La sensación de descontrol y desgobierno aumenta peligrosamente en el núcleo duro de Laporta

La pésima gestión de la licitación de las obras, del margen salarial, la polémica eliminación del Femení en la Copa de la Reina y la confusión en la venta de entradas agitan la actualidad azulgrana

'Selfie' de Laporta a Mestalla

La agitación en entorno azulgrana es palpable, y hasta crispada, a causa de los numerosos focos de actualidad y los incendios provocados por la propaganda oficialista, el periodismo del régimen y los héroes del laportismo. Entre la sanción al Femenino por alineación indebida, la confusa gestión de la venta de entradas a los aficionados visitantes y las reacciones a la sanción ejemplar que le ha caído a la Juventus por sus trampas contables, las redes barcelonistas bullen de nerviosismo y de inquietud porque esa tampoco es la mejor forma de ocultar los dos temas de fondo, gravísimos, que han convulsionado la semana barcelonista sin que nadie salga a dar al menos alguna explicación o justificación: el destape de la licitación a la carta de favor de Limak y la imposibilidad de que Gavi, Araujo, Balde e Iñaki Peña puedan tener sus contratos sellados y validados, y su continuidad en el club garantizada.

Los problemas de rango menor, sin embargo, tampoco no lo son tanto, pues, por ejemplo, perder un título como la Copa de la Reina por un error infantil y propio resulta difícil de justificar ante la afición y, desde luego, antes los patrocinadores del Femenino que han conseguido financiar el cien por cien de la sección sin que sea necesario, como en las secciones del Palau, el apoyo económico del club. La torpeza de alinear a una jugadora con un partido de sanción por cumplir, que arrastraba de la temporada anterior, tiene desde luego culpables dentro de la organización. La directiva, no obstante, no ha tenido el valor de afrontarla, ha preferido seguir tirando de recursos inútiles y de anunciar medidas legales imposibles después de que, en otro esperpéntico episodio mediático, el propio entrenador del primer equipo, Xavi Hernández, asumiera la fatalidad y la negligencia de esta eliminación como propia del club, sin matices ni más coartadas absurdas.

Con este frente abierto, en lugar de cauterizarlo, inevitablemente con dolor y alguna cabeza cortada, que es como acaban estas cosas, otra turbulencia absurda se produjo cuando cientos de aficionados de la Real Sociedad fueron a comprar entradas para el partido de Copa de anoche en el Camp Nou. La web del club y otros canales advirtieron de la imposibilidad de ser adquiridas por aficionados visitantes, originando, como ante el Espanyol, un ruido insoportable en las redes y en la prensa, aunque no se tratataba de un partido de alto riesgo y pese a que las aficiones arrastran décadas de amistosa relación. De pronto, sin embargo, es como si a la directiva de Laporta le hubiera entrado el pánico ante la posibilidad de que un aficionado rival pueda acceder al Camp Nou, todo lo contrario a la pasividad, el pasotismo y la tolerancia aplicadas a la escandalosa invasión de la afición del Eintracht Frankfurt del año pasado.

Al final, sin ser un desmentido, desde el club se informó de la libre admisión de aficionados de la Real Sociedad, mientras que, a nivel interno, los aficionados del Barça que pretendían estar con el equipo en Girona este sábado se toparon con que había un desajuste de varias decenas entre las entradas asignadas por el Girona al club azulgrana y el número de las repartidas en el sorteo realizado por la superior demanda de localidades. Otra maniobra propia de una junta con demasiados compromisos que atender, prioritariamente a favor de personas, aficionados o seguidores que en la mayoría de los casos no acreditan ser socios del club.

Ante tanta fatalidad y ausencia de control y anticipación por parte de las estructuras del club, lo que nunca falla es la distracción y la recurrente referencia al pasado, centrada en la gestión de Josep Maria Bartomeu. En este caso, la activación de los influencers y opinadores se dirigió hacia la noticia de que la Juventus ha sido castigada con la pérdida de 15 puntos por beneficiarse de operaciones contables imaginativas y manipuladas, motivo por el cual toda la cúpula dirigente hubo de ser expulsada el año pasado cuando la Fiscalía comenzó a detectar irregularidades. Ante la noticia de la sanción, el laportismo sacó el hacha y el fusil para exigir una actuación similar de la Fiscalía y la policía española para sancionar al expresidente Bartomeu por el mismo delito castigado en la Juventus de darle un valor contable a algunos jugadores y activos por encima de su valor real. Sería el caso del intercambio de fichajes realizado en su día entre Pjanic y Arthur. Una avalancha de artículos, acusaciones y llamadas a la intervención de la justicia que, en realidad, no se sostiene ni se ajusta a la realidad, pues hace un año que la Fiscalía italiana, tras estudiar el caso, hizo pública la decisión de no investigar la operación entre el Barça y la Juventus por falta de indicios criminales ni financieros de ningún tipo. ¿Quizás pretendían que al Barça también le restaran puntos en la Liga? Ciertamente, de locos.

Esta es la dinámica descontrolada de la junta, de su aparato de comunicación oficial y de esa otra Gestapo laportista que aviva, desde las sombras y desde la trastienda de la presidencia, una gestión mediática que cada día que pasa se enfrenta a nuevos y más difíciles desafíos, a más desmanes e incidencias que se amontonan a diario en la puerta del club.

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