Koeman aún no entiende que Laporta echase a Messi

El ex-entrenador afirma que aceptó por la mala situación económica del club, pero no le encaja que luego fichara a Ferran Torres por 55 millones

Ronald Koeman

Se equivoca quien quiera ver en las primeras declaraciones de Ronald Koeman, después de ser despedido por Joan Laporta, una reacción despechada o un ataque personal. El entrenador holandés, igual como actuaba cuando ganó la Copa de Europa para el Barça y luego en el banquillo, suele actuar con nobleza y sinceridad.

Si lo hubiera querido hacer en caliente o verdaderamente con el propósito de desequilibrar y de alterar el entorno, Koeman podía haber dado una o varias entrevistas a lo largo de los dos meses de malos partidos del equipo de Xavi, que ha sido eliminado en tres competiciones y ha admitido el gran error por haber apartado a Dembélé, además de ver ampliada la ventaja de puntos del Real Madrid y del Sevilla.

Era un momento apropiado y oportunista para reivindicar el valor de su trabajo y responder con crítica y acritud su destitución. En cambio, ha preferido esperar prudentemente la coyuntura adecuada, con el equipo en mejoría de juego y de resultados, para atender a la prensa y, como se suele decir, romper su silencio.

También ha comprendido que no sería bueno para el Barça desvelar determinados tipos de actitud, comportamiento y actuaciones de algunos jugadores que, como se ha demostrado, mantenían un discurso con Koeman y otro muy distinto tras la llegada de Xavi. Esos futbolistas, entre ellos algún capitán, eran perfectamente conscientes de algo que el ex-entrenador ha manifestado con absoluta claridad: “Yo no era el entrenador de Laporta. Esa sensación la tuve desde el primer momento, después de las elecciones no hubo ‘clic’. Faltaba ese apoyo necesario desde arriba”.

Poco más se puede añadir a una sensación extendida, perceptible y compartida por sus propios directivos, su núcleo duro y la totalidad de la prensa. Koeman, con razón, se ha mostrado molesto porque, ante esa evidencia, el nuevo presidente pudo haber tomado decisiones para no prolongar artificialmente una situación no deseada al final de la temporada 20-21. Especialmente, si no estaba dispuesto a resistir la situación tan compleja y difícil que se dio tras la marcha traumática de Messi y de Griezmann, coincidiendo además con una de las más graves rachas de lesiones que había afectado sobre todo al ataque del equipo.

Llegados a ese punto, Koeman entiende que le faltó ese margen de confianza y de paciencia para superar el mal momento de la temporada, que tampoco se solucionó inmediatamente con su despido, ni con la interinidad de Sergi Barjuán ni con la llegada de Xavi. “No me dieron el tiempo que le han dado al nuevo entrenador. Todavía me resulta doloroso. Estaba trabajando con muchos lesionados. Ahora Pedri vuelve a estar en forma, y Ousmane Dembélé… Xavi también tuvo inicialmente muchos jugadores lesionados. Todo entrenador necesita tiempo y paciencia por parte de la directiva”.

Efectivamente, el Barça de Xavi juega desde hace pocas semanas con una delantera completamente renovada. “Son refuerzos que a mí también me habrían gustado. Pero me alegro por el club, ya que ahora las cosas van mejor, y por los jugadores. Es agradable ver a Frenkie de Jong jugar un buen fútbol a la antigua, tiene mucha calidad».

Las quejas más concretas de Koeman se concentran en el doble discurso de Joan Laporta y su desconfianza, pese a su absoluta colaboración con las circunstancias y realidad económica del club. Por la manera en que lo explica, Koeman considera que pudo ser más egoísta y haber adoptado una posición de más resistencia y oposición a la marcha de Messi. “Fue ante la insistencia de la dirección del club que accedí a la salida de algunos jugadores para poner las finanzas en orden. Pero luego cuando ves que atraen a alguien por 55 millones de euros poco después de dejar ir a Lionel Messi…” (en referencia al fichaje de Ferran Torres) “entonces te preguntas si no estaba pasando algo más. ¿Por qué se tuvo que ir Messi?”.

También le sorprendió que, finalmente, el elegido fuera el entrenador de Terrassa, pues “Laporta me dijo mil veces que Xavi no sería su entrenador, porque le faltaba experiencia. Pero necesitaba un escudo, alguien detrás de quien esconderse”.

Es cierto que no era la primera opción para Laporta, que apostaba por un entrenador alemán desde mucho antes de presentarse a las elecciones y que, primeramente, se quedó con Koeman porque no tenía alternativas ni ganas de jugarse la presidencia con un entrenador que no era su ideal. Luego esa misma indecisión le llevó a mantener a Koeman para la temporada 2021-22, sin convicción en su propia apuesta, sin Messi y sin Griezmann y con Luuk de Jong como alternativa.

El alud de lesionados, sobre todo los delanteros clave, Dembélé y Ansu Fati, unido al propio mal rollo generado desde la junta y de los hombres del presidente como Massip, que llegó a aparecer en TV3 para censurar el trabajo del holandés, provocaron que el equipo, la prensa y el entorno se vieran afectados por una atmósfera de tensión a la que la prensa no dejó de echar leña al fuego.

“Tenía muchas ganas de triunfar como entrenador en el Barcelona, de hacer todo lo que pudiera, pero me di cuenta de que Laporta quería deshacerse de mí porque no estaba designado por él”, ha afirmado Ronald Koeman.

No hace falta decir que el ‘lobby’ periodístico que hizo lo imposible para ‘enterrar’ a Koeman y presionar para que Laporta cediera ante Xavi hizo ayer una lectura de las declaraciones del ex-entrenador en clave revanchista y de resentimiento. Siguen sin conocer al verdadero Koeman, ese que sí quiso venir al Barça con Bartomeu cuando Xavi dijo que no y luego seguir con Laporta, sabiendo que cuando lleguase la hora de la verdad ni le ficharía refuerzos como sí hizo con Xavi, ni le mantendría contra viento y marea, como sí había hecho con Rijkaard en circunstancias mucho peores.

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