El comodín del ‘Barçagate’ reaparece en la peor semana del verano para Laporta

Los Mossos rehacen el mismo informe sobre pagos de Bartomeu a periodistas y se filtra por el canal habitual (SER Catalunya) para distraer la atención sobre los impagos de Barça Studios que impiden inscribir fichajes y renovaciones

Bartomeu, en declaraciones posteriores a la derrota del Barça contra el Bayern de Munich
Bartomeu, en declaraciones posteriores a la derrota del Barça contra el Bayern de Munich

El sector de los Mossos d’Esquadra que dedica el tiempo y el dinero de su presupuesto a engordar el Barçagate lo hace, desde luego, con el esmero profesional que se espera de la policía catalana, los máximos recursos y, lo que resulta aún más interesante, con una eficiencia puntual y cada vez más sospechosa de hacer coincidir sus filtraciones con las necesidades mediáticas del aparato laportista. La de este miércoles, con otro informe sobre un presunto desvío de dinero para financiar campañas mediáticas a favor de Josep Maria Bartomeu, responde indudablemente a la urgencia de distraer de nuevo a los socios con las fechorías de Bartomeu en aquellos tiempos en los que, por lo menos, el Barça no pasaba la vergüenza de mendigar a LaLiga margen salarial para fichar.

En esta semana tan cuesta arriba, por ejemplo, las cabezas pensantes del núcleo duro del presidente, con Jordi Finestres al frente, programaron la presentación de Gundogan, el fichaje estrella de la temporada, exactamente para el lunes por la mañana con la única finalidad de compensar el efecto Miami de la presentación de Messi, multitudinaria y a la americana, acompañado de Beckham y del entorno VIP del equipo de moda de la MLS, aunque vaya el último en la clasificación a media temporada.

Messi entusiasmó a su nuevo público, rendido, mientras Busquets se lo metía en el bolsillo destapando su afinado inglés y el propietario de la franquicia anunciaba la llegada inminente del tercer mosquetero, Jordi Alba. Lujos que el Barça de Joan Laporta ya no se puede ni se debe permitir, pero que por culpa de esa obsesión de Laporta por recuperarlo -después de haberlo echado- convirtió en la noticia más ilusionante de las vacaciones azulgrana durante todo el mes de junio.

Convenientemente, los periodistas de mayor peso e influencia del entorno presidencial, con Jordi Basté (RAC1) a la cabeza, fueron activados para repetir y propagar un mismo mensaje sobre Leo reprochándole falta de paciencia y de un verdadero compromiso azulgrana, acusándolo además de alta traición a Laporta por haber estado negociando realmente con el Inter de Miami y jugando con el Barça para mejorar la oferta desde Florida. Laporta también ha ido insinuando que Messi, más bien cobardemente, había preferido jugar en una liga más fácil y con menos presión.

Leo se siente lo bastante fuerte y es lo suficientemente listo como para no entrar a ese trapo tan inocente, desagradecido y perverso. Ya lo hará, a su tiempo y en el formato que prefiera.

Pero, desde luego, el propio Laporta se lo ha puesto fácil, pues le bastaría con comparar su situación, entrenando en Miami y a punto de debutar oficialmente, con la familia en su nueva casa y los niños matriculados en la escuela, con la incertidumbre que padecen los fichajes cerrados por Laporta, Íñigo Martínez, Gundogan y Oriol Romeu, que aún no están inscritos, como les prometieron, y que sólo hacen que recibir llamadas tranquilizadoras desde la junta, cada día con nueva excusas y más largas.

Precisamente, el lunes ese panorama se complicó sombríamente con la revelación, desde Madrid, vía la cadena COPE, de que, por culpa del propio Laporta, que no ha exigido a los inversionistas de Barça Studios el pago correspondiente de 60 millones por el primer plazo acordado de la compra del 49% (repartido entre Orpheus Media y Socios.com), LaLiga ha bloqueado la inscripción de los nuevos y de los que, como Gavi, Araujo y la larga lista de espera acumulada, esperan disfrutar de la garantía de sus contratos de renovación o de ampliación y mejora de condiciones.

Dicho de otro modo, Messi tenía toda la razón del mundo al desconfiar de la palabra de Laporta y no comprarle el cuento de la lechera, otra vez, condicionando su ficha a las ventas previas de jugadores. Leo lo vio claro y, lejos de renunciar a seguir vistiendo la camiseta azulgrana de sus amores, lo que eligió fue evitarle a él y a los suyos pasar otra vez por la misma crueldad y angustia de hace dos años, o sea, estar esperando dos meses para renovar y acabar despechado y saliendo por la puerta de atrás.

El equipo de imagen y comunicación de Laporta se ha cuidado de elaborar, como hizo la semana pasada previendo la tormenta, un plan de apariciones generosas, simpáticas y optimistas (La Vanguardia y las entrevistas trillizas con los diarios deportivos), siendo plenamente consciente de que ya no volvería a hablar en las presentaciones de Íñigo Martínez y Gundogan, donde no admitió preguntas.

El equipo de Xavi, con Laporta liderando la expedición, se fue ayer de gira para jugar un total de cuatro partidos en condiciones de trabajo, entrenamiento y juego infernales de calor, el peor plan de pretemporada posible a menos de un mes de empezar la Liga y con graves y preocupantes problemas de inscripción.

Por todas estas razones, actuando de manual y recurrentemente, se hizo visible otro informe de los Mossos que se parece mucho a otros anteriores sobre facturas y contrataciones relacionadas con una presunta red de periodistas financiados con dinero del club para cantar las bondades de la junta de Bartomeu y del presidente en concreto.

Lo curioso es que, después de dos años y cuatro meses de revolver papeles y buscar nuevas líneas de investigación, el informe sobre el caso Barçagate relativo a la monitorización del entorno digital aún sigue pendiente. Las defensas del expresidente Josep Maria Bartomeu, Jaume Masferrer, Òscar Grau y Roman Gómez-Ponti no sólo han reprobado la instrumentalización de la que es objeto el cuerpo policial en beneficio los intereses mediáticos de la junta de Laporta, sino que también han condenado el uso, el abuso y la manipulación del material incautado en los registros de marzo de 2021 para elaborar y presentar ante la jueza presuntos nuevos delitos que nada tienen que ver con la causa original.

Por último, como ya es habitual, la filtración de este penúltimo informe -sobre el que la jueza decidirá si lo incorpora o no al sumario, lo rechaza de plano o abre una pieza separada- se vehiculó por el canal mediático preferido de los Mossos al servicio de la propaganda laportista: a través del espacio Què t’hi jugues? de SER Catalunya. La sensación es que mientras gobierne Laporta el filón periodístico del Barçagate seguirá siendo estirado, flotando y emergido puntualmente según las necesidades del guión.

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