La última locura de Laporta implica ampliar el Johan Cruyff con urgencia

El anuncio, sorprendente, no cuadra con la aguda insuficiencia de recursos actual, sin dinero para acabar el Spotify, por el resto del Espai Barça, por el nuevo Palau y por los fichajes que quiere Flick, además del ERE de Limak por "falta de proyectos"

Joan Laporta
Joan Laporta gobierna el Barça con un estilo dictatorial.

Joan Laporta pretende estudiar la ampliación del estadio Johan Cruyff

El barcelonismo sabe, de sobra, que la construcción del nuevo Palau Blaugrana fue otra mentira electoral de Joan Laporta, la típica y previsible promesa en estas situaciones, alimentando la esperanza de los cada vez menos socios de las secciones creyentes en el proyecto.

Hace apenas seis meses que el propio jefe de la sección de baloncesto, Josep Cubells, ahora ascendido a vicepresidente por méritos parecidos y por haber degradado el baloncesto del Barça a mínimos históricos, anunció para principios de 2026 la colocación de la primera piedra y el inicio imparable de las obras con la finalidad de inaugurarlo en 2027.

La nueva fecha puesta en circulación ya ha retrasado para el próximo año cualquier novedad, sin que, por otra parte, se haya respondido a la pregunta sobre el canal de financiación previsto por la sencilla razón de que no existe y porque los 1.500 millones de euros concedidos por Goldman Sachs para la reforma del Spotify Camp Nou quizás incluso sean insuficientes.

A esta tormenta de noticias contradictorias, a la que se ha sumado el ERE de Limak para deshacerse a bajo coste de su plantilla operativa actual, de casi 400 trabajadores propios, y justificada ante la autoridad laboral por «falta de proyectos», se añade el anuncio inesperado y sorprendente que Laporta tiene entre ceja y ceja ampliar el estadio Johan Cruyff.

Lo ha dejado ir el propio jefe del Espai Barça, Joan Sentelles, director de operaciones del club, según él porque hay que aumentar la capacidad del estadio para responder tanto a necesidades coyunturales como estructurales del equipo Femenino y quizás algún día del Barça At., que por ahora está lejos de recuperar la categoría perdida el año pasado.

Ampliación del Johan Cruyff

Sentelles explicó que la ampliación se centrará en el lateral y, posiblemente, en la zona de gol norte. El objetivo es sumar 10.000 asientos, incrementando así la capacidad del estadio. Según el director de operaciones, la obra no presenta una gran complejidad técnica y se basa en estructuras prefabricadas, lo que permite confiar en que estará lista en un año.

La preocupación principal de Sentelles no reside en la ejecución de la obra, sino en finalizar el diseño y entregar la documentación necesaria al Ayuntamiento de Sant Joan Despí. Actualmente, todavía no se ha presentado ningún documento oficial, aunque defiende estar a tiempo de completar estos trámites.

La maledicencia del mismo y desorientado núcleo duro del presidente ha hecho correr que la verdadera razón es utilizar el Johan Cruyff ampliado como alternativa a los partidos que, inevitablemente, tendrá que jugar el primer equipo, en calidad de exiliado, mientras se acaba de colocar la cubierta del nuevo estadio en una maniobra que la directiva reduce a cuatro meses y los expertos fijan en siete u ocho meses.

¿Montjuic como alternativa?

Al mismo tiempo, por otra parte, fuentes de la propia directiva han admitido el inicio de contactos con la Ajunto de Barcelona para acordar el retorno a Montjuïc como alternativa. Sobre la necesidad de superar un problema de capacidad insuficiente para el Femenino debido a su éxito deportivo, las estadísticas no corroboran esta sensación, ya que nunca se ha colgado el cartel de completo en el Johan Cruyff y los dos partidos récord de asistencia han registrado 5.750 espectadores, contra el Chelsea el 20 de abril de 2025, y uno anterior de 5.569 asistentes por el Barça contra el Real Madrid en marzo de 2022.

Para las grandes ocasiones, el Camp Nou y Montjuïc han sido el escenario ideal para disparar la atención de la afición. En ningún caso, sin embargo, estas experiencias ocasionales, ni los masivos desplazamientos a las finales de Champions tampoco se han traducido en una expectación que, de cara a la competición regular, permita asegurar la viabilidad y la rentabilidad de una ampliación.

Por otro lado, la posibilidad de rehacer el segundo estadio azulgrana ya fue calificada en su día de ida de olla de Laporta poco después de recuperar la presidencia como alternativa a las obras del Spotify Camp Nou. Lo dijo, abusando del café matinal en una entrevista en RAC1, convencido de poder convertirlo en un estadio con 40.000 o 50.000 plazas con gradas supletorias para una temporada.

Los expertos no tardaron ni un minuto en airear limitaciones técnicas y logísticas graves: la parcela no permite añadir 44.000 espectadores, serían necesarios 19.630 m² extras (tres campos de fútbol), lo que eliminaría aparcamientos y espacios de circulación/evacuación. Esta falta de aparcamiento provocaría un colapso del transporte público, que ya es evidente ahora mismo además de un colapso viario.

También apuntaron dificultades insalvables para ampliar aseos, salidas de emergencia y servicios en gradas temporales, además de la necesidad de modificar torres de iluminación, vídeo-marcadores y la cubierta baja. El primero en mostrar su alarma y preocupación fue el propio Ayuntamiento de Sant Joan Despí, desaprobando el caos que generaría, al igual que lo ha hecho ahora, internamente, con la propuesta menor de ganar entre 10.000 y 15.000 asientos.

No lo prevé bajo ningún modelo, si bien ha procurado no salir públicamente a provocar una situación de conflicto con el FC Barcelona que, lógica y prudentemente, pretende evitar. Por su parte, el nefasto Joan Sentelles, inalterable como su presidente en la engañifa a los socios, ha asegurado que la ampliación del Johan Cruyff no afectaría a los planes de construcción del nuevo Palau.

Globo sonda

Todo hace suponer que la filtración de la noticia no ha sido más que un globo sonda de cara a sensibilizar y/o amenazar al Ayuntamiento de Barcelona ante la perspectiva de reactivar el retorno a Montjuïc a un precio de ganga y no a la tarifa vigente hasta hace poco. No cuadra que el Barça de Laporta, sin dinero para acabar la ampliación del estadio principal, sin recursos ni presupuestos ni ganas para afrontar el Palau Blaugrana y el resto de los equipamientos y urbanización del Espai Barça, con Limak preparando el cierre de sus oficinas y sin dinero tampoco para reforzar el primer equipo, sufra un repentino ataque de ampliación del Johan Cruyff.

Una chirigota más que, no obstante, deja aflorar el otro motivo irracional y absurdo de Laporta para reducir al olvido cualquier estructura del pasado, sea la Tercera Gradería de Josep Lluís Núñez, la reforma de Sandro Rosell, que él ha diseñado del revés con resultado de bache histórico, o el Johan Cruyff iluminado bajo la presidencia de Josep Maria Bartomeu.

Incluso puede ser que deje de pie el Palau Blaugrana para siempre, sólo porque lo construyó Agustí Montalt. Paranoias y contratos.

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