El ‘quinto Beatle’

Los cuatro Beatles, John Lennon, Paul McCartney, Ringo Starr y George Harrison, forman el cuarteto más famoso de la historia de la música. Sin embargo, siempre les ha perseguido la figura del ‘quinto Beatle’. Para muchos, ese puesto lo ocupa indiscutiblemente Brian Epstein, que fue su representante; otros, otorgan la distinción a antiguos miembros de la banda, y a figuras del entorno del mítico grupo.

La prensa, esclava de las etiquetas y la originalidad, apodó hacia mediados de 2017 a Carles Puigdemont como el ‘quinto Beatle’, mote que, intuyo, gustó al presidente, fan de la banda de Liverpool; algunos medios acompañaban la genialidad con un vídeo del de Amer interpretando Let it be. Eran vísperas del referéndum del 1-0, justo cuando Puigdemont entonaba el dejémoslo a España. La viuda de Lennon, Yoko Ono, se había sumado al Let catalans vote y, en respuesta a esto, deduzco, y a las características greñas beatleianas de Puigdemont, se le bautizó como ‘quinto Beatle’.

La ley de amnistía parece haber rescatado al ‘quinto Beatle’ del ostracismo. El jueves en Elna, Puigdemont volvió a cantar Let it be. Lo hizo delante de los suyos, que hicieron los coros. Incluso, en un exceso de euforia, le estropearon el anuncio, aplaudiendo y vitoreando “¡presidente!”, antes de tiempo. Había ganas de cantar victoria, también antes de tiempo, entre los palmeros juntistas. Sin querer poner agua al cava de la celebración, y reconociendo que la de Puigdemont es probablemente la mejor baza que tienen los de Junts, hay un dicho catalán que nos hace ser prudentes, y que traducido literal dice: No digas trigo hasta que no esté en el saco y bien atado.

También hay otro dicho, este más universal, que dice que segundas partes nunca son buenas. Desconozco si Puigdemont lo conoce, Oriol Junqueras parece tenerlo más presente. Ignoro si este revival es lo que realmente Catalunya necesita. En su discurso, el propio Puigdemont reconocía que la Catalunya de hoy no es la de ayer (2017), y no le falta razón.

Llegará el día, yo creía que ya había llegado, que habrá que empezar a renovar a los actores, que habrá que hacer fuego nuevo, de vez en cuando es necesario, incluso saludable. Nuevos actores con nuevas ideas y nuevos caminos para llevarlas a cabo. Viejos rockeros como Puigdemont y Junqueres permanecerán en los libros de historia, con luces y sombras. De vez en cuando debe entrar sabia nueva, es ley de vida. Sea como sea, ya se sabe que los políticos lo que menos suelen saber hacer es jubilarse.

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