Nuestro Glasgow: las renovables y la participación ciudadana

No deja de ser un contrasentido que en pleno contexto de la Cumbre sobre Cambio Climático de Glasgow (COP 26) y coincidiendo con la publicación del nuevo decreto de energías renovables, la Generalitat hiciera un anuncio institucional a través de TV3 y otros medios sobre la sostenibilidad energética y los Objetivos 2030, ¡dónde se omite completamente la energía eólica!

Como ha podido observar quien siga mínimamente TV3 se trata de un anuncio multicolor en el que se van sucediendo imágenes de campos, paisajes, placas solares, huertos, abejas, etc., y donde se nos invita al ahorro energético, la eficiencia energética, el autoconsumo energético, la sostenibilidad, etc.

En principio muy bien. Pero el hecho de que no aparezca ningún aerogenerador/molino de viento, ni ningún parque eólico, es sorprendente. Como si la energía eólica no fuera renovable, como si fuera sucia (sutilmente se abona el chup-chup que es más limpia la nuclear…), como si fuera vergonzoso tener o ver molinos de viento, cuando en otros países europeos están orgullosos de su nivel de despliegue de las energías renovables.

Ciertamente, hay comarcas del sur de Catalunya que están sobrecargadas de petroquímicas y nucleares, y de molinos también, al igual que en el Empordà hay que seguir recordando que no hay nada de eso. Es más, no hay un solo molino, cuando, además, aquí tenemos la tramuntana, y es evidente, con un mapa eólico catalán en la mano, que el despliegue de la eólica tiene que estar mejor distribuido.

Pero que el propio Gobierno de la Generalitat se avergüence o esconda la energía eólica, como una de las fuentes de energía renovable más importantes, junto con la solar (de hecho, con mayor capacidad de producción de electricidad que la solar), es un grave síntoma y una señal de que el nuevo decreto de energías renovables nace muy tocado, por las presiones y contradicciones dentro del propio ejecutivo, para tener contenta a su propia oposición (la política –la CUP– y la social –los conservacionistas, que no ecologistas–) y satisfacer la ola creciente de NIMBYs (“no junto a mi casa”) fomentada por el populismo conservacionista local.

Es importante destacar que en el reciente decreto de energías renovables queda eliminado el máximo organismo interdepartamental de la Generalitat que tenía la facultad para decidir sobre la autorización o no de un proyecto solar o eólico. Eliminado este organismo interdepartamental y traspasando la Generalitat, ahora, la responsabilidad de la autorización de los proyectos solares y eólicos a los ayuntamientos y a particulares locales, se abre la caja de Pandora, del “no junto a mi casa”.

¡Pero aún es peor la nula participación ciudadana ante la emergencia climática declarada por el Gobierno español y la Generalitat hace dos años! Al menos a nivel de Estado, fruto de esta declaración se creó la Asamblea Ciudadana por el Clima. ¿Por qué no se ha hecho en Cataluña una de propia? Habría que crear una asamblea ciudadana por el clima, en el ámbito catalán, que, recogiendo las propuestas de asambleas territoriales, o si se quiere, mediante los consejos comarcales, hiciese partícipe al tejido asociativo local de las problemáticas sobre el clima.

Es evidente que se prefiere canalizar esto a través de los partidos políticos, no sea que la ciudadanía vaya más allá de los partidos. Pero siendo realistas y dejando la crítica, al menos se podía haber empezado hará unos seis meses, previendo Glasgow, una campaña de dinamización ciudadana con consultas y encuentros de los consejos municipales de medio ambiente y sostenibilidad que hay creados en muchos ayuntamientos de Cataluña.

Susana Alonso

Que ni los partidos políticos, ni, lo que es peor, la multitud de asociaciones y entidades ambientalistas y ecologistas, colectivos, plataformas, ONG, sindicatos, consumidores, etc., hayan presionado para poder participar y ser convocados a un proceso de participación ciudadana previo a la cumbre de Glasgow, es muy mal síntoma del nivel de compromiso ambiental y climático en nuestro entorno.

Más sorprendente es cuando tanto gritan los conservacionistas y las plataformas antieólicas locales para que se tenga presente el “territorio” en el despliegue de las renovables, y que, en cambio, por la emergencia climática no hayan dicho nada. ¿Quizás ya se sienten representados en Glasgow por el blindado Tomás Molina o por el nuevo fichaje a blindar de Cori Calero, ambos de la factoría astroturfing de TV3? Factoría creada para influir sobre el relato de la crisis climática en Cataluña.

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