Rosell dice estar más cerca del verdadero culpable de su encarcelamiento

“Creo saber quién es, pero aún no puedo decirlo”, afirma después de que RAC1 haya revelado emails ‘made in Villarejo’ confirmando que un empresario ‘controlado’ por la ‘Policía Patriótica’ pasó información falsa a un infiltrado en el FBI para sostener la acusación de la jueza Lamela

sandro rosell
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Sandro Rosell intuye y casi podría identificar al verdadero causante de la persecución judicial que le obligó a cumplir injustamente dos años de prisión preventiva junto a su socio y amigo Joan Besolí. “Creo saber quién es, pero aún no puedo decirlo”, ha afirmado en RAC1, medio que ha destapado una nueva pista sobre el modus operandi de las cloacas del estado y de la denominada ‘Policía Patriótica’. La investigación ayudará al expresidente azulgrana a acercarse un poco más a esa ‘X’ de un escándalo judicial sin precedentes, pues Rosell y Besolí cumplieron la pena de cárcel preventiva más larga de la historia por un delito no de sangre. Esta nueva revelación también involucra a José Manuel Villarejo, pero no demuestra que fuera, ni mucho menos, el responsable directo y único.

“Villarejo es una víctima del sistema, un peón de bastante más abajo”, ha concluido Rosell que ahora dispone de los correos electrónicos que confirman la identidad de una especie de delator español que la ‘Policía Patriótica’ infiltró en el FBI, consiguiendo de esta forma -con información falsa e inventada- que un juez de EEUU emitiera una comisión rogatoria sobre la que Carmen Lamela, la jueza que se ganó un ascenso al Supremo a cambio de meter a Rosell entre rejas, sustentó falsamente el auto de prisión preventiva.

Según RAC1, el omnipresente comisario Villarejo maniobró para qué una de sus fuentes en la guerra sucia contra el independentismo, un catalán acusado de narcotráfico, acabara trabajando como fuente protegida del FBI(…). Una cadena de correos electrónicos documenta la relación entre Villarejo y un nombre clave en esta historia: el enviado del FBI en España, el agente Marc Varry. Uno y otro se conocían desde hacía años, pero Villarejo estrechó los contactos a partir del 2012, cuando empieza la operación Cataluña, y se las arregla para endilgarle uno de sus confidentes como fuente protegida. La fuente en cuestión era José Maria Clemente Marcet, un financiero catalán acusado de narcotráfico que le había dado todo tipo de información sobre la presunta financiación irregular de Convergència i Unió y sobre las supuestas cuentas de la familia Pujol al extranjero (…). Francia perseguía a Marcet por un caso de narcotráfico y Villarejo lo quería proteger como fuera, porque el empresario catalán era una figura fundamental para el comisario español: los dos tenían entre manos negocios conjuntos en el extranjero, sobre todo en Arabia Saudí, y, además, Marcet le suministraba datos financieros muy jugosos del entorno convergente. Por eso Villarejo decidió que la mejor manera de proteger su fuente era convertirlo en confidente del FBI. Así mataba dos gorriones de un disparo: blindaba Clemente Marcet y se aseguraba acceso directo a la trastienda de la agencia federal norteamericana.

Este confidente fue quien apuntó que Rosell, anteriormente relacionado por cierta prensa de Brasil con actuaciones de la Confederaçao en partidos amistosos, habría maniobrado para que Qatar consiguiera frente a la candidatura de EEUU, el Mundial de 2022. Al final, la Comisión Rogatoria sólo solicitaba ciertos datos irrelevantes sobre Rosell y sólo le fue entregada a partir de que la jueza fuera ascendida a un cargo en el Supremo y abandonara la Audiencia Nacional.

