Dos meses y medio después de haber tenido que cerrar de un día por el otro, este lunes han reabierto las escuelas e institutos de una parte del país. Son los centros de los territorios que están en fase 2 de la descalada por el coronavirus. Esto quiere decir: Camp de Tarragona, Terres de l'Ebre, el Aran y el Alt Pirineu, que ya hace una semana que están en fase 2, pero también los territorios que lo estrenan hoy: Girona, Cataluña Central, el Garraf y el Alt Penedès.

Las escuelas han reabierto sus puertas para acoger alumnos voluntarios con una baja o nula asistencia y el rechazo de muchos directores de centros y el unánime de los sindicatos.

La mascarilla ha sido uno de los elementos principales del retorno a las escuelas. Esta es obligatoria para los más grandes de 5 años y tienen que mantener, cosa difícil, los dos metros de distancia. También para los profesores. En algunas escuelas se ha tomado la temperatura de los alumnos cuando llegaban.

El Departamento de Educación asegura que el 99% de los centros que podían abrir lo han hecho. El regreso de los alumnos es voluntario y tienen prioridad los niños de los padres que trabajen fuera de casa o que estén en situación vulnerable.

La reapertura decidida por el Departamento, pero, no cuenta con la aprobación total de los sindicatos de la enseñanza y de los centros, que han llegado a pedir la dimisión del consejero, Josep Bargalló, y critican que no se haya consensuado y negociado más el plan de reapertura.

Desde el sindicato USTEC, su portavoz, Ramon Font, ha recomendado al profesorado que, si tiene que ir a trabajar, no entre a las aulas si no ven que se han garantizado las medidas de seguridad.

Desde la Federación de Asociaciones de Padres de Alumnos de Cataluña, la FaPaC, defienden el regreso de los niños a las escuelas, pero no están de acuerdo en la manera como se hace.