El ex-alcalde de Vilanova i la Geltrú entre los años 1979 y 1991, Jaume Casanovas, ha muerto este viernes. Casanovas era un dirigente histórico del socialismo catalán. Nacido el 15 de diciembre de 1944 entró a los 21 años a la dirección del Movimiento Socialista de Cataluña (MSC). Fue dirigente de Convergència Socialista de Cataluña y del Partido Socialista de Cataluña-Congreso. Después de dejar la alcaldía de su villa, ocupó los cargos de gobernador civil de Lleida (1992-1993) y de Barcelona (1993-1996). Los últimos años se había dedicado mucho a promocionar la asociación 'Federalistas de Izquierdas' de la cual impulsó un núcleo muy activo a la comarca del Garraf.

El pasado ocho de junio le hacíamos esta entrevista:


El federalismo es la respuesta a la contradicción entre el que es propio y el que es común?

Europa está en una disputa entre el que es nuestro y el que es de todos. Esta hegemonía se desprende del pensamiento de aquello nuestro, que es cerrado, que es mirarse el ombligo y pensar que viajando por el mundo sólo sobreviviremos mejor. En una charla que hice hace poco, comparaba la situación de hace cuarenta años, cuando empezamos a consolidar los ayuntamientos democráticos, con la de ahora. Entonces nuestro mundo se acababa algo más allá de Viena. Más allá había otro, pero era infranqueable. Ahora, a la cabeza de cuarenta años, tenemos un ferrocarril que viene de Shanghai hasta el centro de España en un mundo que llega hasta el Pacífico, físicamente. Hemos reinventado la Ruta de la Seda y nuestro horizonte, de hecho, se ha abierto de una manera espectacular. Esto era impensable el 1979, cuando empezamos a gobernar nuestros municipios.

En este mundo nuevo, aquellos municipios continúan siendo el mismo?

En este contexto, respecto a las unidades que actúan o tienen un peso determinante, como dice Cohn-Bendit en la película Federal, el peso de Francia de aquí a 30 años será parecido al de Andorra ahora y el de Alemania al de Luxemburgo. Es una metáfora, pero está bien. Porque aquí, en Europa, o hacemos una comunidad de 500 millones de ciudadanos o nos costará de salir adelante. Cosa que requiere un sistema que respete, que sea leal... Y aquí es donde estamos descubriendo, fabricando el federalismo. Cosa que quiere decir que caen los Estados-nación, que son un invento del siglo xix. Costará más o menos, porque hay muchos intereses a mantenerlos. Pero, por supuesto, en este contexto es absolutamente impensable inventar otros Estados-nación, como alguien pretende en Cataluña. Esto es una locura, pero no me sorprende porque, por ejemplo, cuando fui a comprar el diario en Sant Quintí de Mediona, el vendedor se atrevió a plantearme el tema de la independencia. Pero cuando empiezas a argumentar, finalmente acaba saliendo aquello que este es un problema del corazón. Si el sentimiento es el que hace funcionar las cosas, no vamos bien.

Así pues, o se asume la realidad y se afronta o sucumbimos al repliegue, que es el que plantean los nacionalismos...

En este contexto Europa está llamada a generar una realidad en la cual, por supuesto, España y Cataluña tienen que estar incorporadas. Por eso hay que encontrar un mecanismo, y por mí lo más normal, el que se adapta mejor, porque permite la participación de cada cual, exige lealtad y tiene correspondencia de los unos con los otros, es la organización federal. El otro día El País publicaba un artículo sobre los nacionalismos y la izquierda la tesis del cual, muy interesante y muy válida, es que no hay repliegue posible y que si hay, vamos al desastre. Si triunfa el nacionalismo disfrazado de particularismos o del que sea, vamos a los peores momentos de los siglo xx.

Dónde es la resistencia a la cultura de la entente, la cesión de soberanías y el pacto que comporta el federalismo?

Creo que los Estados tienen una tecnoestructura, algo de esto que alguien ha bautizado como el palco del Bernabéu, que son grupos de poder en que encuentras periodistas, banqueros, jueces, grandes familias... Hay un cúmulo de intereses trabados que el que quieren defender son sus privilegios. Una cosa que caerá, cómo hemos visto caer particularismos durante el siglo xx, porque no se aguantan. Pero, en todo caso, se resistirán.

Y cómo avanzará, el federalismo? Con pequeñas pasas o, de golpe, por ejemplo vía tratados a escala europea?

Creo que el federalismo llegará haciendo pasas pequeñas. A pesar de que de manera todavía insuficiente, Europa ha creado un conjunto de instituciones, generadoras de iniciativas que, poco a poco, van tejiendo una nueva malla. En esta, sin duda, tendrán mucho que decir- las ciudades. En la China, en la India, se están creando megaciutats, y también en Europa, donde se está consolidando desde hace años un mundo local, en el sentido de organización municipal, que jugará un gran papel en el nuevo orden global. Se habla mucho las transferencias de la administración central a las autonomías, pero se tiene que hablar de transferencias del Estado y de las comunidades autónomas a los municipios. Esto se producirá inevitablemente, porque las ciudades acabarán pesando tanto como los Estados. habrá un nuevo complejo local que discutirá con fuerza su papel en los Estados-nación, y esto abre una nueva vía para desarrollar un federalismo cooperativo, poliédrico...

Las grandes ciudades colaboran y compiten, se interesan por el que pasa, más allá de sus territorios inmediatos...

Si Barcelona no actúa para tener un peso para ser reconocida como un primus inter padres de las grandes ciudades, cosa que comporta actuar en un arco que va desde Vendrell hasta Mataró, no tendrá ninguna relevancia en este mundo que se dibuja. Para dialogar a escala internacional tienes que tener un perfil que lo permita y encontrar tu lugar en un mundo que pasa por la relación entre las ciudades.

Esto que plantea no los debe de gustar nada a los nacionalistas catalanes...

Los nacionalistas catalanes están alineados con los nacionalistas europeos que, como todo el mundo sabe, son, lamentablemente, la extrema derecha. Los apoyos de Puigdemont a Waterloo son la extrema derecha flamenca. Me han interesado mucho los acontecimientos de los años 30 en Europa. Y los discursos, las presas de posición de esta gente, se asemejan mucho a todo aquello. Y los discursos de muchos nacionalistas catalanes se asemejan a los de Onésimo Redondo o José Antonio Primo de Rivera.

Y así llegó Artur Mas?

El que primero llega en el independentismo es la presa del poder por un grupo que querían una revolución económica muy entroncada con la teoría de los Chicago boys (Friedman y compañía), con Artur Mas al frente. Empezaron los recortes, las privatizaciones, las reducciones presupuestarias para algunas partidas y el apoyo a determinadas operaciones vinculadas en el capital privado. Llegaron y no hablaron de independencia. Después se dan cuenta que necesitan, como dice Rob Riemen, un apoyo ideológico para hacerlo creíble. Y entonces inventan el independentismo. Mas no llega con el independentismo bajo el brazo. Lo utiliza después de iniciar el experimento neoliberal.