En plena convulsión económica y financiera porque el FC Barcelona aún no sabe si podrá inscribir, siquiera, los casos pendientes como los de Balde, Gavi, Íñigo Martínez o Vitor Roque de cara a la próxima temporada, una de las primeras decisiones asumidas por Deco y por el nuevo entrenador, Hansi Flick, ha sido la de renunciar a darle continuidad a Marc Guiu, uno de los jugadores de la cantera azulgrana que, por sus condiciones, lo habían convertido en un futbolista singular.
Marc Guiu es de los pocos ‘delantero centro’ puro formado en el fútbol base azulgrana con un perfil nada habitual, con un físico poderoso, velocidad con cambio de ritmo y buen sentido del juego de ataque, además de puntería ante puerta. Lo pudo demostrar en las pocas ocasiones en que Xavi le dio minutos a lo largo de la temporada.
Con la marcha de Xavi, sin embargo, Guiu ha perdido posibilidades de estar en la plantilla del primer equipo la próxima temporada después de una corta y frustrada negociación con la directiva de Joan Laporta que ha acabado con la decisión del jugador de aceptar una propuesta para jugar fuera del Barça la próxima temporada. La contraoferta azulgrana, económicamente más baja, no contemplaba un paso adelante en el aspecto futbolístico y sí su continuidad en el filial o una cesión.
La conclusión es que, para ese puesto y salvo incidencia imprevista, Hansi Flick se queda con Lewandowski, un extraordinario caza goles que cumplirá 36 años en agosto, y con Vítor Roque, metido con calzador en la plantilla el pasado mercado de invierno aprovechando la lesión de larga duración de Gavi, de 19 años.
Un año más que Marc Guiu (18) con la diferencia de que el delantero brasileño ha dejado un sabor más bien agridulce en estos primeros meses de azulgrana, todo lo contrario que el goleador de Granollers. Fuentes allegadas confirman que, en este caso, la precariedad de las cuentas de Laporta ha pesado a la hora de elegir entre los 6 millones de la cláusula de Marc Guiu o hacer un pequeño esfuerzo para mejorarle las condiciones, que no eran tan exageradas. En realidad, nadie se explica hoy, y menos los entrenadores de la cantera, que Laporta prefiriera comprometer 61 millones en la apuesta por Vítor Roque antes que darle una oportunidad a Guiu, sobre todo porque en enero lo que realmente pidió y necesitaba Xavi era un mediocampista. Como siempre, en el universo de Laporta mandan más los intermediarios, que acaban teniendo la última palabra.












