«La clase media es un concepto menguante, y que está en peligro»

Entrevista a Javier Ruiz

Javier Ruiz

Periodista. Jefe de Economía en la SER, donde entró formando parte del equipo de Iñaki Gabilondo. También ha trabajado en TV. Ha publicado “Psiconomía” (Aguilar) y “¿Quién se ha llevado mi pasta?” (Aguilar). Ahora, sale a las librerías “Edificio España. El peligro de la desigualdad” (Argumentaria).

 

¿Cómo es hoy el «edificio España», en el que, según apuntas, nos alojamos 47 millones de vecinos, no precisamente homologados por las rentas, y cuestiones derivadas?

Le llamo Edificio España como una forma de ordenar a los españoles. En economía, se hace por quintiles de renta. Esto lo podemos colocar en un edificio, y lo que sale es que el 20% más pobre vive en el sótano, el 20% siguiente en el primero y así sucesivamente hasta el ático, donde reside el 20% más rico. Esta metáfora nos permite ver que le está pasando a la población: la gente que vive en el sótano está cada vez peor, y la que vive en el ático mejor. Cada una de esas plantas tiene sus peculiaridades. No es lo mismo vivir en la entrada del ático que en su cúpula. En el sótano, es lo mismo, aunque, en general, ahí todos están mal. En el ático hay quien está muy bien, y muchísimo mejor.

Sorprenden los generalizadamente bajos ingresos, y dentro de ellos, especialmente, los de los más pobres…

Esto no es una estimación que hago yo, sino que es lo que dicen el Banco de España y el INI, que coinciden. Nadie concibe que haya hogares viviendo con estos niveles de pobreza, pero lo que resulta más llamativo es que la foto de la pobreza sea invisible. Y, si cabe, es todavía más invisible la riqueza. Hay riquezas fabulosas. El 1% de los más ricos es estratosféricamente millonario y el 0,1% es absolutamente otra galaxia. Todos creemos que somos clase media y te das cuenta de que en ocasiones estás más arriba de lo que creías. A los de abajo los hemos metido debajo de la alfombra, y a lo del ático no vamos a verlos en la vida.

¿Se ha convertido lo de la clase medias en una especie de comodín que no responde a ninguna realidad, sino todo lo contrario?

Clase media es un concepto menguante, y en peligro de extinción. Hay dos factores que llevan fuera de la clase media y arrastran directamente al sótano: el paro y, aunque parezca mentira, el divorcio, especialmente siendo mujer. Es así de triste. Y una vez que caes en la pobreza, salir de ella es prácticamente imposible. O sea, tenemos un problema de ascensor social en el edificio y, además, los suelos son absolutamente pegajosos.

¿Más allá de España, los edificios sociales del Planeta adolecen de los mismos problemas, y amenazan ruina?

Es algo que ocurre en todas partes, pero no por igual. Las políticas distintas dan distintos resultados. Está pasando en todo el mundo, como lo cuenta muy bien Piketty. Hay una forma de explicarlo en términos económicos: la rentabilidad del capital es mucho más alta que la renta del trabajo. Para entendernos, si tienes un millón de dólares y lo metes en la Bolsa te puede pasar, como ahora está ocurrido (su mejor mes de octubre, desde hace 20 años), que ahora tengas un millón 200.000 euros. Pero si dispones solo de los ingresos de tu trabajo, no has ganado nada más que lo que ganaste el mes anterior. Así lo que está pasando es que los tienen dinero, cada vez tienen más ¿Cuál es el resultado? Que la brecha de la desigualdad tiende a ampliarse. Esto pasa a escala global, pero no al mismo ritmo y con las mismas consecuencias. Hay países, como Francia, que han adoptado políticas fiscales progresivas y otros no, como España. La desigualdad no es un meteorito, una fatalidad, sino consecuencia de las políticas.

¿Cuándo se puede datar la actual tendencia al agravamiento de la desigualdad?

