Convergència va al paraíso

Los paraísos fiscales han sido empleados con mucha frecuencia por la familia Pujol y destacados dirigentes de CDC para esconder negocios "poco honorables" lejos del control de la Hacienda española
Mapa dels paradisos fiscals d'òrbita Convergent
Mapa dels paradisos fiscals d'òrbita Convergent

La familia Pujol y, por extensión, el pujolismo han usado, durante años, la discreción y la opacidad de los paraísos fiscales para camuflar el movimiento y la acumulación de dinero lejos de la fiscalización de la Hacienda española. La supuesta «herencia» de su padre que Jordi Pujol confesó el pasado 25 de julio que le había dejado en Andorra no es un caso «aislado». Forma parte del «modus operandi» habitual de este clan de poder, que ha dominado Cataluña desde hace más de 50 años.

Al padre del expresidente de la Generalitat, Florenci Pujol Brugat, el Juzgado Especial de Delitos Monetarios ya lo pilló y multó en 1959 por tener una cuenta no declarada en Suiza. Cuando Jordi Pujol dirigía Banca Catalana, esta entidad compró una participación del Banco Agrícol y Comercial de Andorra (en la actualidad, Andbank) y, además, tenía una sucursal en el paraíso fiscal de las islas Caimán.

El nombramiento de Lluís Prenafeta como secretario general de Presidencia de la Generalitat, en 1980, no fue casual. Antes de entrar a trabajar en el Palacio de la Generalitat, Lluís Prenafeta se dedicaba al comercio internacional de maquinaria para adoberia por cuenta de la empresa italiana Rizzi y estaba muy familiarizado con las comisiones y con las operaciones a través de países fiscalmente discretos. En la investigación judicial del caso Pretoria se le han descubierto cuentas en la banca Rotschild de Lugano (Suiza) y en Andorra (ver EL TRIANGLE n. 1166).

Otro personaje central de la «trama Pujol» es el asesor fiscal Joan-Antoni Sánchez Carreté, que ha «cubierto» desde hace años las declaraciones a Hacienda del expresidente de la Generalitat, de su mujer y de Jordi Pujol Jr. También ha colaborado profesionalmente con destacados empresarios del «sector negocios» de Convergència, como por ejemplo la familia Suqué o los Cornadó (Copisa). Joan-Antoni Sánchez Carreté fue condenado en 2006 por el Tribunal Supremo a dos años de prisión por asesorar una operación de compraventa de minicentrales eléctricas a través de la sociedad Kujal, radicada en el paraíso fiscal de Madeira. Lluís Prenafeta, que intermedió y «mojó» en esta compraventa, también montó una estructura jurídica de evasión fiscal en la isla portuguesa de Madeira -con ramificaciones en las Seychelles y en las islas Vírgenes Británicas- a nombre de la sociedad Buic Trading Marketing y Consultadoria Lda, según han puesto a cuerpo descubierto las investigaciones del caso Pretoria.

Su «socio» y compañero de celda en Soto de Real, el ex consejero de Economía Macià Alavedra, es un verdadero experto en paraísos fiscales. Se ha descubierto que tenía un «tesoro» en Liechtenstein, a nombre de Vernet Foundation, conectada a su vez con la sociedad panameña Vernet Investment. Esta estructura, que sirvió para esconder unos 6 millones de euros, meneaba el dinero a través de las islas Caimán y tenía una terminal operativa en Andorra, que gestionaba el fiduciario Philip McMahan Bolich, antiguo responsable de la división internacional de Banca Catalana. En paralelo, Macià Alavedra montó una segunda estructura de evasión con base en el paraíso fiscal de Belice (América Central) y ramificaciones en Nueva Zelanda, Nueva York y las islas Caimán.

LEE EL REPORTAJE COMPLETO EN LA EDICIÓN EN PAPEL DE EL TRIANGLE DE ESTA SEMANA

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