La aparición de los primeros casos mortales de enfermos de coronavirus en Europa ha disparado las alarmas de las autoridades sanitaries europeas, y hace que cuando hablamos de tos ferina, tuberculosis o sarampión nos vengan imágenes de un pasado en blanco y negro. Pero lamentablemente estas enfermedades están más de actualidad que nunca.

El reciente caso de tuberculosis pulmonar detectado en el colegio La Salle Barceloneta hizo disparar las alarmas entre los padres, pero bien es verdad que durante el 2018, según los datos facilitados por la Agencia de Salud Pública de Barcelona, se registraron 256 casos de tuberculosis, hecho que supone una incidencia de 15,8 casos por cada 100.000 habitantes. Las cifras son ligeramente inferiores a las del año anterior, que se detectaron 267 casos. Barcelona no es un caso aislado, puesto que la tuberculosis es habitual en toda Europa.

Otra de las enfermedades que también vuelven es el sarampión, un caso todavía más flagrante porque existe la vacuna. Anna Vilella, doctora del Hospital Clínic de Barcelona, afirma que "el año pasado las cifras de sarampión aumentaron un 200% en Europa, y es altamente contagioso. Si el coronavirus contagia entre 1 y 2 personas, el sarampión contagia 18". Vilella añade que "en parte es por la bajada de coberturas vacunales, que por ejemplo en Francia y en Italia han bajado mucho. Me enfada que disponiendo de una vacuna que es eficaz y que previene una enfermedad, todavía haya niños que mueran de sarampión".

Desde el 2001 se ha cuadruplicado el número de niños que, teniendo la oportunidad, no son vacunados, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). El rechazo de algunos padres y la globalización, con los movimientos migratorios, hacen que vuelvan enfermedades infecciosas que se pensaban controladas, como el sarampión, la tos ferina y las paperas, que tienen una incidencia importante entre los adultos.