Las ‘mujeres del presidente’ siguen siendo un problema

Vergonzoso intento de lavado de imagen por parte de TV3 de un Laporta que rezuma machismo e insensibilidad por el femenino del Barça

Joan Laporta en el programa 'Revolució 4.0'

Joan Laporta necesita que continuamente su imagen pase por la lavadora del equipo de comunicación, especialmente todo lo que concierne a su relación con el sector femenino del FC Barcelona y el relato deficitario e, incluso, polémico, de su activismo feminista durante la campaña y después de su acceso al cargo. TV3, por supuesto, se ofreció o fue diligentemente mandada por su director, Vicent Sanchis, para que una periodista de una productora también contratada le hiciera las preguntas oportunas, convenientes y favorables.

Xantal Llavina, en el espacio Revolució 4.0 -emitido este domingo pasado por TV3 en la hora reservada para el mensaje ‘laportista’- intentó por todos los medios tocar este y otros aspectos del entorno del presidente. Por supuesto, con más intencionalidad que acierto para edulcorar el relato de sus relaciones con el entorno femenino en general y con el deporte femenino en el Barça, particularmente degradado por su nefasto pasado y su propia actitud personal de desgana y nulo interés en el tema.

No se sabe si el ejercicio de absoluta ignorancia propuesto por la directora del programa, también protagonista lamentable de la entrevista, fue un voluntario ridículo periodístico, un sacrificio consciente por orden de la superioridad o simplemente fue el resultado, ingenuo, de creerse el personaje y su propia historia.

Laporta venía de protagonizar un vergonzoso y esperpéntico episodio en la campaña electoral, precisamente debido un resbalón histórico de TV3, completamente fuera del guión, provocado por un test del programa Està passant. Se produjo cuando una periodista le preguntó si ficharía tres futbolistas de nivel internacional para el femenino del Barça. El entonces candidato se tomó de coña el nombre de Asisat Oshoala y el de otras dos cracks del equipo de Lluís Cortés que, a los pocos meses, conquistarían el primer triplete femenino de la historia del fútbol para el FC Barcelona.

Ni sabía que eran ni le importó no saberlo, y mucho menos las consecuencias electorales -nulas- de este absoluto desconocimiento de su propio club. Tampoco el desprecio exhibido, burla incluida, hacia la sección revelación y estrella mediática de la temporada, demostrando que no le importaba nada el fútbol femenino, menos aún el deporte femenino y el secundario papel de la mujer en el FC Barcelona.

Su candidatura fue la que menos mujeres presentó como directivas, sólo una, y la que también exhibió menos interés a destacar su trabajo. A la portavoz, Elena Fort, sólo se le ha permitido aparecer en una oportunidad ante la prensa y fue para anunciar, por error, que la asamblea extraordinaria de socios se celebraría el 4 de julio. A las pocas horas, un comunicado de club la desacreditaba. Sí se preocupó Joan Laporta, en cambio, de buscarle un empleo remunerado en el Parlamento de Cataluña dentro del grupo de JuntsxCat, seguramente porque el Código Ético del club ya no daba para más, sólo para la entrada en nómina de su hermana, Maite Laporta, y de su prima Marta Segú.

Después sucedió, como se recordará, el lamentable incidente del mismo día de las elecciones, denunciado en las redes como una actitud injustificable e impresentable hacia una socia a la que tocó más cariñosamente de lo que daba de sí el contexto, que se intentó resolver con un desmentido aún más lamentable de la misma Elena Fort dando a entender que la socia le había pedido trabajo. De ahí que el candidato le pidiera su número de teléfono.

Cuando la socia en cuestión fue entrevistada al día siguiente por un medio relevante como RAC1, una entrevista organizada con el propósito de lavar esta mala imagen, el resultado fue aún peor. «No pude pedirle trabajo porque ya tengo», explicó la socia, confirmando el carácter inequívocamente machista del incidente y la poca sensibilidad de Joan Laporta hacia las mujeres más allá de presumir, en privado, de su facilidad y capacidad para ligar gracias a su condición de presidente.

Lo peor de la entrevista de TV3 aún estaba por llegar, sin embargo, ya que las relaciones privadas son en cualquier caso un tema personal de menor o nula incumbencia para los aficionados- Eso sí, siempre que su amante no aparezca en televisión para confirmar que primero fue contratada por el club como resultado de esta relación y, después, despedida cuando el presidente dejó de estar interesado en ella. Que fue lo que pasó en su anterior mandato.

Incluso fue peor, se explicaba, dejarse cumplimentar por los éxitos del equipo femenino, conquistador del triplete la temporada 2020-21, convirtiendo al Barça en el único club de fútbol del mundo que ostenta tres tripletes (Liga , Copa y Champions), dos masculinos y uno femenino, siendo plenamente consciente de que este enorme éxito es el fruto de la gestión de la junta de Josep Maria Bartomeu, exclusivamente. Es el resultado de un enorme y apreciable trabajo desde 2010, tras la llegada de Sandro Rosell, con el equipo femenino del Barça en segunda descendido bajo la gestión desinteresada y errónea de Joan Laporta en su primer mandato.

TV3, en su línea, y Xantal Llavina, en su línea también, no podían haber protagonizado un relato artificial del femenino del FC Barcelona ni más alejado de la realidad, ni más vergonzoso, ni menos profesional.

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