Laporta decepciona en su frustrada comparecencia sobre el caso Negreira

El presidente niega los pagos, añade confusión al relato del sumario, busca el perdón de la UEFA y no justifica el sobreprecio de los servicios

Joan Laporta

Joan Laporta deja más dudas, sospechas, espacios en blanco e incoherencias que respuestas capaces de entender el caso Negreira por el cual el mismo FC Barcelona, dos expresidentes, Sandro Rosell i Josep Maria Bartomeu, además de varios ejecutivos están siendo investigados por orden de la Fiscalía Anticorrupción por corrupción entre particulares, falsedad documental e intento de influir a la competición.

El presidente azulgrana ha defraudado en relación con las enormes expectativas que había despertado su comparecencia ante los medios, exponiendo a grandes rasgos el mismo argumento victimista sobre una conspiración contra el Barça por el resurgimiento del primer equipo en la Liga, la repetición abusiva de que el Barça nunca ha comprado árbitros y también una recurrente alusión al cambio de actitud de la UEFA, organismo con el cual ha buscado la máxima complicidad y amabilidad con la clara intención de evitar ser prejuzgado y una posible expulsión de las competiciones europeas.

Más allá de este discurso, Laporta ha admitido los pagos a las sociedades de José María Enriquez Negreira, pero sin que ninguna de sus explicaciones coincidieran con las evidencias aparecidas en el sumario ni aclararan el verdadero motivo por el cual se pagaron a precio de oro informes que, hasta la contratación del hijo de Negreira, no se sostenían ni fueron empleados en ningún caso por el cuerpo técnico.

Laporta argumenta la confusión sobre las cuestiones más borrosas del caso, puesto que su relato no coincide ni con las fechas ni justifica este aumento brutal de los servicios de Negreira al final de su primer mandato. Según Laporta, aunque se facturaba a empresas de Negreira, asegura que los informes los hacía su hijo Javier, cosa que el mismo hijo ha desmentido en época de Laporta, puesto que solo trabajó para el Barça a partir de 2013 cuando lo hizo con la oscura y poco transparente contratación de Josep Contreras.

En definitiva, ha usado mentiras tan groseras y actuaciones tan teatrales como aparecer junto a varias cajas dónde, asegura, se encontraban los informes que, por otro lado, también ha admitido que se fueron destruyendo como es habitual en el club. Por lo tanto, solo podían ser los informes del hijo de Negreira.

Insatisfacción entre los medios que se han tenido que quedar con el titular dedicado al Real Madrid, seguramente comprensible en el contexto de su desesperada defensa de este día tan complicado, pero que llevarán consecuencias: «Todo el mundo sabe que el Real Madrid es un club históricamente favorecido por los errores arbitrales, el club del régimen. Durante siete décadas los presidentes de los árbitros han estado exsocios del Madrid, exjugadores o exdirectivos. A veces, todo a la vez. Durante setenta años, los que han designado a los árbitros que tenían que impartir justicia. Que este club se persone en la mejor época de nuestro club es un ejercicio de cinismo sin precedentes. Ojalá este juicio les deje en evidencia», ha dejado dicho, además de sacudir a Javier Tebas como es usual, aunque se diría que con un tono más bajo y con cierta suavidad por el hecho que tiene la intención de acudir a la asamblea de LaLiga en pocos días.

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