Siempre ha habido desigualdad, y cuando ha llegado a ser extrema se ha resuelto con violencia, con revoluciones. El caso paradigmático Francia, donde su revolución de 1789 fue una revuelta del hambre. Cuando los pobres no tienen nada, no tienen nada que perder. Si se trata de poner una fecha a la actual deriva, ésta es 1982. El año en que Reagan llega al poder. Hasta ese momento, quienes tenían mucho más pagaban bastante más. El presidente Roosvelt estableció una tasa de impuestos de hasta el 70% para los multimillonarios de la época. El propio Nixon mantenía unos impuestos del 50%. Con Reagan bajaron a un 8%. No fueron comunistas bolivarianos los presidentes americanos que mantenían impuestos altos para los capitales altos. A partir de los 80, el eje ideológico se desplaza tanto a la derecha que, ahora, si alguien dice “ustedes que tienen más paguen un poco más” suena a peligroso revolucionario, como ha sido calificado Pyketti.

Insistes en que la política tiene casi todo que decir para superar este estado de cosas ¿Vía impuestos como se hizo en el New Deal?

Esto es lo que yo reclamo. Si todos bajamos impuestos, todos vamos en la misma dirección. Algo que no es así. Eso de que los milmillonarios tienen que ser mega ricos y los pobres unos miserables no es un accidente. Es algo buscado. Hay dos políticas con efectos muy potentes. Una, efectivamente, es la fiscalidad: coges a los que más tienen y se lo das a los que más lo necesitan. Esto es de primero de economía, la redistribución de la renta. Y hay otro ascensor, que es la educación, que está siendo algo de élites, para hijos de élites. Entonces, las clases bajas se quedan fuera de ese ascensor educativo. A ello se podrían añadir, fundamentalmente, las pensiones, que constituye la red de seguridad, junto a la Sanidad.

¿En cualquier caso, esta precariedad no se circunscribe a las rentas, sino que, más allá, invade campos como el de la política?

Sí, hay un espacio creciente de precariado político, los agujeros negros de la democracia. Hay en España agujeros negros de la democracia, barrios enteros que no votan, porque son pobres y la gente pobre no vota. Votan los ricos y solo se empieza a hacer política para quienes votan. Hay partidos que están haciendo políticas para blindar el ático en vez para arreglar el sótano. Si dejas caer a ese 20% de la población que le da igual quien gobierne, que esto no va con ellos, porque no le soluciona sus problemas ¿Qué ocurre? Que lo siguiente que aparece es la magia. Eso de voy a bajar los impuestos y va a ser usted millonario. O, peor todavía, los que no ofrecen magia, ni soluciones sino culpables. Estamos como estamos por culpa de los emigrantes, las mujeres, los homosexuales… Cosa que acaba atrayendo a algunos. Esto no es solo un problema económico, sino una cuestión política muy profunda.

En este mundo post-covid, que Slavoj Zizek, auguraba como difuso, contradictorio, a veces absurdo ¿Cómo interpretar el portazo de las finanzas inglesas a Liz Truss? ¿Puede estar el capitalismo empezando a corregir el tiro para sobrevivir, verdad?

Eso se llama auto-preservación de la especie. Lo que le han hecho a Liz Truss es amonestarla. El capitalismo vive un momento coyote, eso que se produce cuando el coyote ha salido corriendo y, de repente, se ha pasado de desfiladero, debajo solo hay aire, se queda mirando a la cámara, durante dos o tres segundos, todavía se sostiene, hasta que cae en picado. Truss se ha pasado de frenada y alguien le ha dicho o echas el pie atrás o caes. Pero tengo la sensación de que no se está modificando el rumbo. Hay algún signo como el del grupo de millonarios que han creado “Task me now” y que, entre otras cosas, se oponen legar fortunas a sus descendientes. Otra iniciativa, “Bussiness roudtable”, integrada por ejecutivos de grandes empresas, plantea que los beneficios no pueden ser la única guía de su actividad. Son destellos de gente que tiene la lucidez de percibir que, para salvar el sistema, hay que cambiar. Algo, en cualquier caso, no determinante y que en España ni se atisba.

¿Y la izquierda, único contrapoder que puede hacer frente a este estado de cosas, dónde está?

En este ámbito me siento tristemente optimista. Triste con la actual situación, pero creo creer que sí se está abriendo una diferencia entre dos modelos fiscales. Y en España empieza a haber una batalla que no es solo de banderas identitarias e ideológicas, sino también de corte fiscal. De decir, yo creo en un Estado con servicios fuertes, donde haya impuestos fuertes, frente al otro modelo que plantea un sálvese quien pueda social, a cambio de disfrute usted de todo su dinero. En este contexto, también me preocupa el papel de los medios de comunicación, que no hacen periodismo, sino que fabrican información al servicio de intereses muy particulares. Algo también derivado de la precariedad.

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