A cada paso que da el nuevo Spotify Camp Nou, un bache arquitectónico, olvido, negligencia o imprevisto, brilla como el sol en el tenebroso y oscuro espectro de Limak y de la alargada sombra de su más que sospechosa elección.
La última grosería de Joan Sentelles, el hombre de confianza puesto al frente de la obra por Joan Laporta, sólo para que todo lo que pase entre el presidente y Limak no trascienda más allá de este binomio, ha sido reconocer que los problemas de visibilidad para los espectadores con visibilidad reducida ya eran conocidos antes de proyectar la reforma del estadio y afirmó que «estamos estudiando soluciones para elevar estas posiciones. En tribuna es imposible, pero sí hay suficientes plazas en la zona lateral para intentarlo».
La reaparición de Sentelles ha sido obligada tras la difusión de vídeos de protesta de socios y aficionados demostrando que sus plazas para usuarios en silla de ruedas no son aptas por la sencilla razón de que en cada jugada del Barça en ataque, ocasión o gol, el público de la primera gradería se levanta impidiéndoles disfrutar del desenlace, es decir, del espectáculo por el que han pagado y tienen derecho a ver.
Sentelles, voz de sus dos amos, Laporta y Limak, añadió que «hay 98 localidades de tribuna donde no podremos hacer nada, unas 200 más en primera gradería que podremos mejorar y las de tercera gradería que tendrán una visión excelente».
Traducido, quiere decir que el uso de las posiciones de la tribuna principal directamente deben descartarse porque se diseñaron sobre planos para cumplir con la normativa, pero que, en la práctica, no sirven para nada.
En cuanto a las de la primera gradería, las del sótano que Laporta ha decidido no tocar para dar curso a una reforma de bobos, la solución implica añadir una tarima detrás de la última fila para que cuando los aficionados se levanten los sentados en sillas de ruedas puedan disponer de un margen de visión un poco más amplio.
Lo poco que permita este escalón añadido que, sin duda, para quien circula en silla de ruedas supondrá una dificultad añadida, esto imaginando que escalonar un espacio ya reducido e incómodo sea posible, teniendo en cuenta que salvar esta altura suplementaria para los afectados ya es complicado.
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Proyecto original
Los expertos confirman que las soluciones anteriores practicadas antes de que Limak interviniera en el Camp Nou eran bastante más satisfactorias y que, precisamente, el proyecto original aportaba al estadio soluciones definitivas y a la altura de los estadios pioneros del mundo y más avanzados en servicios y accesos sin problemas para los espectadores con movilidad reducida.
Las heridas y los cortes que va dejando Limak a su paso, este es el verdadero drama, sangran y empeoran el mal estado generalizado de las instalaciones, cada día más lejos de aquella afirmación recurrente de que será «el mejor estadio del mundo».
Limak comenzó dando de qué hablar para ganar la licitación de la obra insuficientemente acreditada, un primer mal paso que pronto se confirmó con las innumerables contrataciones de mano de obra irregular, incluidos centenares de ciudadanos turcos sin papeles.
Los retrasos han sido la seña de identidad que el propio Laporta se ha encargado de agudizar afirmando en su momento que Limak fue elegida porque garantizaba un menor costo y el cumplimiento de los plazos y que, volvió a mentir, el contrato estipulaba un millón de multa por día de demora en la certificación de las obras planificadas.
Promesa de Laporta
De aquella firme y seria promesa del presidente que los socios han reelegido por cinco años más, lo que ha quedado ha sido un año y medio largo de exilio extra, cuando en principio sólo era uno, y la más que segura vuelta a Montjuïc para cuando se coloque la cubierta, una operación de impreciso y cada vez más vago pronóstico sobre los meses de duración.
Los acabados de las instalaciones, ya con licencia de uso y de ocupación, son de segunda división, los accesos y pasillos internos más estrechos y de riesgo, la visibilidad ha empeorado, las barandillas y escalones añadidos no son funcionales, al contrario, centenares de localidades ya no se ponen a la venta porque la U televisiva de publicidad impide directamente la visión de la portería y no se explica la razón por la que no se ocupa el cien. por ciento las pocas plazas del teórico y minimalista nuevo espacio de animación, Gol 1957, entre otras imperfecciones, goteras e incomodidades de un espacio, primera gradería y segunda gradería, cuya estructura Limak no ha tocado.
Y las expectativas no son optimistas para cuando se pueda abrir la nueva, esa sí, tercera gradería y el anillo VIP más cerca del cielo que del terreno de juego.
También se deben poner en cuarentena las declaraciones de Joan Sentelles, quien hace unos días concedió una entrevista exclusiva a una de las radios al servicio del régimen ofreciendo detalles sobre la ampliación del estadio Johan Cruyff para 2027: «La idea es trabajar en el lateral y quizás algo a gol norte», aseguró el director de operaciones del Barça con la previsión de que sea en septiembre del año próximo con 10.000 asientos más.
«No es una obra compleja. Hay tiempo suficiente y estoy más preocupado por terminar el diseño y entregar los papeles al Ayuntamiento de Sant Joan Despí«, afirmó Sentelles. Hoy ya se sabe que este proyecto ni existe ni se ha planteado, que sólo era otra escaramuza mediática para rehacer los puentes con el Ayuntamiento de Barcelona para la operación exilio en Montjuïc, segunda parte. Unos no se cansan de mentir y otros de difundir tanto falsedad seguida, acumulada y sistemática. El día a día habitual del Barça de Laporta.











