Laporta retrasa y añade más confusión al inicio y desarrollo del Espai Barça

Fuerza una aparición pública con Ada Colau para maquillar que aún no ha cerrado la financiación con Goldman Sachs, tampoco le aprueban los cambios estructurales ni ha negociado aún el traslado a Montjuïc

A falta resultados y de títulos, por primera vez discutido y cuestionado socialmente por los desmanes de su gestión como la invasión alemana del Camp Nou, una vergüenza que le acompañará mientras viva, Joan Laporta ha activado cuestiones patrimoniales y financieras con las que tener entretenida a esa prensa que, de forma recurrente, amplifica hasta lo indecible cualquier filtración o actuación mediática de la junta.

Esta semana, trágica y triste tras registrarse el récord de derrotas seguidas en el Camp Nou, acompañadas además de un bajón futbolístico impensable y las semifinales de Champions en las que han participado Real Madrid y Villarreal, el Barça no disputó ayer como estaba previsto ninguna de las semifinales de la Europa League, aunque sí lo hizo el Eintracht Frankfurt, contra el West Ham inglés, sin que un solo aficionado alemán haya podido viajar con entrada al Estadio Olímpico de Londres.

Por eso Laporta necesitaba ocupar la semana, más concretamente este jueves de vacío europeo, con alguna distracción, en ese caso aceptando las condiciones del Ajuntament de Barcelona en lo tocante a la concesión de la licencia para el inicio de las obras del Espai Barça.

Fue otra demostración de gestión exclusivamente mediática, de humo patrimonial, de confusión y de más y más explicaciones que no acaban de definir el proyecto, sea cual sea. Joan Laporta y Ada Colau se presentaron ante la prensa con un nuevo cronograma y explicaciones que, contra las promesas, ideas y cambios anunciados previamente por Laporta, poco tienen que ver con lo anteriormente dicho. El titular fue que “las obras empezarán este verano”, intentando cumplir ese calendario tantas veces repetido. Sin embargo, serán obras menores, de acondicionamiento y reurbanización del entorno, como hasta ahora, sin afectación dentro del estadio y, por tanto, sin molestias para los socios abonados.

Se mantiene, por tanto, el retraso también pronosticado por Laporta en base a ese aumento de precio de los materiales de la construcción a causa de la guerra de Ucrania. Laporta y Colau admitieron que, por ahora, no se tocará la Tercera Graderia, no al menos hasta que se decida jugar en Montjuïc, inicialmente una temporada, a partir de la 2023-24.

Por lo tanto, si el nuevo plan del Espai Barça es no modificar la Segunda Graderia ni ahora tampoco la Tercera Graderia, en realidad el club se enfrenta a un nuevo retraso. “Ha habido un cambio en el planning por la guerra de Ucrania, por el precio de los productos. Con tal de minimizar riesgos, la nueva Tercera Graderia no se llevará a cabo hasta que nos mudemos a Montjuïc. Creemos que esto no nos hará perder excesivo tiempo. La 24-25 habrá un aforo en el Camp Nou de un 50% aproximadamente y en la 25-26 ya culminarán las obras».

Lo que, paralelamente, quiere decir que los actos de celebración del 125º aniversario (2024) de la fundación del FC Barcelona se verán afectados por las circunstancias.

Las indicaciones de la alcaldesa Ada Colau apuntaron también a un Espai Barça que no cambiará demasiado el proyecto inicial previsto en la Modificación del Plan General Metropolitano que fue acordado prácticamente por unanimidad por la corporación municipal con la administración de Josep Maria Bartomeu. “Este acuerdo -dijo- es muy positivo no sólo para el Barça, sino para la ciudad. Nos permite ganar espacio ciudadano de calidad, nos permitirá tener más espacios verdes, algo clave en nuestro Ajuntament. Se trabajará en algunos cambios respecto al planteamiento inicial, se trata de detalles que mejoran los objetivos de ciudad. Esos cambios son mejores en temas, entre otros, de accesibilidad y sostenibilidad. Los cambios, eso sí, no son estructurales», puntualizó, dejando claro que, efectivamente, las licencias que ya fueron solicitadas en tiempo de la anterior directiva no contemplan cambios radicales ni tampoco algunos de los inventos propuestos y verbalizados por Joan Laporta.

De hecho, sobre los cambios, el presidente se limitó a comentar también ambiguamente que no serían importantes. “En estas primeras obras habrá cambios, sobre todo, en el aspecto tecnológico. En el entorno del estadio haremos un nuevo almacén central inteligente. Pondremos un punto de información a los socios para que sepan cómo va el proyecto”.

Y aún menos preciso se mostró sobre esa financiación que no acaba de llegar, aunque, como siempre, dejó un rastro de optimismo y de confianza en que tarde o temprano el dinero acabará llegando. “El financiamiento va por buen camino. Con Goldman Sachs está yendo muy bien. Tenemos el dinero para iniciar la obra con este crédito de 180 millones de euros y ahora nos dicen que han entrado dos compañías más. Estamos satisfechos de cómo va. Tenemos la autorización del referéndum para todo el Espai Barça. Las previsiones son buenas. Una vez esté construido será cuando empecemos a devolver este crédito».

De momento, ha trascendido que Goldman Sachs ha aprobado, como estaba previsto, 90 millones más de crédito sobre los que ya se habían gestionado y gastado (90 millones) para el inicio de las obras que comprenden el estadio Johan Cruyff, la urbanización del entorno de Sant Joan Despí, la construcción de un túnel de servicios y de comunicaciones interior del Camp Nou, la ampliación del túnel de acceso por la Travessera de Les Corts y las obras ya terminadas de la adecuación de la curva del cementerio de Les Corts y la Avenida Juan XXIII, que seguirán con la urbanización del entorno del Campus universitario y la expropiación del edificio de la esquina de Travessera y Arístides Mallol.

En ningún momento ni Joan Laporta ni Ada Colau se refirieron a las obras del nuevo Palau Blaugrana, una obra que Goldman Sachs no contempla con el mismo interés crediticio y de explotación que el Camp Nou. Tampoco en las mismas condiciones de ese crédito que, a pesar de todo, sigue sin cerrarse.

Aunque la mayoría de la prensa se quedó con la idea que pretendía vender Laporta con esta comparecencia, el pistoletazo de salida del Espai Barça, la realidad es que, como aseguró el propio presidente, “en la 22-23 empezarán las obras minimizando riesgos. En principio, no afectarán apenas a los socios. En la Tercera Graderia y en la cubierta, que era donde debía haber obras ya este verano, se pasará a la temporada siguiente. Por tanto, no habrá grandes afectaciones”.

O sea que sólo se anuncia un retraso, del mismo modo que Ada Colau dejó en el aire ese traslado a Montjuïc, ni mucho menos atado ni cerrado. “Este junio, con la licencia que hemos aprobado, ya pueden trabajar en el recinto. Aun así, hay que hablar del traslado en la temporada 23-24, donde se hará el traslado a Montjuïc. Tenemos que hablar de cómo hacemos este traslado. Habrá que verlo todo. Lo tendremos que ultimar y ya lo comunicaremos más adelante. Hoy comunicamos este acuerdo para la transformación del Espai Barça. Esta colaboración se materializa habiendo sido ya aprobado el proyecto».

En resumen, más bla, bla, bla y más titulares a falta de títulos.

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