aquí, la consultora Instrategies, especializada en movilidad, migraciones y gestión de la diversidad. Casa Nostra, Casa Vostra se acaba de sumar a la campaña.

Hay otra Europa, la de los ciudadanos que apoyan iniciativas como ésta. La que denuncia la actitud injusta de las autoridades políticas ante los migrantes que nos piden ayuda y respeto. La que representan las asociaciones Entrepueblos y Sicom, que estrenan este jueves 3 de mayo, en los cines Girona, en Barcelona, el documental Mi piel, donde ocho mujeres valientes cuentan, en primera persona, la dura experiencia del progreso migratorio.

No es que sea posible otra Europa. Es que existe. Hay que escucharla y acallar la que no nos gusta.

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