Barcelona se ha convertido en polo de atracción de grandes giras de cantantes y artistas internacionales, que hacen parada en la capital de Cataluña para ofrecer sus espectáculos. Algunos de estos artistas –y las promotoras de los conciertos, está claro– deciden invitar a autoridades y políticos catalanes a sus actuaciones. Pero las entradas que se destinan son pocas.

Esto ha provocado que haya políticos que, al ver que hay un espectáculo interesante, mueven hilos y hacen llegar peticiones de las maneras más extrañas para poder tener entrada. En muchas ocasiones ni siquiera piden que sea una invitación, sino que, al ver que se han quedado sin entrada porque se han agotado, intentan obtener una de las reservadas para la productora, aunque sea pagando. Tanto es así que alguna promotora ya se ha quejado.