El vodevil del ‘procés’ va camino de drama. Como de lo que se trata es de ganar elecciones tras elecciones, cuando estas se acercan los políticos no están para hostias, pierden poesía y ganan prosa. Y ahora, como si nunca hubiéramos salido del todo, entramos en un largo periodo electoral y, ya se sabe, habrá que abrocharse los cinturones, que vienen curvas.

Así, se abren las puertas del vodevil y quienes hace cuatro días prometían los cargos de consejeros saldrán por una puerta y reaparecerán por otra, vestidos de alcaldes, concejales o diputados. En la guerra electoral, todo vale, incluso desvestir santos para vestir a otros. Así, las elecciones generales del 28 de abril, y las municipales y europeas del 26 de mayo, y las legítimas manías de ganarlas, están desnudando el Gobierno de Quim Torra. En esta colada, el presidente ya ha perdido tres sábanas y no tres sábanas cualquieras. Primero cayó el veterano republicano Ernest Maragall, que se encargaba de la consejería de Acción Exterior, y que ERC decidió situar al frente de la candidatura por la alcaldía de Barcelona. Ahora, de una tacada, Junts per Catalunya retira del Gobierno dos 'prima donna': la consejera de Presidencia y portavoz, Elsa Artadi, que se sitúa de número dos de Quim Forn -preso y candidato ‘simbólico’ al Ayuntamiento de Barcelona-, y la consejera de Cultura, Laura Borràs, que se sitúa también de número dos de Jordi Sánchez -preso y candidato ‘simbólico’ a las elecciones generales. Para completar el galimatías, hay que recordar que ambas ya decían ocupar las consejerías de manera ‘subrogada’, en lugar de Jordi Turull y Lluís Puig, respectivamente.

Marchan a regañadientes, disciplinadas, siguiendo la voluntad del omnipresente Carles Puigdemont. El hombre necesitaba fieles para purgar rebeldes y ha confundido el Gobierno de Cataluña con la cantera de JxCat, como también lo ha hecho Esquerra en el caso de Maragall. Yo que creía que el Gobierno catalán era lo más sagrado... Aunque parezca un contra sentido, se demuestra una vez más que lo más importante siempre es ganar las elecciones, por encima de gobernar bien. Así, mientras la independencia o lo que acabe siendo no sea una realidad palpable, me gustaría conservar los mejores peones para el Gobierno de mi país. Este Totum revolutum no ayuda a mantener un país sólido o construir un país atractivo. Esto de jugarse todas las cartas en cada partida nos puede conducir a acabar proclamando la independencia sin país.

El cenit se producirá en las elecciones europeas, cuando Puigdemont se batirá en duelo con Oriol Junqueras. Ambos, candidatos más o menos simbólicos de JxCat y ERC, jugarán el partido de vuelta de las últimas elecciones catalanas, en las que el primero, desde Waterloo, se impuso contra todo pronóstico al segundo, desde la prisión. Las encuestas vuelven a jugar a favor de Junqueras y Puigdemont, consciente de la desventaja, vuelve a sacarse conejos de la chistera; el expresidente dice ahora que si es elegido eurodiputado, volverá a Cataluña. ¿Os suena? Ya lo dijo en las elecciones catalanas, si bien luego matizó que lo que había dicho era que si era investido presidente, volvería.

Ya se sabe, donde dije digo, digo Diego…