Gerard Piqué actúa de CEO y soluciona la inscripción de los jugadores

Con el presidente desaparecido y los ejecutivos incapacitados, el central ha facilitado una rebaja de su salario esta temporada

Gerard Piqué
Gerard Piqué

Finalmente, ante la ausencia de un presidente desaparecido estos días, después de la patada a Leo Messi y de las nulas soluciones de mercado aportados por Mateu Alemany, Ramon Planes o Jordi Cruyff, ha sido el central Gerard Piqué quien ha ejercicio de CEO, a veinti-cuatro horas para el debut oficial del equipo de Ronald Koeman en la Liga. Diferentes informaciones han creado una cierta confusión respecto a la fórmula y la cuantificación de este gesto de Gerard Piqué de rebajarse «significativamente su sueldo», según la versión del club, para que los futbolistas Memphis, Eric Garcia y Rey Manaj pudieran ser inscritos en el límite del primer partido de Liga.

Sobre las negociaciones con el resto de los capitanes del mismo club, el Barça ha admitido que siguen sin que se haya logrado un acuerdo. Se supone que con la intención de encajar dentro de la masa salarial al Kun Agüero, actualmente de baja médica con meses por delante para recuperarse antes de poder estar en condiciones de jugar. Algunos periodistas, generalmente bien informados, matizan que Gerard Piqué ha aceptado cobrar esta reducción cuando concluya su actual contrato, que ya fue estirado en 2020 al explotar la pandemia hasta el 2024. Esto, lo llevará a estar jugando y cobrando del FC Barcelona hasta los 37 años.

Este fue un arreglo con Bartomeu que a Piqué ya le costó una trifulca con Messi, monumental, y tener que pedir una entrevista a La Vanguardia (antes del Barça-Madrid) para criticar al presidente y a su junta directiva. Fue el precio que tuvo que pagar para intentar ayudar al club en circunstancias adversas. En estas declaraciones, Piqué, incluso, tuvo que criticar el cambio de entrenador -Valverde por Quique Setién- como algo que nunca se debe hacer cuando, él mismo en su club, el Andorra, acababa de hacerlo con el técnico, Gabri, ex-jugador del FC Barcelona. Dicho de otro modo, Piqué ya estiró su contrato para aliviar la masa salarial el 2020-2021 y las siguientes temporadas.

Otras fuentes apuntan que el defensa no quería prolongar aún más este contrato, porque ya ha cumplido los 34 años, por lo que finalmente ha renunciado a una parte de este contrato que, por otra parte, recuperará cuando cuelgue las botas, según otros versiones, y con otro tipo de contrato, para que la Liga de Fútbol Profesional (LFP) no sospeche nada. La cuestión es si no será un problema que Piqué deba continuar jugando tres años más si sus condiciones no son las mejores o las idóneas a partir, por ejemplo, de esta temporada o de la siguiente.

El gesto de Piqué, por otra parte, viene a ratificar este sentimiento culé que se le supone y que, en efecto, ya demostró, a criterio de un vestuario dominado por Messi, ante la junta equivocada. La credibilidad de esta rebaja es la que desde hace meses sigue siendo puesta en duda cuando, la temporada anterior, varios de los pesos pesados aceptaron diferir pagos y lo acordaron con la Comisión Gestora, a cambio de intereses de demora.

La junta de Joan Laporta ya ha demostrado, por otra parte, su incapacidad, ante sus promesas, de jugar otras cartas con jugadores susceptibles de ser traspasados que, a la hora de la verdad, se han opuesto. Sobre todo, porque desde la directiva se ha actuado con prepotencia y a su espalda. Es el caso del infundado interés de cambiar a Antoine Griezmann por Saúl Ñíguez con el Atlético de Madrid. Pensar que Griezmann se iba a sacrificar para dejarle lugar a Messi era, cuanto menos, una broma o un chiste de mal gusto.

Además, en el vestuario tampoco ha sentado bien que desde la junta se fomentaran, a través de la prensa, las críticas a los jugadores, sobre todo a las ‘vacas sagradas’, por su falta de sensibilidad frente a los problemas del club. Algunas de estas alusiones se hacían sobre la base de los pocos títulos de los últimos años y de haber protagonizado eliminaciones de Champions que ningún barcelonista ha podido olvidar. La estrategia no ha sido ni la más acertada ni la más eficaz.

La directiva, sin embargo, saca pecho de las ventas y cesiones de Jean-Clair Todibo por 8 millones de Euros al OGC Niza; de la de Júnior Firpo al Leeds United por 15 millones; la cesión de Trincao al Wolverhampton Wanderers por 6 millones; y las ventas de Carles Aleñá al Getafe por 5 millones, y la de Konrad De la Fuente al Olympique de Marsella, por 3,5 millones -ambas, con un 50% porque se mantiene el derecho de recompra-. A estas habría que añadir la rescisión de contrato de Matheus Fernandes que, no explican, ha denunciado el hecho ante los tribunales.

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