La verdad como fundamento de la democracia, libertad y dignidad

Por “desinformación”, “post verdad” o “fake news” entendemos el conjunto de procesos sociales caracterizados por la producción sistemática de mentiras. No son informaciones erróneas o equivocadas, sino que han sido producidas para engañar y distorsionar la verdad. La verdad se contrapone a la falsedad, pero la falsedad puede presentarse bajo dos figuras distintas: el error y la mentira. La “desinformación” es la mentira premeditada, pero también incluye transmitir información falsa que hacemos circular pensando que es verdadera (es decir que no existe una intención explícita de mentir). Actualmente estamos viviendo una crisis cognitiva, moral y política como consecuencia de la desinformación generada por las noticias falsas. La verdad es imprescindible para resolverla.

Susana Alonso

Dado que la opinión pública es la savia de la democracia, sin opinión pública no puede haber democracia. Por tanto, la condición de posibilidad de la democracia, pero también de la libertad y la dignidad de la ciudadanía es la verdad. Hay que proclamar bien alto y fuerte que la verdad es (además de un valor moral) un valor político imprescindible por la democracia y el progreso moral y material. También es cierto que hemos visto sistemas calificables como democráticos donde sus políticas o determinadas actuaciones políticas se han fundamentado en mentiras (el caso Trump en USA, el Brexit, la Rusia actual, etc.). En todos los casos, más temprano o más tarde estas mentiras han generado disfunciones políticas, graves crisis e incluso guerras como es el caso de la invasión de Ucrania por las tropas rusas. En este sentido, cabe decir que ninguna declaración puede ser considerada como “verdad” por muchos que se pongan de acuerdo para establecer que algo lo sea. La democracia no es un método válido para establecer la verdad, pero en cambio sólo a través de la verdad la democracia puede adquirir todo su valor y potencial social y político.

En Cataluña tenemos una entidad llamada “verificat” https://www.verificat.cat/ que vela por detectar y denunciar las mentiras que continuamente aparecen en las redes sociales. Estas mentiras tienen consecuencias funestas por el comportamiento, la economía y el bienestar de la ciudadanía, especialmente de la gente mayor o aquellos particularmente sensibles a las noticias sobre seguridad, alimentación o salud pública. Un trabajo relevante que lleva a cabo verificat es el de validar o refutar los mensajes que los políticos emiten: https://www.verificat.cat/verificacions/. Concretamente, gracias al trabajo que verificat realizó en las últimas elecciones municipales en Barcelona se pudieron detectar y denunciar las falsedades que expusieron los distintos candidatos. La campaña electoral evolucionó hacia proclamaciones políticas mucho más claras y ajustadas a la realidad por parte de todos los partidos. No podemos asegurar que el trabajo realizado por verificat fuera la única causa de esta deriva, pero lo que sí creo es que la cuidadosa actuación de verificat contribuyó a la ponderación de los mensajes electorales. Es evidente que si hay entidades que están permanentemente en guardia para detectar falsedades, bulos o noticias distorsionadas, los agentes emisores de este tipo de noticias podrán ser desenmascarados, denunciados públicamente y posiblemente se lo piensen mucho antes de persistir en este tipo de noticias comportamiento.

La esencia de verificat es el concepto de “confianza crítica”, un término que se utiliza para referirse a la idea de tener confianza en algo o alguien, pero al mismo tiempo mantener un nivel de escepticismo o evaluación crítica. Implica confiar en ciertas fuentes, personas o sistemas, pero sin dar por definitivo o indiscutible esta confianza, sino más bien evaluándola de forma continuada y crítica. En resumen, la «confianza crítica» es el equilibrio entre confiar en algo o alguien y ser crítico y vigilante para evitar ser engañado o defraudado. Necesitamos construir un mundo donde la verdad se sobreponga al poder de la mentira y la sociedad de la desinformación. Sin una opinión pública sustentada en la verdad no puede haber democracia ni progreso moral y material. Entendemos que la verdad es (además de un valor moral) un valor político imprescindible para construir una sociedad verdaderamente justa y democrática.

La sociedad de la desinformación es un desafío global que requiere esfuerzos desde múltiples frentes, incluyendo la educación, la regulación de las redes sociales, la promoción de la alfabetización mediática y la responsabilidad de los actores que participan en la creación y la difusión de la información. Fomentar el espíritu crítico y la verificación de la información es esencial para contrarrestar esta lacra.

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