Cataluña, antes rota que de izquierdas

José Calvo Sotelo, que fue ministro de Hacienda durante la dictadura de Primo de Rivera y que fue asesinado el 13 de julio de 1936, pocos días antes del levantamiento franquista, decía aquello de “España, antes roja que rota”. Su idea era que si los rojos accedían al poder alguna vez la derecha podría recuperarlo más adelante, pero que si España se rompía ya no se la podría recomponer nunca. Franco mató a los rojos y nos hizo tragar la “España, una, grande y libre” durante casi cuarenta años.

Lo que propugnan los nacionalistas catalanes -independentistas o no- es una «Catalunya, antes rota que roja». «Primero nos separamos de España y después ya veremos» es su filosofía. La independencia es ahora el objetivo prioritario. La sanidad, la escuela, los servicios sociales, la atención a los más vulnerables llegará algún día, si es que llega.

No significa esto que no haya independentistas que no luchen también por causas sociales pero la triste realidad es que, cuando llega la hora de elegir presidentes de la Generalitat, formar gobiernos locales o de pactar presupuestos se impone siempre la filosofía del “nosotros primero”. Y este “nosotros” no son precisamente los colectivos más frágiles y necesitados de apoyo de nuestra sociedad.

El ejemplo más hiriente lo tuvimos hace tres años cuando en las elecciones al Parlament de Catalunya, un partido independentista de derechas -Junts- hizo firmar a dos partidos teóricamente de izquierdas -ERC y CUP- un acta notarial según el cual nunca harían presidente al candidato socialista. ¿Repetirán ahora ese comportamiento insólito en Europa? ¿Volverán a hacer un cordón sanitario a los socialistas para evitar que Catalunya recupere un gobierno de izquierdas como los de Pasqual Maragall o Jose Montilla?

Tal y como están las cosas entre Junts y ERC intuyo que esta vez no habrá documento preelectoral anti-socialista firmado. Pero Catalunya debería tener un gobierno de izquierdas porque lo necesita no porque los partidos independentistas se saquen los ojos unos a otros. Cataluña se rompió hace bastantes años por obra y gracia de unos políticos que ignoraron a medio país y por unos medios de comunicación públicos que les acompañaron en ese procés. Los indultos y la mano izquierda de los gobiernos de Pedro Sánchez han rehecho las relaciones entre muchos catalanes pero la amenaza con volver a los años tristes de la Catalunya partida está presente.

¿Amigas y amigos independentistas de izquierdas para que no le demos la vuelta? Apostamos por un gobierno de izquierdas y, si un caso, después, cuando lo tengamos, hablemos de si queremos ser una autonomía o una federación de España o un estado propio.

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