Un viaje al Sant Jordi de nuestros sueños

La libertad inspira la diversidad y la diversidad conserva la libertad”. (Lord Acton).

Como cada 23 de abril, vuelve la Barcelona de la rosa y el libro, la de la cultura y el amor. La ciudad cambia el paisaje, el estado de ánimo, y la euforia y el buen humor se apoderan de los habitantes. La celebración se ha extendido por todas las Españas, pero Barcelona sigue siendo el centro irradiador. Al fin y al cabo, esta ciudad es la capital mundial de la edición del libro en castellano y del doblaje del cine al español. Aunque cuentan con numerosos y buenos publicistas, los catalanes se equivocaron al no haber hecho este maravilloso día del libro y de la rosa, el día de la patria, de todas las patrias.

Susana Alonso

Llega Sant Jordi, por tanto, y es el momento de recapitular hacia dónde va el mundo editorial y cuáles son las inquietudes sociales y políticas del momento. La pregunta que hay que hacerse sería cuáles son las reflexiones de nuestros editores y los libros que nos proponen. Desde el ensayo político, como es mi caso, tengo la intuición de que el llamado storytelling, o el arte de narrar historias alejadas de la realidad, pierde fuerza. No niego que los ideólogos y guionistas de las series que buscan atraparnos en sus universos virtuales están en pleno auge, pero todo lo que sube, baja. La vida entre pantallas que nos proponen nos aleja de la conversación y la comunicación humana.

Así pues, creo, para empezar por casa, que los libros sobre el llamado ‘procés’, o movimiento por la liberación de Cataluña, o por el poder o por alimentar los egos, o por lo que ustedes quieran, pierden sustancia. El llamado lawfare, o Estado represor, o policía asesina, o jueces políticos, o fascistas y todo ese lenguaje tan amistoso y alegre ya tiene poco recorrido. Me hace que los editores han viajado mucho y están preocupados por este mundo tangible, del día a día, en el que vivimos, más que por performances y epopeyas. Es el momento de acabar ya con las heridas de la historia y el victimismo infantil y las marcadas banderas ideológicas y volver a casa. Mejor una vuelta a ese espíritu de principios del XX con L’Espanya de tots de Pere Bosch-Gimpera, o Hacia la España de todos, de Rafael Campalans. Es hora de la mirada conciliadora, de hablar todos con todos, de buscar el asiento de la convivencia. Se acabó ya tanto activista político que sólo sabe gritar e insultar y creerse en posesión de la verdad y la razón.

Ahora se trata de conocer mejor el mundo que nos rodea de la forma más rigurosa posible y de cómo mejorar las democracias y las sociedades en las que vivimos. Éste es el gran reto. Desde esa perspectiva, yo empezaría con El activismo tranquilo, de Nacho Corredor, un manifiesto subjetivo a favor de la convivencia, en un universo político donde los egos y los activistas con adrenalina, los ingenieros del caos, como los llaman unos, o los alquimistas del malestar, como hacen otros, abundan. Y qué mejor entonces para conocer este mundo que adentrarnos en el tiempo social y político que nos ha tocado vivir.

La nueva lista de libros que verán ustedes en las mesas de las calles barcelonesas va ahora en esa dirección. El gran apagón: El eclipse de la razón…, de Manuel Cruz; El peso del tiempo, de Oriol Bartomeus; La sociedad de la intolerancia, de Fernando Vallespín, La gran fragmentación, de Ricardo de Querol; Final de partida: Élites, contraélites…, de Peter Turchin, o La Manada Digital, de Josep Burgaya, y su último libro, Homo movens, sobre el turismo de masas. Ésta es la nueva dirección del ensayismo político. Y si deseáis leer lo último sobre el ‘procés’, el libro Màtria o barbàrie, de un grupo de feministas, nacionalistas, independentistas, pacifistas, progresistas, y todo los “istas” que queráis imaginar. Pero son tiempos ya de menos propaganda y política y más estudio y reflexión. ¡Queremos saber!

Y como final de este viaje por la Barcelona ilustrada, me gustaría recomendaros el libro Si puede, no vaya al médico, de Antonio Sitges-Serra, ex jefe de Cirugía del Hospital del Mar de Barcelona, que examina la medicina actual desde una perspectiva humanista y crítica hacia la medicalización de nuestra sociedad hipocondríaca. Y es que nada mejor que una vida sana, tranquila de espíritu, alejada de los malos ruidos; silencio y andar como decía el filósofo, y un paseo si es posible, no os lo perdáis, por la Barcelona del joven Jordi Corominas, que irradia luz y alegría. Y, claro está, acompañados, nada mejor, de un buen libro para seguir soñando despiertos.

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