La misma jueza Lamela, que utilizó injustificadamente una pregunta del FBI en el marco del FIFAgate para apresar a Rosell al día siguiente y negarse a acepar hasta una fianza millonaria, también hubo de tramitar en paralelo y por las mismas fechas un registro en la sede de Mediapro, curiosamente invisible a nivel mediático, cuyos resultados y consecuencias relajó y dilató todo lo que pudo. Apenas trascendió que uno de fundadores de Mediapro, Gerard Remy, acabó siendo puesto en búsqueda y captura luego de que Media Word, la filial americana de Mediapro fuera condenada por sobornos a autoridades federativas y de la FIFA en la adjudicación de derechos de TV de los partidos internacionales de selección. El propio CEO de Media Word, el español Roger Huguet, se declaró culpable de los cargos de conspiración, fraude electrónico y lavado de dinero.

Si, como sostiene Rosell, el comisario Villarejo sólo era una pieza del engranaje, el rastro de la ‘Policía Patriótica’ sólo lleva hasta las puertas del Ministerio del Interior y a la dirección político-persecutoria del propio Partido Popular por aquellos tiempos en poder de María Dolores de Cospedal, en parte instada desde Catalunya por activistas de la derecha contra los movimientos soberanistas. “Creo que se buscaron tres ‘cabezas’ visibles de la catalanidad, el presidente de la Generalitat, Artur Mas, el alcalde de Barcelona, Xavier Trias, y al presidente del FC Barcelona, que era yo, con la finalidad de ensuciar y lapidar nuestro nombre e imagen con irregularidades y delitos falseados como se está demostrando”.

Internamente, sin embargo, Rosell sabe que otras fuentes alimentaron a la ‘Policía Patriótica’ desde entornos como el del laportismo, confeso y declarado por el propio Villarejo, asegurando que “desde el entorno de Joan Laporta se facilitó información para desprestigiar a Rosell”.

Villarejo, además, citó especialmente los nombres de Xavier Martorell, jefe de seguridad del Barça con Laporta entre 2008 y 2010, y de Francisco Marco, propietario de la agencia de detectives Método 3 y de dos de sus agentes más conocidos, Julián Peribáñez y Antonio Tamarit, protagonistas a su vez del caso de la Camarga.

La cómica reacción de Laporta al respecto fue poner al área legal del club a forzar un acto de conciliación en el que Villarejo se ratificó en lo manifestado ante los medios, ampliando detalles y afirmando disponer de pruebas irrefutables de esta conexión entre el entorno laportista y las cloacas del estado conspirando en contra de Rosell. El caso es que Laporta debió costear el proceso de su bolsillo, pues la acusación le afectaba a él y no al Barça, y no interpretar como una rectificación la ratificación de Villarejo. Delirante, aunque significativo de que Rosell sigue buscando también en el entorno de Laporta a alguien por encima de él y con la capacidad de hacerle cómplice de la ‘Policía Patriótica’.

El papel de Laporta siempre ha sido, contradictoriamente a su filiación y desacomplejado independentismo -al menos antes de decidirse a vivir la vida loca con su cuñado Alejandro Echevarría, el franquista también desacomplejado-, el de alguien a quien sospechosamente esa ‘Policía Patriótica’ y las fuerzas telúricas del Palco del Bernabéu siempre han protegido y hasta ‘colaborado’ como en la denuncia de Jordi Cases, socio vinculado al entorno de Laporta, por el caso Neymar entrado con fórceps en la Audiencia Provincial.

Incluso esta otra línea de investigación se agota sin relacionarse directamente con esa otra sobre la corrupción en la venta internacional de derechos de TV de la FIFA en la que a Rosell se le quiso meter en el mismo barco que Mediapro. Lo cierto, y extraño es que una jueza se apresuró a meter en la cárcel a Rosell sin prueba alguna y se tomara con la máxima calma las consecuencias de la entrada y registro en Mediapro que sí acabó condenada por hechos probadamente delictivos.

En la laguna de todo este proceso, osell cree que debe que continuar hurgando. De momento, interpondrá otra querella en base a las pruebas acusatorias de las fechorías cometidas desde las ‘cloacas’ contenidas en estos correos que ha destapado RAC1.

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